Dos de lesbianas

Dos de lesbianas
24-08-2026 | 15:12

Entre el cúmulo de falsedades e imprecisiones que la Iglesia Católica hizo circular a propósitode la ley de matrimonio igualitario –la Iglesia rivaliza con Fogwill para ver quién se oponecon más firmeza al casamiento gay, al divorcio y al aborto– una de las más grotescas es lasupuesta violencia que impera en las parejas homosexuales. Dos novelas ilustran otra tesis, la dela violencia del patriarcado heterosexual contra la que se alza la violencia del oprimido.

Una de ellas es de 1924 y se llama Las dos amigas y el envenenamiento. Su autor, Alfred Döblin(1878-1957) escribió la formidable Berlín Alexanderplatz, que está en la base de la miniserietelevisiva homónima y de toda la obra de Rainer W. Fassbinder, dedicada a las relaciones entrehistoria social y opresión sexual. Escritor relativamente olvidado y poco traducido (se hablanmaravillas de su trilogía Noviembre de 1918 que transcurre durante la Gran Guerra), Döblin era unmédico interesado por el psicoanálisis y las formas de sexualidad no tradicionales. El libro partede un caso célebre en 1922, el de una mujer que envenena al marido con la colaboración de su amigaíntima. A partir de las actas del juicio y de las cartas intercambiadas entre las mujeres, Döblinreconstruye la relación y pone de manifiesto la brutalidad conyugal del señor Link, el victimariotransformado en víctima. Aunque los sectores más reaccionarios de la sociedad pidieron condenas quesirvieran de escarmiento, Elli y la señora Bende recibieron una sentencia benévola. A pesar de lacrueldad del crimen (el arsénico produjo en Link dolores horribles durante meses), jurados, juecesy fiscales reconocieron circunstancias atenuantes y tanto la asesina como su cómplice sufrieronapenas un par de años de prisión. En la lectura del libro llama la atención la actitud dedesconcierto y curiosidad de los contemporáneos frente al lesbianismo y cierto acuerdo en quealgunas mujeres no habían nacido para casarse con hombres, menos aún para que sus padres lesimpongan ese vínculo, como fue el caso de Elli. En Las dos amigas y el envenenamiento aparece unespíritu de tolerancia que nos resulta sorprendente e incluso más sutil y matizado que el denuestros días.

La otra novela es mucho más reciente (2008), tiene pretensiones menos documentales y transcurreen una sociedad que, al menos en apariencia, acepta la homosexualidad sin reticencias. Sin embargo,Una puta recorre Europa, del gallego Alberto Lema, genera la misma inquietud a partir del asesinatocomo respuesta a la opresión sexual aunque el libro cumpla con las convenciones del relatopolicial, ya que podría considerarse como parte de una saga dedicada al personaje del inspectorPereira, primer detective literario de La Coruña. Pero las heroínas del libro son Ada y Luz, unapareja de feministas radicales que deciden terminar con la prostitución eliminando a tiros a susconsumidores. Aquí también hay un texto en el corazón de la novela, el manifiesto que Luz y Adahacen circular por los medios, que empieza diciendo: “El oficio más viejo del mundo es elcrimen más viejo del mundo”, y termina: “Nosotras, las Putas Asesinas, declaramos queha llegado la hora de hacer justicia en nombre de las que están fuera del abrigo de la ley delpatriarcado capitalista...”.

Con todo el sesgo de parodia y de pastiche que inevitablemente tiene el tratamiento del tema enclave pulp (acaso toda la discusión esté atravesada, de un modo u otro, por la doble moral y lasuperficialidad que arrastra la tolerancia contemporánea), Lema se las arregla para que elsufrimiento de estas mujeres completamente ficticias, ridículamente perdidas en sus lecturasacadémicas, sea casi tan auténtico como el de sus antecesoras berlinesas. No está mal como punto departida.

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