•mistica, actitud y fortuna

Dos historias muy diferentes

Boca terminó su victoria 3-1 bajo una lluvia impiadosa con una idea de problemas no resueltos, con el sabor dulce de Luciano Figueroa (autor de dos de los goles) y una gran actuación de Pablo Mouche. Es curioso, porque debe haber sido uno de los peores partidos de la era Ischia.

22-08-2026 | 03:36

Boca terminó su victoria 3-1 bajo una lluvia impiadosa con una idea de problemas no resueltos,con el sabor dulce de Luciano Figueroa (autor de dos de los goles) y una gran actuación de PabloMouche. Es curioso, porque debe haber sido uno de los peores partidos de la era Ischia. Riquelmefue bien marcado por Esmerado, pero cuando se le quejó sin razón a Pablo Lunati, el árbitro sesensibilizó y cobró un foul inexistente del volante contra Román y más tarde lo amonestó. AngelCappa arriesgó al dejarlo a Esmerado y lo tuvo corto mientras el mejor fue Huracán. Boca sebenefició con el fútbol lindo pero ineficaz del Globo, con un (otro) penal no cobrado a favor delrival y, tras un pase riquelmeano de Mouche, se puso en ventaja gracias a Palermo. No lo merecía,pero lo hizo. Después, Boca disfrutó de lo que disfrutan los equipos que están derechos: LuchoFigueroa entró por Palermo y metió los tantos restantes. Y fueron importantes los dos. El primerode Figueroa aseguraba el resultado y el segundo de Lucho (tercero xeneize) también, porque EduardoDomínguez –el yerno de Carlos Bianchi– había descontado para Huracán.

Ustedes dirán que el texto que antecede es el comentario de un partido antiguo. Y tienen razón.Pero es una manera de marcar el camino de lo que fue la semana de Boca. Fue a San Cristóbal, laciudad más futbolera de Venezuela, donde 40 mil personas lo hicieron sentir realmente visitanteante el Deportivo Táchira. Es un escenario hostil, pero la riquísima historia xeneize de losúltimos diez años se gestó en “escenarios hostiles” y hasta con equipos infinitamentemejores que el Táchira. ¿O cuando Samuel metió el cabezazo en el Azteca, en la Libertadores 2000,el ambiente era gentil para Boca? ¿O acaso el desempate por tiros desde el punto penal en elMorumbí fue sencillo? Y, para no ir tan atrás, recordemos que el año anterior Boca había ido ajugar contra Atlas de México a Guadalajara y lo despachó con un rotundo 3-0, con tres de Palermo ydespués de haber empatado 2-2 en la Bombonera. Estas cosas de la presión, de los gritos y de servisitante-visitante, para Boca tienen un valor relativo.

El tema es que Ischia cambió mucho el equipo desde Huracán a Táchira. Armó una formación másmadura para el torneo local (Ibarra, Morel Rodríguez, Palermo, Vargas) y otra un poco más jovenpara Venezuela (Roncaglia, Gaitán, Noir, Viatri). En ambos casos, la dupla central fueCáceres-Forlín, Vargas fue volante derecho y, por sobre todo, Riquelme condujo al equipo. A Románle resultó más sencilla su tarea en la Copa. No lo marcaron tan bien como Esmerado en la Bomboneray el trámite lo ayudó. Además, un empate con el Globo hubiese sido un resultado negativo; encambio, un 0-0 con el Táchira hubiera sido digerible. Sin embargo, Boca ganó el partido 1-0 en eltramo final. Y lo ganó con un golazo, repitiendo los protagonistas del domingo anterior. Lo condujoRiquelme, Mouche levantó la cabeza, la metió en el área y, así como Palermo la empujó al arco delGlobo, Lucho Figueroa puso un cabezazo formidable al ángulo derecho del arquero. Fue el cierre deuna gran semana. Porque, si bien este juego no tiene lógica, se puede hacer un razonamiento. Bocajugó muy mal con Huracán y metió tres goles. Su rendimiento con Táchira no lo exime de algunascríticas y, así y todo, también ganó. Algunos hablan de mística copera. Es probable en estascuestiones. Pero, además, hay excelentes rendimientos y rachas a las que Ischia les presta debidaatención. El excelente rendimiento es de Mouche, la racha es de Figueroa. Y, encima, sus defectosno lo condenaron.

A River, en cambio, sí. River no tiene esta suerte o mística si se quiere. El domingo, SanLorenzo lo sacó del medio y le metió un gol a los 27 segundos; y otro a los 5 minutos. Y un terceroa los 17. Consiguió el 1-3, pero le durmieron toda ilusión con un 4-1 en el filo del primer tiempo.En el segundo, llegó el quinto que selló la goleada. Como dirían los viejos comentaristas,“el resultado exime de mayores comentarios”. Fabbiani trató de explicar la derrotadiciendo que “llegaron cinco veces y metieron cinco goles”. Es un gran mérito delCiclón, pero, a la vez, es un problemón para River. Significó, por un lado, que Ojeda no sacóninguna, que los defensores tuvieron un 100% de ineficacia y que River ni siquiera remató al arcorival.

Con esa carga fue a Perú a enfrentar a la Universidad San Martín de Porres, un equipo modestoque le ganó. Gorosito modificó la estructura. Barbosa reemplazó a Ojeda, reapareció Gerlo (de buentrabajo), armó un doble cinco que rindió –Ahumada-Nico Domingo– y abrió la cancha conGalmarini y Sambueza. El problema de ese injusto 1-2 final es que se repitieron los defectos. Elprimero está en el fondo. Cabral siempre juega al límite. En Lima, se tiró desesperado a los piesde un delantero que estaba incómodo y pese a que no cometió falta logró que el mediocre árbtiroJosé Buitrago cobrara penal.

River atacó mejor que con San Lorenzo. Pudo haber llegado al gol por Galmarini, penetró laúltima línea peruana con Sambueza y hasta soltó varias veces a Ahumada y a Domingo. El problema esque le falta lo que le sobra a Boca: delanteros eficaces. Mientras Figueroa saltó con un defensorencima y la clavó en el arco, Rosales tiró afuera una pelota que con sólo empujarla marcaba laigualdad. Falcao, además, al ver que la pelota no le llega se desespera y baja. Y así recorremuchos metros, en un movimiento que termina favoreciendo al rival. El gol de River lo hizo elcolombiano, al acertar en uno de los mil centros que le tiraron.

Son distintos y están en tiempos distintos. En una semana, Boca acomodó los tantos con dosresultados imponentes e importantes. A River, en cambio, le pasó de todo, hasta engordó Fabbiani.Pero está claro que la fortaleza anímica y futbolística no se consigue o se pierde de un día parael otro. Es algo que se crea con el tiempo. Los resultados son claros. Los de uno y los deotro.

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