•el voto religioso y la falta de debate politico

Dios hizo campaña en un Brasil sin propuestas

24-08-2026 | 18:57

Insípida, incolora e inodora. Así describió la revista Veja la campaña presidencial de Brasil.Un montón de nada. Mucho color y pocas ideas. Los candidatos que compiten para dirigir a la mayorpotencia emergente de América latina no supieron, no pudieron o no quisieron explicarle alelectorado cómo iban a disminuir la pobreza, mejorar el nivel de la economía, contrarrestar lacorrupción o contener la delincuencia. “Las grandes propuestas para Brasil que fueronrealizadas en la campaña presidencial”, ironizó a principios de mes el principal semanariobrasileño, en la edición posterior a la primera vuelta electoral. Era una tapa inédita: una páginatotalmente en blanco.

Si ése era el pobre análisis realizado cuando se largaba la competencia por el ballottage, elpanorama parece haberse empobrecido aún más desde que Dilma Rousseff y José Serra empezaron acompetir por demostrar quién era el mejor representante de Dios. Con un 70% del electoradoprofesando la religión del Vaticano, Brasil es el país católico más grande del mundo y el debatereligioso inundó la campaña.

Y llegaron los milagros al Partido de los Trabajadores (PT). A pesar de que había declarado envarias oportunidades su apoyo a la legalización del aborto, Roussef, una militante que supo caminarpor las filas del marxismo, redescubrió a Dios y la religión dejó de ser el opio de lospueblos.

La semana pasada, en visita al Santuario Nacional de Nuestra Señora Aparecida, la delfina deLula da Silva dio a entender que el cáncer que enfrentó el año pasado la “acercó” aDios. La experiencia milagrosa se produjo en la misma basílica de las afueras de San Pablo querecibió al papa Benedicto XVI.

A la candidata de Lula, y sobre todo a los líderes del PT, le preocupan las encuestas que marcanel “efecto religioso”: sólo el 29% de los católicos se habían pronunciado a favor deSerra en primera vuelta, pero tras las acusaciones de Dilma de proabortista, esa cifra ascendió al41%.

Fue el mismo partido fundado por Lula el que siempre defendió el aborto. En la resolución de suTercer Congreso, el PT declaró en septiembre de 2007 la “defensa de la autodeterminación delas mujeres frente a la discriminación del aborto” y pidió “la reglamentación delservicio en todos los casos de acceso público para evitar la muerte de centenares de mujeres, en sumayoría pobres y negras, que deben efectuarse abortos clandestinos”.

Tres años después de aquella proclama, José Dutra, el presidente del PT anunció recientementeque “la cuestión del aborto nunca estuvo en el programa de gobierno de Dilma” y aclaróque la candidata del oficialismo “está en contra del aborto y no va a modificar lalegislación” si gana las elecciones.

El mismísimo Dios ya había sido convocado antes por el gobierno de Brasil. Fue a comienzos deeste mes, cuando Petrobras declaró que se habían descubierto enormes yacimientos petrolíferos conuna reserva probada de 5 mil millones de barriles, la mitad de la actual reserva petrolera de todoel país. En aquel momento, un Lula eufórico declaró: “Este descubrimiento muestra que Dios esbrasileño”.

Entre tantas referencias divinas, los votantes todavía se están preguntando qué hará el próximopresidente con Brasil. Además de rezar, claro.

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