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Destello de lucidez

“Anotame una advertencia”, le dijo Gaudio al árbitro del partido. ¿Se lo dijo después de haber cometido una infracción? No, justamente: se lo dijo antes. Le pidió el castigo, o más bien se lo ordenó, y de inmediato agarró una pelotita y la revoleó de mala manera lo más alto y lo más lejos que pudo. ¿Qué clase de exabrupto es éste, que se anuncia y adelanta su sanción? ¿Qué clase de arrebato es este, que antepone conciencia al acto?

Destello de lucidez
22-08-2026 | 01:07

Anotame una advertencia”, le dijo Gaudio al árbitro del partido. ¿Se lo dijodespués de haber cometido una infracción? No, justamente: se lo dijo antes. Le pidió el castigo, omás bien se lo ordenó, y de inmediato agarró una pelotita y la revoleó de mala manera lo más alto ylo más lejos que pudo. ¿Qué clase de exabrupto es éste, que se anuncia y adelanta su sanción? ¿Quéclase de arrebato es este, que antepone conciencia al acto? Si hay algo que estremece en Gaudio, esesto precisamente: su demasiada conciencia. Una conciencia tan terrible como i-nútil, un destellode lucidez que nunca le sirve para nada.

Era su primer partido en el ATP de Buenos Aires, y fue el último, porque perdió. En el octavogame del segundo set, cuando parecía que repuntaba, se le oyó decir: “Estoy cerca de jugarbien”. No lo pensó después, en el análisis retrospectivo de su actuación, sino en plenopartido, mientras jugaba. Lo pensó y lo dijo, y es difícil que un jugador pueda soportar laconciencia de estar cerca de jugar bien (no de jugar bien, sino de estar cerca) en la cancha y enmedio del juego. Ese exceso de conciencia es agobiante. Bajo su peso inexorable, Gastón Gaudiotenía que perder y perdió.

A diferencia de sus colegas de la Copa Davis, que perdieron y todavía no saben por qué, Gaudiosiempre sabe el por qué, y es por eso que luego pierde. Queda claro que podría ganarlo todo (parademostrarlo, ganó Roland Garros en 2004). Podría ganarlo todo, sí, porque derrocha talento, perodespués va y lo pierde todo. Y a eso, como queda dicho, le agrega una conciencia feroz, impiadosa,lacerante. Es esta combinación impar la que lo consagra en definitiva como el jugador más argentinode todos los tiempos. Habrá muchos que ganen más que él o que pierdan más que él, pero ningunohabrá como él: tan artista del desperdicio y tan consciente de su arte.

Hace dos años fue eliminado, en este mismo torneo, también en la primera ronda, y los que noquieren entender lo abuchearon. Esta vez, en cambio, se fue ovacionado. El público se rindióconmovido en presencia de su destino trágico.

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