•la diaspora opositora

Desacuerdo a los gritos

Las razones del portazo de Elisa Carrió son autopreservatorias. Una novedad: el Gobierno empezó a hablar de la inseguridad.

24-08-2026 | 16:12

Fue la crónica de un final anunciado. El sonoro portazo con el que Elisa Carrió le dijo adiós alAcuerdo Cívico y Social no sorprendió a nadie. Muy por el contrario, fue la confirmación de ladifícil navegación por la que discurre un espacio político en el que abunda el desacuerdo. Es undesacuerdo a los gritos y en el que se desnuda una escasa aptitud para el debate interno, esencialpara dotar de vigor y contenido cualquier propuesta política. En la base de las turbulencias quehoy sacuden al Acuerdo hay un componente muy fuerte de asuntos personales entre protagonistas quealguna vez supieron convivir bajo al techo de la Unión Cívica Radical. Esa animosidad es laconsecuencia, que aún persiste, de los avatares que tuvo aquel tristemente célebre gobierno de laAlianza.

En ese contexto, la figura de Elisa Carrió genera un problema que, al día de hoy, parece notener solución. Las encuestas están señalando que, si se votara hoy en la interna del Acuerdo, lasmáximas posibilidades las tendrían Ricardo Alfonsín y Julio Cobos. Carrió ha venido perdiendocaudal electoral en todos estos años. Su tono apocalíptico hoy le genera el rechazo de sectores dela población que alguna vez supieron apoyarla. Es bueno recordar que en la elección de 2007 obtuvoel segundo lugar. Sin embargo, hay que destacar las actitudes de honestidad y valentía que le sonpropias y que le hicieron rechazar ofrecimientos importantes de los Kirchner –le habíanpropuesto el Ministerio de Justicia– en los albores de aquella transversalidad hoy yaextinguida. Carrió advirtió por aquel entonces de la genética autoritaria de los Kirchner, así comotambién sobre las sospechas acerca de la matriz de corrupción en los manejos de la obra pública delGobierno. Los hechos le dieron claramente la razón. La gran dificultad que tiene la líder de laCoalición Cívica es la de la construcción de espacios políticos que generen no sólo expectativaselectorales, sino también de gobernabilidad. Y esto hoy es casi un imposible. La realidad muestra,a su vez, que en la medida en que Carrió no logre eso, sus posibilidades electorales seguirándecayendo. Ella lo sabe y lo saben también en su entorno. Qué hacer frente a esto es un dilema alque hasta hoy no le han sabido encontrar la vuelta.

En el adiós de la líder de la Coalición Cívica pesaron hechos concretos. Uno de los que másinfluyeron fue la aprobación del presupuesto de la provincia de Buenos Aires por parte delegisladores de la UCR. Ahí, existieron sospechas de un intercambio de votos por ATN paramunicipios gobernados por el radicalismo. Otro elemento determinante fue la figura de Julio Cobos.Carrió no está dispuesta a apoyar su candidatura. “Mientras estuvo con el kirchnerismocompartió todos sus vicios; no hay que olvidar esto”, recuerda alguien de la CoaliciónCívica, quien agrega: “El portazo no es definitivo; es, en cambio, una advertencia a la UniónCívica Radical de las cosas –hay varias más– que deben definirse para ver si nosreincorporamos o no”.

Lo cierto es que en el radicalismo el cimbronazo ha sido fuerte “¿Quién la dejóir?”, “¿Por qué la dejaron ir?”, son algunas de las preguntas con aire dereproche que se escuchan de unos hacia otros. Conscientes de este daño, los líderes de la UCR, elGEN y el socialismo están apurando una foto conjunta para la semana que comienza.

Hablando del radicalismo, Julio Cobos está a pleno. Su objetivo es tener finiquitado y acordadoun plan de gobierno para fin de año con la idea de abocarse, a partir de ahí, a definir lascandidaturas. Las encuestas que maneja el vicepresidente le muestran el ascenso tanto de RicardoAlfonsín como de Néstor Kirchner.

La semana que pasó tampoco fue buena para Mauricio Macri. A la conmoción producida por elderrumbe del gimnasio de Villa Urquiza –hecho que puso otra vez en tela de juicio el sistemade control y de habilitaciones de la Capital Federal– se le sumó el revés que sufrió en laLegislatura porteña, al concretarse la conformación de la comisión que tendrá a su cargo lainvestigación del caso de las escuchas ilegales, por el que Macri ha sido procesado. El desgastepolítico que esto le producirá al jefe de Gobierno porteño será alto. Esto, que hasta ahora no hahecho mella en su figura –en efecto en las encuestas sigue manteniendo su ascenso–, ledificultará los intentos de acercamiento al peronismo disidente con el objetivo de obtener respaldopara sus aspiraciones presidenciales.

El ruidoso portazo de Carrió ha sido festejado en el Gobierno. “Fue como matar dos pájarosde un tiro, ya que, por un lado, esto deja aislada a Carrió y por el otro, daña aún más lasposibilidades electorales de Cobos”, confesaba con inocultable alegría una voz que conoce elpensamiento del matrimonio presidencial.

En el Peronismo Federal se ha seguido este acontecer con mucha atención. En relación con Carrió,quien está en el centro de las miradas es Felipe Solá. Su acercamiento con la líder de la Coaliciónle genera ruido. “Si hablo con ella me critican; y si no hablo, también”, confiesanhaber escuchado a Solá decirles a sus vecinos de banca.

En este espacio también se han anoticiado del crecimiento de Kirchner que están mostrando casitodas las encuestas. En sintonía con este dato es que se ha comenzado a verificar un incremento delas actividades de Reutemann. El ex piloto sigue siendo el hombre que desvela y más preocupa almatrimonio presidencial. Desde el entorno más cercano a Reutemann, todavía está viva la esperanzade su postulación que, de concretarse, nunca lo sería antes de marzo de 2011.

Mientras, esta semana el Gobierno produjo una novedad: habló de la inseguridad. Mucho tuvo quever, sin dudas, no sólo la proliferación de hechos de violencia que viene impactando en lasociedad, sino también el reflejo que esa realidad tiene en las encuestas de opinión pública. Porende, tanto Cristina Fernández de Kirchner como su esposo hablaron del tema. Al hacerlo, utilizaronla metodología típica del kirchnerismo, según la cual la culpa de todos los males siempre le esajena. En este caso, por ejemplo, esa responsabilidad recayó sobre los jueces que excarcelan a losdelincuentes. No caben dudas de que hay casos así; pero de ahí a decir que ésa es la causa única dela inseguridad hay un océano. Las cosas son mucho más complejas. Pero a los Kirchner eso pareceimportarles tan poco como la nada.


Producción periodística: Guido Baistrocchi.

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