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Disputas y reproches

Un siglo atrás, al conmemorarse el Centenario de la República Argentina en 1910, se registra el peor momento de la relación bilateral con Brasil de los últimos cien años. Las relaciones diplomáticas están interrumpidas y no participa ninguna representación oficial brasileña en la conmemoración, a la cual asisten delegaciones jerarquizadas de los países más importantes del mundo.

23-08-2026 | 23:54

Un siglo atrás, al conmemorarse el Centenario de la República Argentina en 1910, se registra elpeor momento de la relación bilateral con Brasil de los últimos cien años.
Las relaciones diplomáticas están interrumpidas y no participa ninguna representación oficialbrasileña en la conmemoración, a la cual asisten delegaciones jerarquizadas de los países másimportantes del mundo.
La pugna por la hegemonía regional, en ese caso particular respecto al Uruguay, es eldesencadenante del enfrentamiento, que incluso precipita una escalada armamentista entre los dospaíses.
En ese momento, el PBI de Argentina es aproximadamente el doble que el de Brasil.
Un siglo más tarde, la economía brasileña es cerca de cuatro veces la argentina, que pese atodo sigue siendo la segunda de América del Sur.
En este período, Brasil se consolida como un país grande cuya manifestación más elocuente esla pertenencia al llamado grupo BRIC, que comparte con China, India y Rusia. Dentro de él, es elsegundo PBI por encima de los dos últimos y la tercera población después de las dos potenciasasiáticas.
A ello agrega una clara voluntad política de ser el único actor global de America latina.
En cambio, la Argentina se ha transformado en un país mediano, que ha perdido masa críticapara disputar, como en el pasado, la influencia regional.
Pero este concepto no es asumido en forma homogénea por la dirigencia.
Mientras algunos piensan, en función del pasado, que el país sigue siendo el grande que ya noes, otros, con visión más pragmática, asumen la nueva condición. La disputa por la representaciónde la región en el Consejo de Seguridad es una muestra de la primera visión.
En pocos días, la Presidenta argentina ha tenido roces con su colega brasileño por lasdiferencias comerciales y, paralelamente, muestras de muy buena relación con Venezuela.
Durante su gobierno se han firmado 94 acuerdos bilaterales con dicho país y sólo 31 conBrasil (tres veces menos). Se aumentan como un gesto los vuelos a Caracas y no a San Pablo oBrasilia.
Argentina vende a Brasil productos por un monto casi diez veces superior al que exporta aVenezuela.
Chávez, con su modelo del socialismo del siglo XXI, es una figura aislada en el mundodesarrollado, que aleja inversiones. Lula, en cambio, puede anunciar que la economía brasileña hoyes la décima del mundo y que a fines de la próxima década puede ser la quinta.
Para algunos, un eje Caracas-Buenos Aires aparece como el único con cierta posibilidad demoderar la hegemonía brasileña en la región y esto pueden argumentar quienes defienden desde laperspectiva estratégica dicha relación.
Pero el interés nacional real está mucho más cerca de Brasilia.
Argentina puede beneficiarse del éxito brasileño, que si bien no es perfecto, puede combinarel investment grade con ser sede de las Olimpíadas de 2014 y del Mundial de Fútbol de 2016.

Presidentes de izquierda, como los de El Salvador y el recientemente electo en Uruguay, seempeñan en decir que su modelo es Lula y no Chávez.
Es que perciben con claridad que sumarse al éxito brasileño –y no al socialismo delsiglo XXI venezolano– tiene para sus países más ventajas que desventajas.
Lula suele utilizar el término “paciencia estratégica” al referirse a losproblemas con Argentina.
De acuerdo a la prensa de su país, estuvo a punto de perderla en su última reunión conCristina Kirchner. En 1944, el entonces embajador de Washington en Argentina envía un cable alDepartamento de Estado, en el cual dice que el problema de los argentinos es que son capaces desacrificar su interés a su orgullo.
Quizás esto explique por qué la Argentina, teniendo la posibilidad de una cooperación másabierta con su principal vecino, a veces prefiere marcar diferencias en lugar de coincidencias.

*Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

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