•TEATRO COLoN

Después de las luces

24-08-2026 | 14:29

Transcurridas tres semanas desde la reapertura del Teatro Colón, la primera función del BalletEstable fue suspendida por múltiples problemas no resueltos durante su prolongado cierre y otrossucedidos con posterioridad a la inauguración.
El funcionamiento de la sala permitió advertir falencias en la obra realizada y en la quehasta el momento no se realizó. El piso del escenario no es apto para la danza porque la maderautilizada para el cambio es excesivamente dura e impide que los integrantes del cuerpo de bailepuedan desarrollar sin temor sus capacidades, pues afecta su integridad física por los daños quepuede provocar en sus exigidos cuerpos. Igual situación sucede en las salas de ensayo.
El Teatro Colón, por su ley de creación, es un centro “lírico-coreográfico”. Porconsiguiente, la danza ocupa el mismo lugar que la ópera y debió atenderse a las necesidades de sucompañía y artistas invitados en las modificaciones introducidas en el escenario.
Esta situación fue denunciada públicamente por integrantes del cuerpo luego de la función deinauguración del 24 de mayo pasado, pero no se dio solución a un pedido de tanto interés para elnormal funcionamiento del organismo, máxime cuando el segundo espectáculo del año era el montaje yestreno de la obra del coreógrafo inglés Kenteth McMillan, Manon, que implicó la adquisición de losderechos y la contratación de un coreógrafo repositor.
Por otra parte, las demoras en los cambios de decorados durante la representación de la óperaLa Bohème demostraron la ausencia de renovación tecnológica en el escenario, que debería haber sidoel principal motivo de la restauración emprendida en el teatro. En un organismo de producciónartística, la renovación tecnológica y la modernización de todos los elementos que permitan elmejor desarrollo de la actividad artística deben ser el principal motivo de una obra que mantuvocerrada la sala durante un lapso tan prolongado.
A estas falencias de la cuestión edilicia, se suman la falta de resolución de problemas depersonal artístico y técnico, que han motivado numerosas y unánimes resoluciones judicialescontrarias a las medidas adoptadas por las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Pero a los problemas ya planteados (desaparición de departamentos escenotécnicos, intimacióna jubilarse a miembros del ballet estable sin régimen diferencial vigente, entre otros), seagregaron nuevas intimaciones para la jubilación antes de la edad prevista en la ley general, apersonal técnico que realiza tareas que se consideran insalubres. Esta medida también fue adoptadasin previo aviso a quienes recibieron intimaciones y sin que el Gobierno cumpliera obligaciones quela ley que regula el sistema previsional establece para los regímenes considerados especiales.
Este conjunto de problemas frustró un estreno que constituía uno de los acontecimientos delaño por la importancia de la incorporación de una nueva obra en el repertorio del ballet y por elregreso de este cuerpo a su sede originaria. El anuncio posterior de la reducción a dos funciones,de las cinco programadas, demuestra también la incapacidad técnica del teatro para reorganizarfunciones y cumplir con los objetivos propuestos. La reducción de funciones de una obra encarece sucosto de producción y produce una frustración en artistas y espectadores.
Como tantas veces antes de su cierre, el público que había abonado la entrada y reservado sunoche para disfrutar del espectáculo quedó frustrado por la falta de solución a tiempo de problemasde administración que la autoridad política tiene obligación de resolver sin afectar los derechosde la población que lo visita y los artistas participantes. La misión social del teatro se diluyepor la reducción de funciones y la pérdida de confianza en el cumplimiento de las obligacionesasumidas ante la población.

*Profesor de Derecho Constitucional y Legislación Cultural en UBA, UNC y Flacso.

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