•kirchner trata de mostrarse fuerte

Cuchillazos en el posoperatorio

El reagrupamiento de la UCR con Cobos adentro forzó un contraataque más del Gobierno, alterado por el temor a Reutemann y los desplantes de D’Elía.

Cuchillazos en el posoperatorio
24-08-2026 | 06:10

La impactante herida en el cuello de Néstor Kirchner puede funcionar como metáfora y diagnósticodel momento político que está atravesando. Sus fanáticos podrán decir que todo lo que no lo mata lofortalece. Y sus enemigos, que está lastimado porque después de su derrota electoral personal del28 de junio pasado nada fue igual. Lo llamativo es que ni el riesgo de sufrir un daño cerebralsevero le sirvió a Kirchner para calmar a una oposición y a una realidad adversas. El jefe de lajefa de Estado padeció los más grandes dolores posoperatorios por culpa de Julio Cobos, LuisD’Elía y Carlos Reutemann.

La cena amable de Cobos con las autoridades de la UCR fue la confirmación de que ya no tienedudas sobre la camiseta que lucirá en los comicios de 2011. Las viejas facturas que aún tienen losradicales que se quedaron en el partido para resistir con Gerardo Morales a la cabeza comenzaron apagarse al contado. Sobreactuando cierta humildad, Cobos dijo que se sentía uno más en esa reunión(pese a que sigue siendo el argentino con mayor imagen positiva) y se dispuso a dar por superado elchisporroteo que tuvo con parte de la opinión pública (con caída en las encuestas y todo) cuandovotó en la misma línea que el kirchnerismo. Esta vez escuchó los consejos y le dejó a Ernesto Sanzel centro de la escena con todos los méritos por haber diseñado ese reencuentro en San Nicolás.

El hecho político fue una señal contra Kirchner pero también contra Elisa Carrió. El diputadoconvaleciente había festejado como un triunfo el voto de Cobos en la Bicameral porque no analizó afondo el contenido de las críticas que levantó el mendocino. El sector que lo cuestionó lo hizo porno ser lo suficientemente opositor y mostrarse cerca de los Kirchner. Ergo: era un llamado más deatención para el matrimonio presidencial y no algo que correspondiera ser celebrado.

Ayer, Aníbal Fernández enmendó el error y retomó las acusaciones de traidor y golpista contra elvice. En el caso de Carrió las cosas están más claras. La semana pasada fue muy dura con Cobos, talcomo lo viene siendo desde que, voto no positivo mediante, Cobos se transformó en su competidor ytrepó a la cima de la popularidad. “Es lo peor del radicalismo”, dijo de ese hombre queanduvo a los abrazos con la mayoría de su conducción. Para los radicales es un tema saldado. Si laselecciones fueran mañana, llevarían como candidato a Cobos aun a riesgo de romper el Acuerdo Cívicoy Social.

Kirchner no está para disgustos. Sin embargo, la primera amargura le llegó de supropia tropa. El “fuego amigo” lo abrió Luis D’Elía, el piquetero que más lodefendió. Su pelea telefónica con Oscar Parrilli no evitó ningún insulto. Si se analizan conatención los reclamos de D’Elía, aparecen acusaciones que, puestas en boca de un opositor,serían de inmediato condenadas por “destituyentes y golpistas”. D’Elía dijo deKirchner lo que muchos dijeron hace tiempo: que es maltratador, no escucha, miente, se relacionapor medio del servilismo y alimenta a los intendentes que lo van a traicionar de nuevo. ¿Qué pasó?Simple: en su viraje hacia el “pejotismo”, que alguna vez denostó, Néstor eligió a losintendentes del Conurbano para controlar los planes de trabajo que ya superaron los 100 milprevistos y que todavía no alcanzan a cubrir la demanda. De última, Kirchner también es un caudilloterritorial como ellos. Un pragmático que estuvo con Carlos Menem y Eduardo Duhalde aunque ahorareniegue de ese pasado. El tema no tiene solución inmediata. Es natural que a la hora de elegirquién va a cobrar 1.300 pesos por mes al sumarse a una cooperativa de trabajo, los intendentes (ylos piqueteros harían lo mismo) aprovechen para “premiar” la lealtad de sus seguidores.No es lo mismo organizar a los sectores populares con panfletos que con plata. ¿Cómo quedará larelación de Luis D’Elía con Néstor K? El ex presidente necesita de todos los que puedanllevar agua para su molino. No está en condiciones de seguir expulsando gente de su lado. Pero laplata no le alcanza y debe optimizarla. D’Elía sabe que pregonando solamente ideología entrelos excluidos su poder real se va a ir volatilizando con el riesgo de quedar reducido a cero. Comoúltimo recurso le queda una gran capacidad de daño decreciente y su alianza estratégica con MahmoudAhmadinejad, a quien va a visitar en Teherán para festejar los 31 años de la RevoluciónIslámica.

Carlos Reutemann está muy lejos de Irán, pero muy cerca del campo y sus reclamos. Aunque estánen las antípodas ideológicas, el Lole, igual que D’Elía, le tiró a Kirchner con todo lo quetuvo a mano. El dos veces gobernador de Santa Fe dijo que los intententes y gobernadores sonobligados por los K a mendigar la chequera oficial y los trató de ladrones casi sin eufemismos alexpresar su esperanza de que, cuando se vayan en 2011, no se hayan robado la Casa Rosada y la Plazade Mayo.

Kirchner le tiene miedo a Reutemann. Lo desprecia y aborrece en la intimidad, perosabe que lleva las de perder si se mete con alguien que durante muchos años mantuvo una altísimaimagen positiva. Por eso no lo critica ni agravia. Reutemann tiene el respeto del peronismo ydespierta simpatías entre las clases medias rurales y urbanas, donde Néstor es mala palabra. En laúltima encuesta de Poliarquía, entre los “presidenciables” está primero en la tablajunto a Cobos, con 28 puntos de diferencia entre imagen positiva y negativa. Muy cerca, con 25,aparece Francisco de Narváez, y esto es lo que Kirchner quiso combatir cuando le ordenó a HugoMoyano que saliera a pegarles a ambos. Hay un sólido acuerdo de mutuo respaldo entre Reutemann y DeNarváez que podría actuar como una suerte de imán para una alianza del estilo de la que llevó a lapresidencia de Chile a Sebastián Piñera.

Pintones, empresarios exitosos, con mucho dinero en sus cuentas bancarias y desde el ala derechadel peronismo de piel blanca, estudian armar un poderoso triángulo electoral. En el vérticesuperior estaría Reutemann como candidato a presidente. De Narváez iría como candidato a gobernadory quieren convencer a Mauricio Macri, que tiene el mismo perfil y es amigo de ellos, para que vayapor la reelección en la Ciudad de Buenos Aires, tal vez reflotando el sello Unión-PRO. Muchaspreguntas surgen de esta posibilidad. ¿Irían a internas en el PJ contra Kirchner o su probablecandidato, Daniel Scioli? ¿Qué actitud tomarían Duhalde y Felipe Solá? ¿Competirían con una listaencabezada por Elisa Carrió por un lado y Julio Cobos por el otro? Inquietudes que empiezan adibujarse como venas abiertas o carótidas tapadas en el mapa de la política argentina.

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