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Demasiado equipaje

Odio hacer valijas, lo odio. Lo único malo de ese odio (además de que odiar es muy feo, ya se sabe) es que las hago estupendamente bien de modo que siempre me toca la tarea.

Demasiado equipaje
23-08-2026 | 23:52

Odio hacer valijas, lo odio. Lo único malo de ese odio (además de que odiar es muy feo, ya sesabe) es que las hago estupendamente bien de modo que siempre me toca la tarea. Odio elegir: ¿lablusa amarilla o la remera amarilla? Pantalón blanco, sí, pero entonces también los zapatosblancos. Crema para después del baño, crema para las manos, crema para esto y para lo de más allá ysiempre me olvido de alguna. El despertador porque no me gustan los de los hoteles. La carterablanca además de la de seda para la plata debajo de la ropa. Y si es invierno, ni hablemos:sweaters y cardigans y sacos y lanas y abrigos, ufff. Sí, pero la valija significa un viaje. ¿Paraqué viajar?, se preguntaba el autor de Paradiso. ¿Por qué no viajar?, se preguntaba el autor de Unmundo feliz. Yo he viajado mucho, demasiado. Basta. No quiero más. Hay cosas que no veré nunca: laGran Muralla, por ejemplo. Pero, ¿me importa mucho la Gran Muralla china? Me parece que no. Lostemplos en las selvas de la India y en las montañas de Japón. El Taj Mahal. La isla de Pascua. AbuSimbel. Petra. No, nada de todo eso me llama, a nada de todo eso oigo. Petra, sí… creo que megustaría. Pero no voy a mover un dedo para ir a Petra. Con lo que concluyo que estoy tan de acuerdocon Lezama Lima como con Huxley. Viajar a muchos lugares hasta que todos se convierten en uno solo.Un viaje. Un viaje en el que llevo demasiado equipaje; un viaje en el que no dejo nada en casa.Hasta las sartenes me llevo. Y los libros, claro. Y allá compro todo lo que puedo. Regalos.Pilchas. Sartenes no. Pero libros sí. Y, lo que es peor, souvenirs “típicos” queterminan en el fondo de un cajón o como juguete de mis nietos chiquitos. Sea como fuere, llego alaeropuerto temblando: voy a tener que pagar exceso de equipaje y es carísimo y no sé si me alcanzala plata y los libros no los dejo, no, señor. Al final no tengo que pagar exceso de equipaje porquepuse todos los libros que pude en el bolso de mano. Y me voy. O mejor dicho, vuelvo. Huxley yLezama se vuelven conmigo. Nos divertimos, muchacha, ¿eh? Sí, les digo, nos divertimos unabarbaridad.

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