•INTERESES POLITICOS Y ESTRATEGICOS

Dos interpretaciones de la crisis hondureña

A dos semanas de la destitución del presidente de Honduras, hay dos interpretaciones sobre lo que ha sucedido.

Dos interpretaciones de la crisis hondureña
23-08-2026 | 02:26

A dos semanas de la destitución del presidente de Honduras, hay dos interpretaciones sobre loque ha sucedido. La dominante en los países desarrollados, la UN y la OEA es que en el país hatenido lugar un golpe militar clásico, con la destitución y expulsión del presidente constitucionalpor parte de las fuerzas armadas. A partir de ella, la comunidad internacional exige la restitucióndel presidente depuesto, aísla al nuevo gobierno no reconociéndolo y aplica sanciones como lasuspensión de la ayuda y la cooperación internacional, que para el país es importante dados susaltos niveles de pobreza.

La otra interpretación es que Zelaya –que al momento de la crisis era el presidente conmenor popularidad en su propio país de toda América latina–, quien gana las elecciones comocandidato de centroderecha y una vez en el poder gira hacia Chávez, intentaba consolidarse en elpoder con los mismos métodos que su colega venezolano, y que al desconocer decisiones tanto delCongreso como del Poder Judicial, avanzando hacia el autoritarismo, fue desplazado por los otrosdos poderes. Se habría generado así un conflicto de poderes dentro del marco institucional.

Pero la imagen de un presidente constitucional de un país centro-americano, detenido por uncomando militar en la noche y expulsado del país, pudo más en la imagen internacional que cualquierintento de explicación respecto al significado del conflicto de poderes que efectivamente precipitóla crisis. Además, las torpezas de los funcionarios del gobierno de facto, como la crítica delcanciller a Obama, profundizaron su aislamiento.

Se da así una paradojal coincidencia de EE.UU. y la UE con los intereses políticos yestratégicos de Chávez. La mayoría de los presidentes latinoamericanos –si bien el Grupo deRío, que integra la mayoría de ellos, se ha convocado para jugar un rol en la crisis, como hicierael año pasado con el enfrentamiento entre Colombia por un lado y Venezuela y Ecuador por elotro– están adoptando una actitud más prudente que la inicial. No sólo porque el gobiernointerino o de facto de Honduras se ha afianzado en el poder, logrando el apoyo de la Iglesia, elempresariado, la mayoría de los partidos políticos y manteniendo el de las fuerzas armadas, sinotambién porque un triunfo de Zelaya potenciaría la influencia regional de Chávez, sobre todo enAmérica Central y los países del Caribe.

A ello se agrega que la crisis hondureña también tiene implicancias estratégico-militares. Deacuerdo a la condena contra la destitución de Zelaya dispuesta por la administración Obama, elPentágono suspendió las relaciones con el nuevo gobierno del país. Pero en Honduras se encuentra labase militar de los EEUU más grande de América latina, con una dotación permanente de 800 hombres ydesde ella el Comando Sur, con sede en Miami, supervisa las acciones contra el terrorismo, elnarcotráfico y el crimen organizado en el sur de México, Centro-américa y Caribe, además de darseguridad al Canal de Panamá. Esta situación llevó a la administración Obama a gestionar un urgenteacuerdo con Uribe, para el uso de cinco bases militares colombianas por parte de los EE.UU. Chávezanunció que estaba dispuesto a mandar tropas a Honduras para reponer al presidente.

Las fuerzas armadas venezolanas no tienen capacidad expedicionaria para trasladar una fuerzaimportante por vía marítima y aérea fuera de su territorio. En cambio, el gobierno de Nicaragua–que integra el ALBA y es aliado de Chávez– tiene una amplia frontera con Honduras ypor lo tanto, podría ser Nicaragua desde donde las tropas venezolanas podrían actuar sobreHonduras. El presidente hondureño de facto denunció la movilización de tropas nicaragüenses en lafrontera común, lo que fue desmentido por el presidente Ortega.

En este marco, la reunión de Zelaya con Hillary Clinton en su condición de secretaria de Estadode los EE.UU., a la que se sumó la mediación del ex presidente costarricense Oscar Arias, planteaclaramente que la salida será una negociación, en la cual las dos partes en conflicto, Zelaya y elgobierno de facto, tendrán que ceder.


*Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

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