Derechosos

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24-08-2026 | 14:15

Quién vota a quién. Las preferencias se organizan en función de los niveles cultural yeconómico.

Al acusar a Macri de “bipolar y derechoso”, Francisco de Narváez no sólo expuso laconflictiva relación personal que mantiene desde hace muchos años con el líder de PRO y empañó lafoto donde pocos días antes el Peronismo Federal había juntado a todos sus referentes, sino quedejó en evidencia que en la política argentina actual estar posicionado en la derecha es muyincómodo. Y un disvalor casi insultante.

En la nota de tapa del suplemento Enfoques del diario La Nación del domingo pasado, la sociólogaGraciela Römer mostró que de la mitad de los argentinos que acepta definirse ideológicamente, el39% se considera a sí mismo de izquierda o centroizquierda, el 33% de centro y el 28% de derecha ocentroderecha. Mientras que en los años 90 estos valores estaban invertidos y más gente se definíade centroderecha que de centroizquierda.

También el domingo pasado, en esta misma columna se publicó que el Peronismo Federal estaba eninferioridad de condiciones ideológicas porque quedaba ubicado a la derecha del peronismokirchnerista mientras que el radicalismo quedaba en el centro de ambos, pudiendo recibir votostanto de la hoy más numerosa centroizquierda como del centro.

Ese corrimiento del electorado hacia la izquierda podría estar directamente relacionado con lacrisis económica de 2001/2002, que empobreció a la gran mayoría de la clase media, cuyo nivel devida, a pesar de la recuperación económica de los últimos años, continúa siendo inferior al de ladécada pasada (no sucede así con el nivel de vida de la clase más baja, ni con el de la másalta).

Pierre Bourdieu, el sociólogo francés más renombrado de las últimas décadas, mostró cómo laposición económica y cultural constituye una predisposición hacia una ideología más de derecha omás de izquierda e influye en la toma de posición durante las elecciones.

Para Bourdieu, la manera de actuar políticamente del individuo se adecua al estilo de vida queestructura su subjetividad (el habitus) tanto como sus preferencias de consumo. El gráfico queacompaña esta columna simplifica y reduce a unos pocos indicadores el que publicó en su libro Ladistinción, donde abundaba en detalles como que los empresarios y comerciantes (cuadrante superiorderecho) prefieren como animales domésticos a los perros mientras que los intelectuales que seubican a la izquierda se inclinan más por los gatos.

Bourdieu aclara que ciertas preferencias deben ser adaptadas a cada país y cada momento: laginebra de Argentina eran el Pernod espumoso en Francia o el sake en Japón. O el truco en Argentinasustituye al mus en Francia. Y respecto a los tiempos, quizá la Francia de los años 80 secorresponda más con la Argentina actual que la contemporánea al estudio de Bourdieu.

Pero Bourdieu también sostiene que son universalmente aplicables los cuatro cuadrantes ordenadosa la derecha por más capital económico y a la izquierda por menos, mientras que la parte superiorcorresponde a más capital cultural y la inferior a menos; a pesar de la adecuaciones por país. Porejemplo, en Francia la elite prefiere la comida japonesa mientras en Japón las clases más altas sediferencian prefiriendo la cocina francesa, pero la búsqueda de distinción es similar.

“A cada clase de posición le corresponde una clase de habitus o aficiones”, diceBourdieu. No hace falta ser marxista para reconocer que a cada nivel de consumo le corresponde unasuperestructura ideológica que justifique su diferencia, y no sería ilógico asociar elempobrecimiento económico de la clase media argentina con ese corrimiento hacia la centroizquierdaque se produjo después de 2002.

Y tampoco hace falta ser kirchnerista para reconocer que el posicionamiento de Cobos está más ala derecha que el de Ricardo Alfonsín, y ese será otro factor en la interna del radicalismo.

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