•reasignacion de genero

Cuando ser mujer es una elección

Mañana se conmemora en todo el mundo el Día de la Mujer. PERFIL entrevistó a quienes, nacidos varones, decidieron convertirse en mujeres. Las diferencias entre transexuales y travestis. Las consecuencias psicológicas de la operación de reasignación de género, que en nuestro país se ha realizado en hospitales públicos. Lo que dice la Justicia argentina.

24-08-2026 | 08:11

Alejandra. “Desde chica siento un desequilibrio entre mi cuerpo y mi formade sentir”, cuenta a PERFIL Alejandra Portatadino, el primer caso público de operación dereasignación de género, realizada en 2006. “En la adolescencia era la consejera de todos misamigos hombres en temas de amor –recuerda Alejandra–. Ya desde entonces me tratabancomo bicho raro porque siempre me preocupaba por cuidar al otro, algo así como ocurre con elinstinto maternal.” Después de ir al psicólogo, pasar por varios diagnósticos de“personalidades múltiples”, seguir al pie de la letra lo que le decía su psicólogo,“no juntarme con mujeres, hacer actividades de hombres y alejar todo tipo de pensamientofemenino”, intentó suicidarse. “En 2002 me ahorqué por desesperación. Tuve suerte yaque se zafó una viga y por eso sobreviví.” Sin perder tiempo, aprovechó la segundaoportunidad que le regaló la vida: “Me uní a trabajar con el cuerpo médico forense, mecontacté con profesionales de distintos hospitales y miembros de la Corte, retomé mis estudios deAntropología Biológica y fui convocada a trabajar como activista en el área jurídica de la CHA(Comunidad Homosexual Argentina). Después de largas investigaciones, confirmé lo que sospechaba:tenía disforia de género, es decir un desequilibrio entre el cuerpo biológico y el sentir. Y no setrata de una patología, por lo tanto, con un buen diagnóstico y con la aprobación de un juezfederal, logré que se me autorizaran la operación en un hospital público”. En marzo de 2006fue intervenida quirúrgicamente en el Hospital de Agudos Ricardo Gutiérrez de la ciudad de La Platapor el doctor Pablo Maldonado, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora de ese hospital.“El médico te acomoda tu cuerpo al sexo sentido, ¡y es un alivio! Recuerdo que mi primersentimiento fue de armonía.” En 2008, y con motivo del Día Internacional de la Mujer, fueelegida como “mujer del año” por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, y esemismo año se ganó un lugar en la ONG Greencross, donde ocupa un cargo ejecutivo “al quellegué por concurso”, y donde continúa desempeñándose.

Brigitte. El profesor de Ecología del Paisaje de la Universidad colombianaJaveriana, regenteada por los jesuitas Luis Guillermo Baptiste usa tacos altos y minifalda, se hacellamar Brigitte desde 2003 y por el momento no piensa en operarse. “Ser mujer (como serhombre) es una invención cultural”, cuenta Brigitte a PERFIL. “Si bien todas laspersonas nacen con características físicas diferentes, es durante nuestro crecimiento que el cuerpose va llenando de significados y va evolucionando hasta adquirir una identidad. Ser mujer es, portanto, una construcción personal. Cuando me visto como tal me siento, ante todo, con mucha máslibertad. Ser hombre implicaba una cantidad de obligaciones y restricciones que me enloquecían, unaexigencia de banalización de muchas de mis emociones y sentimientos, limitar la expresión de misafectos y, sobre todo, un cuerpo mucho menos móvil, sensible y sensual. Lo femenino, en la culturaoccidental, está cargado de restricciones y roles, pero permite experimentar otras dimensiones máscomplejas de la existencia –continúa la profesora colombiana–. En mi caso, es elmovimiento de un género a otro lo que me abre posibilidades: soy consciente de que, de haber sidocriada como mujer, me estaría trayendo los mismos conflictos y restricciones que experimentan lasmujeres hoy en todo el mundo.” De cuerpo llamativo, uñas pintadas y prolijas, ropas decolores fuertes y sin pulgas a la hora de hablar de lo que siente, confiesa que le costó encontrarel camino “para definir el cuerpo con el que me sentía más cómoda. Ahora disfruto mucho másmi erotismo, ha sido como ver la luz, un permanente descubrimiento de mí misma”.

Claudia Pía. “A los 14 me hice implante de mamas y desde ese momento se mecerraron muchas puertas. Pero también se abrían otras”, relata a PERFIL la activista ClaudiaPía Baudracco, coordinadora de enlace de la Asociación Travestis, Transexuales y TransgénerosArgentina (ATTA). Ella es travesti, no tiene decidido operarse los genitales ya que, según suspropias palabras, “la construcción de la identidad va por otro lado”. “Nunca mesentí identificada con los varones y tampoco luché contra mis sentimientos. Tengo la sensibilidad yel instinto del cuidado maternal de una mujer con la fuerza de un hombre”, asegura, yreflexiona: “La identidad no es algo que se elige, yo la sentí desde siempre ligada a lofemenino. Lo único que me faltaba era que el espejo me devolviera la imagen de mujer que sientoser”. Al recordar los días de su adolescencia no puede evitar soltar un suspiro.“Corazón –arroja casi sin pensar–, la adolescencia no existe para nosotras. Porla discriminación que sufrimos estamos condenadas a pasar de ser niñas a adultas, buscando trabajospoco gratos, expuestas a la noche y a lo marginal y sometidas a exigencias de mujeres de mucho másde 14 o 15 años, por eso es fundamental concientizar y cuidar a mis pares. Por otro lado, fuisometida a exámenes psiquiátricos para descartar que no estuviera mentalmente enferma.”

A los 20 años decidió viajar a Europa, donde estuvo tres años conviviendo con un hombre antes deregresar a la Argentina. “Sentí que tenía mucho por hacer en mi país, así que, después depensarlo un tiempo, me volví. Empecé por sumarme en la lucha por la ley de género, para quenuestros derechos sean respetados, porque cuando era adolescente tuve que pagar multas muy caraspor usar la ropa con la que me sentía identificada, no quiero que a mis pares les pase lomismo.”

Diana. Ella es travesti, tiene 38 años, trabaja como voluntaria en el área deInfectología del Hospital Fernández y tiene una voz que oscila entre la timidez y la dulzura. Dianacuenta a PERFIL que admira profundamente a la mujer “desde que tengo uso de razón”.“¡Es perfecta!, comprensiva, sensible, pero también competitiva y con mucho coraje–confiesa–. Las mujeres tuvieron que atravesar todos los límites que impone unasociedad machista, ganarse su lugar y luchar por sus derechos, cómo no voy a admirarlas. De hecho,cuando me confunden y creen que soy mujer, aviso que soy travesti, pero por dentro siento un granorgullo.” A los 17 se alejó del núcleo familiar, conservador y militar, y comenzó a tomarhormonas, se hizo “unos retoques en la cola y en las caderas”, y se dedicó a trabajarcomo actriz cómica de stand up en distintos teatros. Por el momento no tiene pensado operarse yaque “me da mucha impresión”.

Nati. El caso de Nati, en 2006, fue el primero en el que una persona menor de 18años recibía una intervención de readaptación sexual en la Argentina con consentimiento de laJusticia por padecer disforia de género. Se trata de una adolescente cordobesa que desde que tenía13 se hacía llamar Nati, a pesar de tener un DNI que la identificaba como Marcos. Pero ella no sesentía Marcos. El psicólogo que la acompañó desde los 13 hasta el momento de la operación esGuillermo Borrovinsky. El especialista habló con PERFIL y explicó que “tanto en el caso deNati como en el del resto de las personas que quieren operarse para cambiar de sexo, no existencausas ni patrones de conducta comunes. La construcción de la identidad psicológica es un procesocomplejo. Hay que tener en cuenta que en el caso del transexual, la identidad psicológica difierecon la identidad biológica, y esto trae aparejado mucho sufrimiento, a tal punto que puede llevaral suicidio. Por eso, considero que la operación es una buena forma de aliviar el sufrimiento,siempre y cuando esté bien diagnosticado”. En el caso de Nati, el piscólogo recuerda que letrajo “alivio, mejoramiento de la calidad de vida y el alejamiento definitivo de laposibilidad de suicidio”. Para no dejar lugar a dudas, Borrovinsky remarca que “lacirugía es sólo una parte en el proceso de construcción de identidad de una transexual”. En2007, Nati consiguió un DNI definitivo con sexo y nombre femeninos. “Ahora no tengo que andaraclarando nada cuando tengo que presentar mi DNI, siento que se están cumpliendo mis derechos comopersona”, dijo en ese entonces.

Verónica. El caso de Marcos Giordano es uno de los más recientes de dimensiónpública. Se trata del profesor transexual y ex director de Ipem 315 de San Francisco (Córdoba), queen diciembre del año pasado logró que la Justicia fallara a su favor y posibilitara la operación deadecuación sexual, para así poder ser, íntegramente, Verónica. Llegar al voto positivo para laintervención no fue un camino fácil: “Fue un proceso largo que trajo aparejado un montón depérdidas, tanto en la vida pública como privada”, dijo al diario cordobés La Voz. El comitéconsultivo de Bioética comunicó al Juzgado de 4ª Nominación en lo Civil de San Francisco la opiniónfavorable del grupo de expertos para que Giordano fuera sometido a una cirugía de adecuaciónsexual. Aunque todavía no tiene fecha confirmada, la iniciativa continúa firme.

Entre las noticias de mayor relevancia que enorgullecieron a las comunidades transexuales, ocupael primer lugar lo ocurrido el jueves en los Estados Unidos. La administración de Barack Obamacontrató a una transexual para que ocupe un puesto de alto nivel en el Gobierno. Se llama AmandaSimpson, tiene 49 años y fue designada “asesora técnica senior” en el Departamento deComercio. Su nombre anterior era Mitchell Simpson y realizó un cambio de sexo hace una década. Ellaestá orgullosa por ser “una de las primeras transexuales que ha recibido un nombramientopresidencial para el gobierno federal, espero que pronto sea una de cientos y que este nombramientoabra oportunidades”, dijo en un comunicado.

La operación. “Hoy en día las ciencias médicas han comprendido que lascirugías de adecuación sexual no son una mera cirugía estética”, asegura el Dr. PabloMaldonado, jefe del Servicio de Cirugía Plástica Reparadora del Hospital de Agudos RicardoGutiérrez, La Plata, y el primer médico en realizar la operación en el país de adecuación degénero. Al tipo de intervención la llama cirugía reparadora, “ya que significa reparar laanatomía de la persona, con técnicas de cirugía plástica, y adecuarla a su verdadera identidad, sery sentir”. Entre los requisitos prequirúrgicos, menciona un diagnóstico psicológico, unexamen psiquiátrico y un tratamiento endocrinológico profesional. “Cuando me preguntan sobrelas técnicas y métodos empleados en mis cirugías, explico que mi trabajo consiste en modelar, darforma y sentimiento a los diferentes tejidos del cuerpo humano, poner en armonía y dar vida a loque la naturaleza o un factor externo alteró o modificó. Mi técnica es la observación, es elarte de crear, de modelar la materia y los tejidos; cada persona reúne características propias,inigualables e irrepetibles, y sobre esa premisa baso mis técnicas; por eso mismo, a mis pacientesles digo: no me pidan las técnicas, porque trabajo sobre los resultados”, expresóMaldonado.

También en Perfil