El escritor y panfletista inglés John Milton (1608-1674) es un poeta universalmente reconocido,no hay duda. Pero en una lectura de pasajes de su vida surgen rasgos, vaivenes, diríamos, quepreocupan aún hoy.
Fue un teórico de la revolución (a partir de 1644) de Oliver Cromwell (1599-1658) quien predicóla disolución de la aristocracia y proclamó la tolerancia religiosa, si bien al mismo tiempopersiguió ferozmente a los católicos de Irlanda. El anticlericalismo de Milton hubiera llevado a lademolición de las iglesias y catedrales, por ejemplo. De haberse concretado el proyecto de estadode Milton el mundo sería mucho más difícil de lo que ya es y quizás viviríamos bajo elautoritarismo de una durísima república teocrática (que los calvinistas asumieron con gusto). SuDoctrina y disciplina del divorcio (1643), con duras obligaciones de las partes, resultó de sudespecho por el abandono por su esposa de 17 años. Según sus más feroces críticos, el proyectoprecedió a las leyes de divorcio de ahora. Milton se casó tres veces, por muerte de suscónyuges.
Uno de sus máximos ensayos, Areopagítica, discurso por la libertad de prensa (1644), que se citaaún hoy cuando una publicación se halla en dificultades, no le impidió aceptar el cargo de“licenciador” de la prensa inglesa durante el “protectorado” de Cromwell.El puesto sería algo así como una versión temprana de un “observador de medios”. Lapregunta que surge de la relectura es si Milton deseaba la libertad para su país luego de unarevolución militar, o si eso estaba previsto para sus amigos y aliados únicamente, no para susenemigos o rivales.
Sus lectores más conservadores lo acusan de apoyar intelectualmente el asesinato de su rey,Carlos I de Inglaterra, en 1649.
Reiteremos que Milton fue un gran poeta, eso es indudable como lo confirma Paraíso perdido(1665), que completó y publicó pocos años antes de su muerte. Es siempre así la ideología, escritacon la izquierda e impuesta por la mano derecha. Tiene esa costumbre de aparentar la posibilidad devarias aplicaciones, que no siempre son favorables a la mayoría que pretenden beneficiar.
*Ombudsman de PERFIL.





