•RASCACIELOS Y BELLAS ARTES

El arte de ser trillonario

El arte de ser trillonario
24-08-2026 | 18:05

Después de mis aventuras sin resultado alguno detrás de la delegación argentina en Nueva York,he llegado a Chicago. Es una de las ciudades más hermosas que he conocido. Apreciamos laconstrucción de rascacielos como una de las bellas artes del urbanismo. Refinamiento, elegancia,belleza. Los estilos arquitectónicos coexisten en edificios construidos desde finales del siglo XIXhasta hoy. Les beaux arts, art déco, modernismo internacional, posmodernismo están materializadosen edificios con nombres propios y firmas de arquitectos legendarios y renombrados. La MichiganAvenue hasta el Bridge, debajo del cual pasa el río Chicago, debe ser una muestra de laarquitectura más hermosa que es capaz de ofrecer una ciudad. Ya me habían dicho que este es unsitio para goce de arquitectos; sin duda que lo es, pero el lego en la materia también se cae deespaldas. No he encontrado en Nueva York algo parecido a esta muestra de materiales nobles con losque se construyen los edificios. El mármol, la madera, el hierro negro y el rojo óxido, losladrillos de distintas edades y colores, venecitas, acero, piedra, y los colosos de vidrio ycristal, todo esto se combina en una escenografía narcicista. Un bloque de piedra se mira en uno devidrio, el de vidrio se ampara en otro de terracota. Es una ciudad para mirar hacia arriba,prohibitiva para paseadores de perros. Todo el mundo pisaría sor… perdón. Paso ahora delexterior a los interiores. Por comenzar la jornada en un desayunero, mientras bebo algo que no sequé es pero tiene color de café y los vecinos de mesa comen huevos revueltos con panceta,salchichas, arepas y wafles, leo una nota interesante en el periódico Us Today. En los EE.UU. setrata de mantener a toda costa la leyenda del self made man. La movilidad social se quiere sagrada,ya que es la base del slogan de la “oportunidad”. Si los EE.UU. dejaran de ser unatierra de oportunidades tampoco lo serían de la libertad. Su carácter de ser promisoria suma ambosideales.

Barack Obama es una prueba de ello. Pero lo han sido muchos de los hipermillonarios de hoy.Warren Buffet, en su infancia, juntaba chapitas de gaseosas en las estaciones de servicio y obteníaunos dólares al venderlas. Luego fue dueño de la Coca Cola. Lee Iacocca trepó desde la base hastala cúspide automotriz. Fue la venganza de Mr. Pizza. Bill Gates metía teclas a siliconas en untaller hasta que creó el universo digital que lo retribuyó con cincuenta y cuatro mil millones dedólares, según la revista Forbes. La historia de las deliciosas papas fritas es la de Ray Kroc, aquien se le ocurrió completarlas con las albóndigas universales en una alejada estación de servicioal borde de una ruta. Es el inventor de Ronald McDonald, como el carpintero Gepetto lo fue dePinocchio. Y además, Henry Ford, George Soros, Victor Niederhoffer, y todos los“tycoons” de los que ya hablé en mi libro La empresa de vivir.

En este país, ser heredero y acumular fortunas sin haberlas generado uno mismo es un pecado. Poreso me interesa esta historia que aparece en el matutino que leo. Es la minibiografía de BillMcNabb, el CEO de Vanguard, un fondo de inversiones que administra un capital de 1,3 trillones dedólares gracias al cual está en la cumbre del sistema financiero, superando a su eterna rival,Fidelity, que llega a gestionar fondos por 1,24 trillones.

Bill está casado con Katie, con la que tiene tres hijos entre 18 y 28 años, dos varones y unamujer. Nació en Alexandria en el Estado de Virginia. A los doce años, repartía diarios enbicicleta. Mide seis pies, cinco pulgadas. Un pie es igual a 30,48 cm. Una pulgada, a 2,54 cm.Multiplicamos y nos … debo estar haciendo mal la cuenta porque casi me da tres metros. Nopuede ser Gulliver. A ver… a ver, me olvidé de meter la coma, ahora sí, un metro noventa ycuatro. Su papá era abogado y quería que siguiera cursos de inglés y administración. Su mamá, amade casa, que tenía un diploma de economía, quería que estudiara economía. Finalmente, estudióinglés y economía. En el año 1979, lo contratan para que enseñe latín en una escuela privada cercade Philadelphia. No sabía mucho latín, pero lo contrataron igual porque parecía un buen entrenadordeportivo. Obtiene un master en economía en 1983 y se va a trabajar al Chase Manhattan Bank, enNueva York. Pero no estaba convencido de la estrategia a largo plazo del banco y, además, como suesposa era de Philadelphia, hizo caso a un amigo que le recomendaba presentarse a un puesto enVanguard. Así lo hizo y la compañía lo sometió a un testeo de entrevistas realizadas porveintisiete empleados diferentes. Consiguió el empleo. Había algo que lo atraía de su nuevo lugarde trabajo. Se refiere a los valores de la compañía, los morales, no los bursátiles, basados, deacuerdo con su sentencia, en el rigor operativo de Wall Street y la conducta moral del“midwest” norteamericano. En el centro de la región se encuentra el estado de Iowa,cuyos primeros colonos provenían de aquellos países soñados por Sarmiento y Alberdi para la Pampa.De haberse cumplido esa utopía ilustrada de nuestros grandes maestros es posible que Bill hoy fueraargentino y los trillones, en algún corralito.

McNabb es un hombre reservado. No le gusta mucho hablar y no es muy participativo en lasreuniones de los consejos de administración. Prefiere escuchar y luego tomar sus decisiones. Creeque el modo que caracteriza su liderazgo lo aprendió en su afición por el remo en donde eratimonel. Dice: “El remo es la expresión más pura del espíritu de equipo y del podergrupal”. Todos empujando hacia el mismo objetivo y sumando todas las fuerzas. Hace poco, leíque nuestra Presidenta envió por Twitter el mismo mensaje a sus miles de remeros.

A Bill le gusta correr y andar en bicicleta. Participa en competencias. Nos dice que en todaactividad se debe tener un objetivo. A quién se le ocurre correr por correr. Bajar el colesterol oincrementar los trillones, siempre debe haber un propósito para una acción tan poco natural. Sedespierta a la cinco de la mañana. Llega a su oficina a las cinco cuarenta y cinco. Bastante rápidose me ocurre, a lo mejor vive al borde de un arroyo y sale en canoa aprovechando la correntada.Como a esa hora la cafetería de la empresa está cerrada, hace una pausa y se detiene para ingerirel brebaje descafeinado que aquí se saborea mezclado con lactosa descremada. Si durante la semanatuvo un buen cronograma de ejercicios físicos, le agrega un scon endulzado con sacarosa.

Viaja el 25% de su tiempo. El 75%, se queda. Me recuerda la chanza de El gato y el zorro, en laque Mario Mactas, desde Mallorca, es el enviado especial de Radio 10 y Rolando Hanglin se consideraa sí mismo el quedado especial. Pero además, Bill es un lector. En este momento está leyendo ellibro clásico de Viktor Frankl, La búsqueda del sentido; lo hace en espera de las memorias deCondoleezza Rice, que aparecerán el año próximo. El sabrá cómo combinar el pensamiento del granhumanista, fundador de la logoterapia, con el de la mano derecha de Bush. Debe seguir el paradigmacombinado de Wall Street y el Midwest. Señala que uno de sus libros “favoritos” es eldel fundador de la corporación Intel Andrew Grove, Only de paranoid survive ( Sólo los paranoicossobreviven). Mejor lo dejamos al tío Bill con sus lecturas favoritas y volvemos a la ciudadencantada.


*Filósofo www.tomasabraham.com.ar. Desde NuevaYork.

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