•FALTA DE DIALOGO

Detrás de un largo muro

Así tituló Lucas Demare su film testimonial estrenado en 1958, uno de los éxitos del cine argentino en ese año. “La película documentó cómo el abandono en que el peronismo dejó al campo impulsó a verdaderas oleadas humanas hacia Buenos Aires, donde la falta de vivienda las obligó a instalarse en sórdidos barrios de emergencia, sufrir la privación de necesidades elementales y estar próximas a semillas de corrupción y crimen” (Di Nubila, Domingo, Historia del cine argentino, T. II)

22-08-2026 | 10:48

Así tituló Lucas Demare su film testimonial estrenado en 1958, uno de los éxitos del cineargentino en ese año. “La película documentó cómo el abandono en que el peronismo dejó alcampo impulsó a verdaderas oleadas humanas hacia Buenos Aires, donde la falta de vivienda lasobligó a instalarse en sórdidos barrios de emergencia, sufrir la privación de necesidadeselementales y estar próximas a semillas de corrupción y crimen” (Di Nubila, Domingo, Historiadel cine argentino, T. II) Para evitar que estos barrios fueran vistos por quienes arribaban alaeropuerto internacional y se dirigían a la Capital Federal, se los escondió detrás del muro al quealude el título. Como vemos, en Argentina como en el tango “la historia vuelve arepetirse”. Salvo que en la canción retornan “el amor y la lluvia”; en el país,la misma obstinación por violar derechos humanos fundamentales y el desconocimiento de muchospolíticos de lo que sucedió y se hizo en períodos gobernados por sus propios líderes y partido.
Esconder la indigencia con la construcción de una pared, levantar fortalezas como forma decombatir la inseguridad son métodos medioevales que atentan contra el derecho a la igualdad. Ladiscriminación es uno de los problemas que más afecta a las sociedades contemporáneas y esobligación de toda política pública combatirla y erradicarla. Nadie desconoce que la inseguridad esun fenómeno social que preocupa y causa víctimas cotidianas en la Argentina actual, afectando elderecho a la vida. Desde hace años no hay políticas de Estado eficientes para combatirla y atacarlas causas esenciales que la provocan. Construir un muro para preservar la seguridad de un grupo devecinos no resiste el menor análisis y el repudio social que recibió hizo manifiesto ese rechazo.
Esta triste anécdota, sumada a otros continuos y menos difundidos episodios, construye eldrama social que protagonizamos millones de argentinos y destaca la dificultad que la diferenciaentre los diversos individuos y grupos que integran nuestra sociedad ocasiona a nuestra convivenciacotidiana. “Lo distinto es lo que alarma”, afirmó el escritor Manuel Puig en laUniversidad de Götingen en 1981. Esta reflexión sintetiza el dilema a resolver en una sociedadfragmentada, donde la pobreza y la indigencia constituyen la causa principal de discriminación. Silo diferente da miedo –como también explica Puig–, mejor que someter es comprender,mejor que esconder es dialogar. La solución nunca puede consistir en exacerbar la diferencia yponer vallas a la posibilidad de convivencia y consenso. El episodio ya viejo como noticia del murode San Fernando sólo indica la débil cultura democrática que ha adquirido nuestro país en estosveinticinco años en que votó ininterrumpidamente. En el siglo XXI la democracia no se define sólopor el ejercicio del sufragio, ni por la mayor participación de los ciudadanos en la decisión delos problemas sociales. Esas son las etapas que ya cumplió en los siglos XIX y XX. Sonindispensables para definir un sistema político como tal, pero insuficientes para responderevolutivamente a las necesidades de un mundo profundamente transformado por la facilidad decomunicación y la integración de grupos e individuos de diferentes razas, religiones, pensamientopolítico u orientación sexual. El régimen democrático se corporiza en un país cuando existe unaequitativa distribución del ingreso y las condiciones económicas mínimas para ejercer los derechosfundamentales, y cuando culturalmente desde el poder público y desde la sociedad civil se le otorgalibertad al mayor número de personas y se les reconoce la mayor diversidad posible. Mientras ladiferencia atemorice e impida el diálogo, los muros concretos o metafóricos nos impedirán cohabitarcivilizadamente.

*Profesor de Legislación Cultural en UBA, UNC y Flacso.

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