El 29 de junio

Dicen que el tiempo es muy lento para los que esperan y muy rápido para los que tienen miedo. Quizá por eso, el kirchnerismo no para de producir acontecimientos, a una velocidad que los deja viejos a poco de nacer.

El 29 de junio
22-08-2026 | 05:48

Dicen que el tiempo es muy lento para los que esperan y muy rápido para los que tienen miedo.Quizá por eso, el kirchnerismo no para de producir acontecimientos, a una velocidad que los dejaviejos a poco de nacer. Qué lejos quedó el terremoto político producido por el sorpresivo anunciodel adelantamiento de las elecciones del viernes de la semana pasada, con los posteriores impactosde la marcha contra la inseguridad el miércoles, el anuncio de coparticipar el 30% de lasretenciones el jueves y los cortes de rutas de los ruralistas ayer, viernes. El tiempo objetivoindica que pasó una semana; el tiempo subjetivo nos induce a pensar que pasó mucho más.
Adelantar las elecciones al 28 de junio implica adelantar crisis y soluciones de octubre ajunio. Por ejemplo, la fuga de capitales de mayo y junio podría ser mayor que la que hubiera sidosi se votaba en octubre. Pero después de resistir por debajo de $ 4 hasta las elecciones , el día“29 J” (exagerada connotación del “11 S”) el dólar comenzaría su rápidacarrera hacia los $ 4,50. Opositores y oficialistas coinciden en ese valor para el dólar porque almismo ritmo devaluatorio de los últimos seis meses el dólar hubiera pasado los $ 4 a mediados demayo.
También la Argentina podría volver a pedirle dinero a un Fondo Monetario Internacionalreformado sin el costo político que tendría para el Gobierno hacerlo antes de las elecciones: sehabla de 10 mil millones de dólares, más o menos lo mismo que se canceló anticipadamente hace dosaños.
Si tras las elecciones el oficialismo mantuviera la mayoría en ambas cámaras del Congreso,además podría producirse una segunda ola estatizadora (el mercado de comercialización de granos yel Banco Hipotecario, entre los más pronosticables), y la posibilidad de hacer realidad la tantasveces anunciada reforma de la Ley de Radiodifusión (ver página 18), lo que sería difícilinstrumentar si como resultado de las elecciones del 29 de junio el oficialismo perdiera su mayoríaparlamentaria, escenario que muchos descuentan.

¿Cobos, presidente? Hasta aquí, hipótesis razonablemente predecibles, pero lo quedeja perplejos a muchos es qué sucedería con la economía si el kirchnerismo hiciera realidad suamenaza de dejar el poder en el caso de perder las elecciones de junio próximo.
Para asignar posibilidades a esa hipótesis es importante tener en cuenta que el kirchnerismoprefiere casi siempre la sorpresa y rara vez anuncia con anticipación lo que hará. Cuando sedifundieron adelantadamente planes del Gobierno, generalmente terminaron no siendo implementados yla filtración pudo perseguir el objetivo opuesto: amenazar con esa posibilidad para obligar aadversarios o neutrales a negociar o conceder al Gobierno algo para que no sucediera lo que sefiltró.
Pero habiendo tantas fuentes del Gobierno (varias en on y decenas en off ) que repiten lomismo que dijo públicamente el luego arrepentido secretario de Organizaciones Sociales del PJ,Emilio Pérsico (“Le entregaremos el Gobierno al vicepresidente Julio Cobos para que se hagacargo del país”), no se puede descartar ese eventual escenario que por otra parte ha sidobastante habitual en varios países vecinos, aun con vices de una coalición integrada por partidosdiferentes, comenzando por Brasil, donde Sarney, el presidente que fundó el Mercosur, era elvicepresidente de Tancredo Neves; e Itamar Franco, quien tuvo como ministro de Economía al creadordel real como nueva moneda brasileña y luego presidente, Fernando Henrique Cardozo, eravicepresidente de Collor de Mello.
¿Qué pasaría con la economía en un país donde el vicepresidente Cobos asumiera lapresidencia?

¿Lavagna, jefe de Gabinete? En ese caso, sería probable que existiera un ministrode Economía fuerte o un jefe de Gabinete, a cargo de la economía, fuerte. Lavagna, por ejemplo, conel apoyo de una eventual coalición parlamentaria que diera sustento político a Cobos, integrada porel radicalismo y el peronismo disidente de la provincia de Buenos Aires, con De Narváez y Solá másla intermediación de Duhalde ante Raúl Alfonsín a través de su hijo Ricardo Alfonsín, y de éstejunto a Solá con Margarita Stolbizer.
Elisa Carrió es la más difícil de convencer para unir a toda la oposición en unamegacoalición a nivel nacional pero, al mismo tiempo, es ella la que intenta lograr lo mismo en laCiudad de Buenos Aires sumándose al PRO en un acuerdo con Gabriela Michetti para encabezar juntasla misma lista: ella a diputados nacionales y Michetti a legisladores porteños.
Si el adelantamiento de las elecciones alcanzó para generar acercamientos y atenuaciones delego entre algunos opositores, una eventual renuncia del kirchnerismo a la presidencia tambiénpodría producir –por lo menos inicialmente– una unión de múltiples sectores.
Respecto de la economía en particular, hay dos visiones sobre cómo será la situación en elinvierno. Están los que piensan que la crisis mundial se profundizará con los meses, EE.UU. nologrará el rebote esperado y, agotados todos los diques de contención, sus efectos se sentirán muycrudamente en el día a día de los argentinos. Lavagna, por ejemplo, no es de los optimistas.
Y están quienes sostienen que la Argentina está financieramente muy sólida porque los bancospodrían devolver el 100% de los plazos fijos, el 50% de las cajas de ahorro y el 30% de losdepósitos en cuenta corriente, o sea el doble de lo que salió de los bancos en la crisis 2001/2002,y todavía tener algo de liquidez, y que si gran parte de ese dinero se fuera a comprar dólares, elBanco Central tendría reservas suficientes para que todos cambiaran sus pesos por dólares, algo queen 2001 era imposible. Obviamente, estos cálculos matemáticos y sólo financieros no miden otrosefectos políticos y económicos en la vida real de las personas pero sirven para comparar en elplano teórico lo diferentes que son las situaciones de 2002 y la actual.
Piensan también que la Argentina no tiene un problema económico sino uno político, y elejemplo que ponen es con una empresa que tiene un muy buen producto pero un mal gerente: elproblema es fácil de resolver, se cambia el gerente. Desde esta perspectiva, está claro que nadiehoy en la Argentina puede lograr que se exporten tubos de acero, por ejemplo, o determinadosproductos industrializados, porque la crisis global hizo que en el mundo no queden compradores denada que no sea imprescindible. Pero muy fácilmente se podrían duplicar las exportaciones decereales, carnes y otros alimentos, que el mundo sí demanda aún hoy con la crisis global, cambiandodrásticamente la política de retenciones. Ese shock de confianza en el campo lo podría generar másfácilmente Cobos que Kirchner, por ejemplo.
Por último, los optimistas piensan que Obama está haciendo muy bien su trabajo en EE.UU. y yaen el tercer trimestre de 2009 la economía de ese país volverá a crecer, produciendo un cambio enlas expectativas mundiales, y 2010 sería un año de pleno crecimiento mundial. Si en un contextoeconómico favorable De la Rúa hubiera sido un presidente exitoso, en ese escenario Cobos podríatener un cierto margen de gobernabilidad.
En lo pasado está la historia del futuro. Víctor Hugo decía que el futuro tiene muchosnombres: “Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para losvalientes es la oportunidad”. No puede negársele a Néstor Kirchner valentía y recordar que elfuturo está oculto detrás de los hombres que lo hacen.

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