El momento de votar es clave en una democracia y, en sistemas donde el ejercicio participativosuele estar adormecido, sigue siendo un espacio donde la ciudadanía mantiene poder de decisión.
Es esencial resguardar ese poder, evitando maniobras e irregularidades que vaciarían decontenido el acto democrático por excelencia. Se debe tener en cuenta que el ciudadano debeconcurrir a votar con la última versión de su documento nacional de identidad. Otros documentos,como la cédula de identidad, o documentos que reemplazó, no lo habilitan para hacerlo.
Si faltan boletas en el cuarto oscuro, debe reclamar a la autoridad de mesa que subsane elproblema. No hay que fiarse de boletas recibidas por correo –aunque haya coincidenciaaparente de nombres de candidatos– porque podrían ser adulteradas, lo que implicaría lanulidad del voto. El elector debe cerciorarse de que la boleta del partido que va a votar coincidaen más de un candidato con la lista oficial, ya que podrían haberse sustituido boletas por otras deelecciones anteriores.
El presidente de mesa debe evitar la posibilidad de que circulen sobres con su firma. Esaconsejable que sólo firme el sobre delante de cada elector en el momento en que éste vaya a votar.Y que verifique que el votante deposite exactamente el mismo sobre que le entregó. Hay que evitarel “voto en cadena”, que se da cuando alguien ajeno dispone de un sobre firmado y loentrega a cada elector fuera del lugar de los comicios cerrado con la boleta del partido que llevea cabo esa maniobra.
También es necesario que el presidente revise periódicamente el cuarto oscuro para que no sesustraigan boletas. No es bueno que lo haga a intervalos fijos (por ejemplo, quince electores). Esdeseable que lo haga aleatoriamente, evitando triquiñuelas basadas en el conocimiento de lafrecuencia que adopte. La reposición de boletas es responsabilidad de cada partido. Muchas de estas“avivadas” se evitarían si se adoptara una boleta única, sistema utilizado por casitodos los países democráticos del mundo. El presidente de mesa es la autoridad máxima y toma lasdecisiones, más allá de las opiniones de los fiscales partidarios. En caso de“aprietes”, debe dejar constancia en actas y puede solicitar el auxilio de las fuerzasde seguridad que custodian el acto electoral. Debe controlar que cada elector introduzca un solosobre y que no se agreguen sobres al final de los comicios en caso de electores que no se hubieranpresentado.
El presidente y los fiscales deben velar también por la coincidencia entre el documento y lapersona que se presente a votar, y pueden interrogarlo si tuvieran dudas. Suplantar la identidad esun delito. Debe cuidarse que los fiscales voten una sola vez, si deciden hacerlo en la mesa en queejercen su rol y no en la que están empadronados.
Si los fiscales quieren firmar también los sobres, hay que evitar que eso se utilice como unmodo de identificar el voto de uno o más electores. Si faltan autoridades de mesa, los ciudadanospueden ejercer ese rol si concurren a votar a primera hora. Quienes quieran informarse sobre lasobligaciones y el fundamental rol de las autoridades de mesa pueden descargar el manual decapacitación disponible en la página web de la Justicia Nacional Electoral.
Es clave entender que la presencia de todos los ciudadanos en estas elecciones es lo quegarantizará un proceso transparente. Por eso, Cippec junto a decenas de instituciones más sefocalizó, bajo el lema “Tu presencia es transparencia”, en que organizaciones, empresasy universidades convoquen a la ciudadanía a participar como autoridades de mesa en los comicios.Además, Cippec también adhiere a la campaña “Cuidá tu voto” (www.cuidatuvoto.org.ar),una iniciativa del Consejo Publicitario Argentino y la Fundación Americana para la Educación, quebrinda la información necesaria para que los ciudadanos participen activamente en los comicios.
*Director de los programas de Justicia y Transparencia de Cippec (Centro de Implementación dePolíticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) y ex fiscal nacional de InvestigacionesAdministrativas.




