De la belleza

Cuando la semana pasada le prometí que hoy le hablaría de la belleza, no sabía en el lío en el que me estaba metiendo. Pero lo prometido es deuda y ahí va.

De la belleza
24-08-2026 | 12:44

Cuando la semana pasada le prometí que hoy le hablaría de la belleza, no sabía en el lío en elque me estaba metiendo. Pero lo prometido es deuda y ahí va.
Lo primero que a una se le ocurre si acepta el desafío es que la belleza es eso que tienetantas definiciones que termina por no tener ninguna. De acuerdo. Lo segundo es que una piensa enla pavota Venus de Milo que vaya usted a saber qué era lo que hacía con sus brazos y sus manos. Yde ahí en adelante casi cualquier cosa. Pero a partir de la señora Venus viene también el asuntoaquel de que el concepto de belleza cambia con el tiempo. Nuevamente de acuerdo, y si no fíjese quesi en algún momento la antedicha señora Venus era el epítome de la belleza, hoy sería una señoronagordezuela a la que en las tiendas de ropa de mujer le dirían eso de “Para tu talle notenemos”, mientras corren a atender a las anoréxicas de turno. Nuevamente de acuerdo. Perohay bellezas que no cambian porque la señora de Milo será una pavota pero las bellas mujeres de losrománticos y los manieristas y los impresionistas siguen siendo bellas. Y ni hablemos de la Judithde Artemisia o de la señora de Samotracia que atraviesan los años y los siglos y siguen siendoestrepitosa, cruel, atrozmente bellas. Pare la mano, que hemos llegado a un punto crucial: es que ala belleza lisita y serena de la de Milo, estas otras, las últimas de las que le hablo, agregan uncomponente terrible, atractivo y emocionante que las otras vaya a saber si tienen. Tome usted a laVictoria de Samotracia y atrévase a decirme que no es bella. No sé si es bella y complicada o si eslo primero debido a lo segundo. Lo que sé es que una la mira y oye el alarido de triunfo. Ah,caramba, aquí hay algo en que morder. No es sólo la mirada; para ver, realmente ver la belleza, hayque estar dispuesta a mirar otras cosas que son las que la componen y nos llevan a algo más, a otraparte, casi le diría a otro mundo. La belleza es complicada, compleja, enmarañada, difícil; espolivalente, es multiuso, es compacta, es como una aleación, como un guiso, como una mezcla, comoalgo que contiene otros algos y que a la vez participa de ellos. Hasta ahí vamos bien. No es que yosuponga que estoy agotando el tema, como que sé perfectamente que señoras y señores muy serios hanescrito pilas de libros sobre la belleza sin atreverse a decir al final que estaba todo dicho. Nolo está, por suerte no lo va a estar nunca y seguiremos por los siglos de los milenios diciendo quetodos sabemos lo que es la belleza pero nadie parece poder definirla. Sé que hay definicionesacertadas, asombrosas, emocionantes, ésas ante las cuales una dice “¡Pero claro, eso es labelleza!”, pero ninguna es completa, ninguna nos satisface del todo y la prueba está en quemucha gente cita alguna de esas definiciones porque fue la que más le gustó o le impresionó. Paraser el todo irreverente yo diría que la belleza es como un puñetazo, aquí, en el plexo solar, ahídonde termina el esternón. Una se queda sin aliento. Como cuando descubre el punto de oro en uncuadro. Como cuando se enamora, vamos. Eso puede suceder ante las Cataratas del Niágara, que a míme suenan tan pavotas como la señora de Milo pero hay gente que se desmaya de la emoción; o puedesuceder ante una novela, un cuadro, una chica que pasa frente al café en el que tres amigos tomanalgo, un edificio (Brasilia, Petra, etc.), un viejo pergamino iluminado. Y puede sucederle aalguien y a otro alguien no. Y puede ser frecuente en alguien y casi desconocido en otro alguien.En fin, que me da la impresión de que no he cumplido del todo con usted. Le he hablado de labelleza, sí, dentro de mis modestas posibilidades, pero creo que no he hecho más que dar vueltasalrededor del tema. Justamente por eso que le decía, que se trata de algo complicado, maravilloso yatractivo pero también engañoso. Algo que por suerte nos rodea, está ahí, se deja ver a poco queuna lo busque, o se esconde si una cree que no existe o que no vale la pena buscarlo. Es más, yesto sí que es definitivo, creo que hasta lo más horrible, desagradable y rechazante tiene unaparte de belleza o es definitivamente bello cuando se trata no solamente de ver para no ser ciegosino de mirar para conocer. Si a usted le parece que estas deshilvanadas palabras pueden teneralguna conclusión, yo le diría que esa conclusión anda por el camino de la adquisición deconocimientos. Que cuanto más se conoce más fácil es llegar a ver y a comprender la belleza.

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