•la argentina y la nueva inmigracion

El 10% de los habitantes nació en Bolivia, Paraguay o Perú

Estimaciones de las embajadas y de ONGs recogidas en exclusiva por PERFIL indican que son profundos los cambios que implica la inmigración de Bolivia, Paraguay y Perú. El dinero que envían a las familias que dejaron atrás, muy importante para las economías de sus países de origen, se ha reducido dramáticamente en los últimos tiempos por la crisis y la devaluación del peso. Radiografía de los nuevos inmigrantes, que ya no vienen temporalmente sino con la idea de radicarse, en especial en Buenos Aires, donde poco a poco van modificando la fisonomía de muchos barrios.

22-08-2026 | 21:53

Si en el próximo colectivo al que usted se sube hay más de diez pasajeros, es muy probable queal menos uno de ellos haya nacido en Bolivia, Paraguay o Perú. Y si ese colectivo atraviesa barriosdel sur porteño, el porcentaje puede duplicarse o hasta triplicarse. El Censo 2001 registró 1,5millón de extranjeros viviendo en la Argentina; aunque ahora datos consulares y de la DirecciónNacional de Migraciones revelan que el mapa actual de la inmigración es muy diferente al dibujadoocho años atrás, y que ya un 10 por ciento de la población de nuestro país nació en alguna de lastres naciones hermanas.

Datos de organizaciones civiles y estimaciones de las embajadas de Paraguay, Perú y Boliviadicen que, en conjunto, ya serían entre 3 y 4 millones los ciudadanos de esos países viviendo enArgentina, aunque muchos de ellos permanecen indocumentados.

Motivados por la reactivación económica desde 2003, cientos de miles de bolivianos, peruanos yparaguayos llegaron a Argentina en busca de trabajo. Muchos lo hicieron siguiendo los pasos deamigos y familiares, que durante los años 90 arribaron al país con el objetivo de hacerse depesos-dólares para comenzar una nueva vida en su regreso. Esta vez, con el peso devaluado y laspeores condiciones en sus países, los inmigrantes llegan con la idea de quedarse y por eso seorganizan en barrios de la Ciudad y el Conurbano, donde aprenden oficios, acuden a cursos de suinterés, abren restaurantes de comida tradicional y defienden sus derechos.

El éxito del Programa Patria Grande, un plan del Ministerio del Interior para legalizar desde2006 tanto a los que ya viven como a los recién llegados, es prueba de la continuidad del flujomigratorio: cerca de un millón de personas ya se anotaron para obtener su residencia, y, ante elcaudal de gente que se agolpaba desde la madrugada para hacer el trámite, el mes pasado se debióaprobar una prórroga del programa y abrir una línea telefónica para solicitar los turnos.

“Los pedidos de radicación se multiplicaron por diez desde principio de la década, aunquela mayoría ya vivía en el país”, informaron desde la cartera política. La inmigración estáproduciendo un cambio en las costumbres en la Ciudad de Buenos Aires, en donde se estima que 15 porciento de la población es extranjera, en su mayoria de países vecinos, un 5% más que en 2001,aunque lejos del 30% que se registraba en el censo de 1914. Aun sin estadísticas oficiales, seestima que en partidos como La Matanza y Florencio Varela los extranjeros ya son un 10%, mientrasla cifra llegaría a 20% o 30% en barrios del sur porteño, de acuerdo a estadísticas de lacomunidad.

Con casi un 10 por ciento de la población argentina nacida en Paraguay, Bolivia o Perú, ya sondecenas las cuadras y barrios de la Ciudad y el Conurbano que crecen al ritmo de sus culturas. Lainmigración, sin embargo, se manifiesta también en nuevas problemáticas, como la discriminación–según INADI más de un tercio de las denuncias por segregación tienen su causa en lanacionalidad–, el trabajo esclavo o en negro y la falta de acceso a la salud y a la educaciónpor parte de personas indocumentadas. Ahora, la crisis les ha traído un nuevo problema a lasfamilias que dejaron atrás: cuentan con menos dinero para mandarles.

El envío de remesas de extranjeros residentes en nuestro país ha caído entre 10 y 30 por cientoen lo que va del año, de acuerdo a cifras oficiales y extraoficiales a las que tuvo acceso PERFIL,y son el reflejo del empeoramiento del nivel de vida de los millones de inmigrantes que alojanuestro país. La caída del empleo en sectores como la construcción, el comercio y la industriatextil sumó un problema más a los ciudadanos de Bolivia, Paraguay y Perú, que en conjuntorepresentan más de la mitad de los extranjeros viviendo en nuestro país.

La preocupación en las naciones limítrofes receptoras de remesas se manifiesta en variosinformes de ONG de esos países y notas periodísticas sobre el tema, y pone en evidencia lacontinuidad de los flujos migratorios desde esos destinos. Es además una señal de alarma delimpacto que la crisis mundial está provocando en Argentina, más allá de lo que los índices delINDEC puedan determinar.

Economistas, organizaciones no gubernamentales, periodistas y hasta residentes de losprincipales destinos de las remesas advirtieron en entrevistas con PERFIL una fuerte caída en elnúmero de envíos y en los montos transferidos al extranjero, en especial a países limítrofes, unasituación similar a la que se registra en toda América latina, y que preocupa también a organismosinternacionales.

El Banco Mundial estimó en un informe reciente que el dinero que arribó a la región, desdeCiudad Juárez hasta Ushuaia, de países considerados del “primer mundo”, se contraerá en2009 entre 5 y 10 por ciento, de 60 mil a 55 mil millones de dólares, lo que sería la primera caídadesde 1995, cuando comenzó a estudiarse este flujo de divisas. El dato no es menor, ya que eldinero que recibe América latina en concepto de remesas “es superior a la suma de todas lasinversiones directas de capital” que llegan a la región, según estadísticas del FMI.

Paraguay, Bolivia y Perú, tres de los destinos más importantes de los casi 500 millones dedólares transferidos desde Argentina en concepto de remesas, acusan una caída de entre 10 y 30 porciento en los envíos de remesas desde nuestro país en los primeros tres meses de 2009. En conjunto,estiman que sólo en ese plazo, entre 50 y 75 millones de dólares dejaron de enviarse.

Lamento boliviano. Desde que el potosino Cornelio Saavedra encabezó la PrimeraJunta hace casi 200 años, miles de bolivianos cruzaron los 773 kilómetros de frontera en busca detrabajo. “Las primeras migraciones importantes se registraron a inicios del siglo pasado,cuando miles de bolivianos llegaban al norte argentino para trabajar en las cosechas”, paraluego retornar al término de la zafra, explicó a PERFIL el cónsul de Bolivia en Buenos Aires, JoséGonzales.

A mitad del siglo XIX, esa población golondrina comenzó a bajar hacia Mendoza, Córdoba y BuenosAires; y mientras tenían relativo éxito económico, comenzaban a prolongar sus estadías en Argentina“o, por último, a echar raíces”. Según Gonzales, “hoy tenemos aquí hasta tresgeneraciones: bolivianos que cuentan con hijos, nietos y bisnietos nacidos en este país”.

Si bien el Censo 2001 registó apenas 233 mil bolivianos, datos de la Asamblea Permanente deDerechos Humanos de Bolivia estimó que “más de dos millones de ciudadanos viven en diferentespaíses extranjeros, un 73 por ciento de ellos en Argentina”. La Embajada dice que entre 1,5 y2 millones de ciudadanos de ese origen viven en el país, es decir un 5 por ciento de la población.La mayoría vive en los partidos bonaerenses de La Matanza, Morón y Tres de Febrero.

Si bien no existen estudios certeros sobre el tema, cifras del BID y del Banco Mundial sugierenque entre 7 y 10 por ciento del PBI de Bolivia corresponde a remesas, la mayoría de las cualespasan a través de la frontera diariamente, por fuera del sistema bancario. A diferencia de losinmigrantes de Paraguay y Perú, muchos bolivianos llegan engañados al área metropolitana de BuenosAires para trabajar arduamente en talleres textiles, “cobrando un sueldo que no alcanza paravivir y además enviar dinero, aunque muchos pueden hacerlo”, explicó una joven que reside enNúñez.

Logran en parte ser engañados por la dramática situación económica de Bolivia, que hace que un61 por ciento de los bolivianos quieran marcharse de su país, según la consultora Apoyo, Opinión yMercado, citada en un artículo del portal Comunidad Boliviana. La mayoría quiere emigrar a España oEstados Unidos, aunque lo hacen a la Argentina por una cuestión de “cercanía”, añade unreporte del Centro de Estudios Laborales y Agrarios (CEDLA).

Los bolivianos han hecho del barrio porteño de Liniers su “pequeña La Paz”: allíestá el Centro de Comerciantes Bolivianos, y hay bares como Jamuy, donde las especialidades son elapi y el fricasé, dos platos de origen boliviano; y bailantas como Mágico Boliviano.

Sin embago, según sus referentes, la comunidad boliviana es la que más sufre discriminación, eltrabajo esclavo y la falta de vivienda. La Federación de Entidades Bolivianas (Fidebol) alerta quecerca de medio millón de compatriotas viven en forma clandestina, a raiz de la “explotaciónlaboral que padecen”; mientras que la Cooperativa La Alameda, dirigida por Gustavo Vera,viene denunciando desde hace varios años la existencia de un centenar de talleres textilesilegales, donde se somete a la servidumbre a los inmigrantes, casi todos bolivianos.

Deconstrucción paraguaya. Paulo y Cristina C., una pareja de paraguayosentrevistada al salir del local de Western Union en Belgrano, contó que el del día “fue elsegundo envío del año, de 220 dólares”. El es obrero de la construcción y ella, empleada deun comercio de telas. Enviaban hasta diciembre pasado los 300 dólares mensuales que Cristina ganapor mes, hasta que Paulo fue suspendido de su trabajo por falta de obras. “Ahora le dan lamitad (del sueldo) y ayuda al primo”, también albañil, aunque deben usar los dos ingresospara mantenerse.

La historia no es aislada y se repite entre muchos que viven en Argentina, aunque también de losque residen en España y Estados Unidos, los dos principales destinos de los paraguayos. En el país,los migrantes tienen la desventaja de no contar con seguro de desempleo. Además, “cuando elpeso se devaluó a de 3 a 3,7 pesos, el dinero que recibe nuestra familia también disminuyó”,añadió Cristina.

La poderosa Asociación de Casas de Cambio del Paraguay aseguró a PERFIL que en el primertrimestre del año las remesas entrantes cayeron hasta 20% en comparación con el mismo período de2008, tras crecer de 223 a 450 millones de dólares entre 2003 y 2007. La contracción “essimilar a lo que sucedió durante la crisis argentina, cuando entre 2000 y 2002 cayó el arribo deremesas de 278 a 202 millones de dólares”, afirmó una fuente del Banco Central paraguayo.

Félix Lugo, del diario ABC Color de Paraguay, citó fuentes del BID que confirman una caída de 20por ciento en la llegada de remesas; y, con relación a nuestro país, relató a PERFIL que“existe un flujo migratorio constante desde el Paraguay. El mayor porcentaje es informal, porlo cual sus remesas se canalizan por sectores también informales que escapan del control de lasautoridades”. En este caso, las principales vías de envío son las “empresas detransporte, familiares, amigos o los propios migrantes que retornan al país temporalmente”,explicó.

Para el BID, las remesas llegadas a Paraguay fueron de 800 millones de dólares en 2008, es decirun 5 por ciento del producto bruto interno (PBI), por lo que una caída en las remesas podríagenerar una recesión económica por sí misma.

Mientras tanto, la llegada de ciudadanos paraguayos no cede, y el consulado de ese país enBuenos Aires estima que podría llegar a “medio millón” la cantidad de paraguayosresidentes; mientras que, contando su descendencia, ya serían entre “1,5 y 2 millones”de personas.

La comunidad paraguaya ha importado el guaraní, así como sus gustos y costumbres. Se estima queexiste una veintena de radios FM de la comunidad y se imprimen publicaciones como Ñeengatú yParaguay, nuestro país, además de emitirse el programa de cable Viva Paraguay. Según el consulado,la “tasa de retorno es mínima” y, tras muchos años trabajando como obreros en laindustria de la construcción, cuero, calzado y plásticos, muchos han logrado diversificarse haciael comercio o montar pymes dedicadas a la construcción.

Pisco libre. Los peruanos son quizá la muestra más clara del flujo migratorio delos últimos años. Según el ultimo censo eran apenas 87.546 en 2001, repartidos en la Ciudad y elConurbano, y un pequeño porcentaje en Córdoba y Santa Fe. Hoy, ocho años después, la embajadaestima que unos 300 mil habitan en el país, de los cuales cerca de un tercio habrían adherido aPatria Grande.

Las historias cotidianas de los peruanos que llegaron a la Argentina son retratadas en radios yblogs por los mismos inmigrantes. Uno de ellos es Gustavo Huayre, hermano Carlos Huayre (verrecuadro), quien vino hace 14 años y ahora participa en programas en FM y es editor del mensuarioCholo con Che. Huayre cree que muchos de sus compatriotas vienen al país por un prejuicio positivo:“Creen que Argentina está mejor de lo que está”.

Productor del programa Puerto Libre de FM Mágica Internacional, el peruano identifica dos“olas” de migración peruana: la primera, hasta los 80, estaba formada por estudiantes,en su mayoría de Medicina y Derecho, que solían estudiar en La Plata. Pertenecían a familias declase media o alta, y solían regresar a Perú. La segunda, a partir de la Convertibilidad, laformaron quienes vinieron a “probar suerte”. Esos peruanos eran “trabajadorescalificados, casi todos con estudios secundarios completos”, dice.

Subraya que por su experiencia periodística sabe bien que “las remesas de los peruanos enel exterior son una de las mayores fuentes de ingresos de la economía peruana. Se usan empresas deenvíos de dinero y, que yo sepa, son pocos los casos en que alguien regresa con dineroahorrado”. Las estadísticas del Banco Mundial lo demuestran: Perú recibe entre 2.000 y 2.500millones de dólares en remesas, entre un 2% y un 3% de su PBI.

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