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Después de la muerte de la pintura

Con la idea, que por otra parte han tenido tantos, de “asesinar la pintura”, suele llegarse a dos lugares. La mayoría de los artistas apenas alcanza el primero, que no difiere demasiado del ridículo. Pero hay otros: los que tienen la virtud de darse cuenta de que, tomada demasiado en serio, esa pretensión resulta banal, pero al mismo tiempo no renuncian al desafío implícito en aquel postulado, y logran sumarle voluntad y talento.

21-08-2026 | 15:45

Con la idea, que por otra parte han tenido tantos, de “asesinar la pintura”, suelellegarse a dos lugares. La mayoría de los artistas apenas alcanza el primero, que no difieredemasiado del ridículo. Pero hay otros: los que tienen la virtud de darse cuenta de que, tomadademasiado en serio, esa pretensión resulta banal, pero al mismo tiempo no renuncian al desafíoimplícito en aquel postulado, y logran sumarle voluntad y talento. Esos son los únicos que tienenla posibilidad de crear algo nuevo. El artista barcelonés Joan Miró tenía treinta y cuatro años yya había pintado muchos de sus cuadros más famosos cuando lanzó aquella frase sobre la muerte de lapintura. Había empezado a trabajar bajo la influencia de Cezanne, se había dejado tocar por ellegado de los surrealistas, y por el fauvismo y el cubismo, pero recién cuando sintió que nadatenía demasiado sentido (abrumado por la inminente Guerra Civil Española, y más tarde por lainvasión nazi a París) fue todo lo libre que necesitaba para inventar un lenguaje pictórico propio,inconfundible, de colores y figuras entre abstractas y volátiles, que él definió como “poemasmusicalizados por un pintor”.
Pero como a todo se llega de alguna manera, en mi caso no hubo una frase sino, mucho antes,un regalo de mis padres para uno de los primeros cumpleaños que recuerdo: un libro de cuentosilustrado por las pinturas de Miró. No es difícil entender por qué la obra del artista catalánejerce una fuerte fascinación en los chicos. Ahí están la exaltación cromática, los soles, laslunas, las figuras negras que bien pueden ser pájaros o mujeres. De hecho, el edificio de laFundación Miró en Barcelona es una de las visitas obligadas de las escuelas primarias catalanas.¿Pero por qué esos mismos dibujos, pinturas, grabados y esculturas siguen fascinando a tanta genteadulta? Tal vez no haya respuesta, o quizá la explicación sea la misma: por los mismos motivos.
Joan Miró nació en Barcelona en 1893. Amigo y compañero de Max Ernst, André Breton (quien lollamó “el más surrealista de todos nosotros”) y Pablo Picasso, era tan mal alumno en elcolegio que sus padres toleraron su decisión de ingresar a una escuela de arte luego de trabajar unpar de años como contable de una droguería. A los veintidós años ya tenía su taller y su primergran fracaso, luego de exponer en 1918 en Barcelona. Pero no pasó mucho tiempo hasta que, en 1925,exhibió triunfalmente algunas de sus obras en París y el resto es historia conocida: exposicionesen Nueva York, exilio interior durante la dictadura franquista, y una producción desbordante.Cuentan los que lo conocieron que se levantaba a las seis de la mañana, subía al taller, desayunabay se duchaba a las ocho, volvía a pintar hasta las dos de la tarde, comía, descansaba y comenzabade nuevo a las cuatro de la tarde, hasta que terminaba, entrada la noche. De la frescura, laimprovisación, la irracionalidad que emanan sus pinturas, parece, había más bien poco.
El jueves pasado se cumplieron 25 años de su muerte, en 1983 y en Palma de Mallorca, España.Dicen que su última palabra fue breve y concreta: “Merde”. Mientras en Mallorca sepresenta la muestra Evocación de la imagen femenina y en Nueva York el MOMA exhibe hasta el 12 deenero sus pinturas y antipinturas que van de 1927 a 1937, en Buenos Aires Miró sigue siendo unacuenta pendiente. Hay unos pocos cuadros dispersos en museos, aunque no muy representativos. Habráque quedarse, por ahora, con el recuerdo de la exposición que el Centro Cultural Borges realizó desus dibujos y grabados en diciembre de 2007. Y con las imágenes de los libros, y las galeríasvirtuales en Internet.
*Desde Barcelona.

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