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El año del quiebre del consenso kirchnerista

El 2008 puede ser visualizado como el año donde se catalizó la ruptura del consenso kirchnerista. Si bien esta ruptura empezó a gestarse ya en el 2007, durante 2008 se profundizó, haciéndose visiblemente notoria. Dos son las razones básicas que lo explican. La primera es de carácter económica y tiene que ver con el agotamiento de las condiciones que hicieron posible la fase de crecimiento de la actividad del período 2002-2006 (brutal empeoramiento de la distribución del ingreso, alta capacidad ociosa en las firmas y elevada disponibilidad de la infraestructura económica) en el marco de un contexto internacional favorable.

El año del quiebre del consenso kirchnerista
21-08-2026 | 15:32

El 2008 puede ser visualizado como el año donde se catalizó la ruptura del consensokirchnerista. Si bien esta ruptura empezó a gestarse ya en el 2007, durante 2008 se profundizó,haciéndose visiblemente notoria. Dos son las razones básicas que lo explican. La primera es decarácter económica y tiene que ver con el agotamiento de las condiciones que hicieron posible lafase de crecimiento de la actividad del período 2002-2006 (brutal empeoramiento de la distribucióndel ingreso, alta capacidad ociosa en las firmas y elevada disponibilidad de la infraestructuraeconómica) en el marco de un contexto internacional favorable. Ya en 2007 estas condiciones seencontraban sustantivamente modificadas, siendo el principal emergente de dicha situación laaparición del proceso inflacionario (20% anual y más del 30% en alimentos) que esterilizó losefectos sociales del crecimiento. De este modo, en 2007 la economía crece, pero la pobreza no baja,la indigencia aumenta y la distribución del ingreso empeora.  
De algún modo, 2008 comienza con la profundización del vínculo con las estructurastradicionales del PJ al asumir Néstor Kirchner la presidencia del partido, lo que supuso la pérdidade relevancia del proyecto de “transversalidad” que el propio Kirchner había alentadoen sus comienzos (2003) y que se basaba en gestar un ámbito de sustentación de la gestióngubernamental con mayor autonomía de las estructuras tradicionales. Sin embargo, el punto álgido enque puede evidenciar el quiebre del consenso kirchnerista fue el denominado “conflictoagropecuario”. En este largo conflicto, se puso en juego algo más que la suba de algunospuntos en las retenciones al agro. En primer lugar, el grado de movilización social en los pueblosdel interior así como el consenso en las capas medias de las principales ciudades tuvo mucho quever con el malestar a que dio lugar el cambio de etapa económica. En segundo lugar, la estrategiadel Gobierno de no discriminar al interior de los agentes que operan en el sector agropecuarioposibilitó la unificación de las entidades agropecuarias históricamente distantes (como es el casode la Federación Agraria con la Sociedad Rural y Carbap). Por último y no es un dato menor, en eldesarrollo del conflicto, tanto en los momentos previos al debate parlamentario como durante elmismo, se constató la debilidad que para la estrategia del Gobierno supuso la alianza con lasestructuras tradicionales del PJ. Así tanto las distancias que tomaron Juan Schiaretti en Córdoba yMario Das Neves en Chubut fueron acompañadas por la merma de votos del propio Frente para laVictoria en ambas Cámaras, que posibilitó la definición de Julio Cobos.  
Finalizada la disputa con el campo, los problemas económicos y sociales que ya estabanpresentes no sólo no se resolvieron, sino que se agravaron. En efecto, la creación de empleo siguióestancada (desde octubre de 2007), la pobreza siguió sin bajar y la indigencia mantuvo su tendenciaalcista, al tiempo que el cuadro fiscal empeoraba paulatinamente y para colmo se inició un procesovertiginoso de fuga de capitales al exterior (de US$ 20 mil millones en el año). En este marco, elGobierno optó por una estrategia que consistió en garantizar el superávit fiscal que le permitierahacer frente a los compromisos de deuda de 2009, al tiempo que anunciaba su voluntad de pago(cancelación de la deuda con el Club de París) en el marco de una crisis financiera internacionalque permitía revisar los compromisos de pago. La caída bursátil de la plaza local (estrechamentevinculada con la coyuntura internacional) sirvió para que el Gobierno tomara una decisión detrascendencia estructural, como lo es la eliminación de las AFJP. Sin embargo, dicha medida parecetener más que ver con garantizar el superávit fiscal antes que con mejorar los magros haberes delos jubilados. Es más, ante el chantaje que las principales empresas del país han realizado en elmarco de la crisis financiera (amenazando con despedir personal), el Gobierno decidió instrumentaruna serie de medidas que tienen por objeto otorgar subsidios manifiestos a los agentes concentrados(como en el caso del régimen Petróleo Plus que beneficia directamente a Repsol con una rebajaimpositiva, o el veto a la Ley de Glaciares que beneficia a la multinacional Barrick Gold, o elsostenimiento a la industria automotriz que supone un beneficio para las diez multinacionales quedominan el sector), al tiempo que intenta sostener la demanda de consumo de los sectores deingresos medios-altos y altos (como la eliminación de la tablita de Machinea en el pago delImpuesto a la Ganancia que beneficia a los que ganan más de $ 7.200, ó las líneas de crédito paraautos y electrodomésticos) e intenta ganar confianza en los actores concentrados (por la vía delblanqueo de capitales, el blanqueo impositivo y previsional). Se trata de una estrategia queintenta recrear el dispositivo de crecimiento (desigual por cierto) de los últimos años y que notoma nota de que las condiciones que lo hicieron posible no sólo no están, sino que difícilmentepuedan volver a recrearse.
 
*Diputado nacional por Proyecto Sur.

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