El capital político K

25-08-2026 | 06:17

NESTOR KIRCHNER goza de los desaciertos de la oposición pero también de losfactores estructurantes de su posicionamiento ideológico y económico.

A pesar de todo, los Kirchner siguen contando con el apoyo de un cuarto de la poblaciónargentina. No es mucho para quien aspire a ganar una elección presidencial, mucho menos en unballottage, pero ese 25% puede garantizar un nivel de influencia longevo en la política siestuviera sustentado en convicciones que lo hicieran más o menos estable.
La cohesión de una parte de la población tras un relato, un mito, un significante, unaideología o como se lo quiera llamar debería fundarse en algunos componentes estructurales queamalgamen. Uno de ellos podría ser que el kirchnerismo quedó como única fuerza nacional concapacidad ejecutiva que reivindique una posición más a la izquierda, hacia el progresismo ocualquiera de sus variantes, y lo dejaron solo en ese terreno del arco político.
Todos los candidatos a presidente con cierta posibilidad de ir a una segunda vuelta y luegogobernar están ubicados en el sector del centro/centroderecha: Cobos, Carrió, Reutemann, Duhalde,De Narváez, Macri y Scioli (si fuera considerado por él mismo y no como candidatokirchnerista).

El radicalismo no tiene hoy el sesgo socialdemócrata que supo impregnarle Raúl Alfonsín en los80. Carrió alcanzó su cenit en la política promoviendo la caducidad de las leyes de ObedienciaDebida y Punto Final y acusando a los bancos en la Comisión de Lavado pero su evolución, y quizátambién la propia diferenciación con Kirchner, la llevó hacia posiciones más ortodoxas.
El predominio del ala derecha en el peronismo es apabullante. Los peronólogos dirían que estono es nuevo porque el PJ siempre fue de centroderecha y por eso, al revés del alfonsinismo, siempreadscribió a la democracia cristiana y no a la socialdemocracia. Y a Macri, por más esfuerzos depluralidad que realice, nadie podría verlo fuera de la centroderecha.
Queda en el progresismo el socialismo de Santa Fe, pero no es una fuerza con penetraciónnacional; o Pino Solanas y Sabbatella, pero su juventud política les impide contar con unaorganización que pueda asumir el gobierno dentro de 18 meses.

Tantos más candidatos orientados hacia la derecha que hacia la izquierda explican también que lamayoría de los argentinos probablemente tenga una tendencia menos progresista. Pero eso no quitaque quien haya logrado “desmarcarse” coseche electoralmente las ventajas de esa soledadposicional, porque mientras que el 75% se dividirá entre varios candidatos, el 25% progresista, deser así y quedarse tras Kirchner, sólo se dividiría por uno.
No es la mayoría, pero una cantidad no despreciable de argentinos se siente representada conuna visión donde la culpa de la decadencia de las últimas décadas obedece a las dictadurasmilitares y su feroz represión fue el vehículo para instaurar una economía antinacional. En Brasillos militares llevaron a cabo el uno por ciento de los asesinatos que acumuló nuestra últimadictadura y la política económica de los militares brasileños siempre fue más heterodoxa,keynesiana, nacionalista y estatista que la aplicada en nuestro país.

La economía es otro núcleo duro estructural del capital político kirchnerista. Se discute eltamaño de los subsidios, que no se haga todo lo que se debiera contra la inflación, el INDEC, lasalícuotas de retenciones o el grado de uso de las reservas. Pero nadie plantea un sistema económicomuy diferente sino correcciones sobre el actual modelo: que haya retenciones pero menos, que elEstado intervenga en la economía pero de forma más moderada, y así en cada uno de los temas endiscusión. Y sobre la inflación los empresarios aceptan que Kirchner podría decirles y ellosasentirían: “¿El milagro brasileño de la década del setenta no fue crecer muchos años al 8%con una inflación del 20% anual?”. El problema sería cuando el 20% anual se transformara enmensual.
La economía de Kirchner es, con imperfecciones, la economía de Lavagna. Duhalde no podríapromover otro modelo porque lo tuvo de ministro, ni tampoco el radicalismo, que tuvo a Lavagna comosu último candidato presidencial.

La oposición, por lo menos por ahora, no tiene un plan económico alternativo y lacentroizquierda no tiene otro candidato con capacidad de gobierno. Quizás allí residan las dosfortalezas estructurales del capital político K, resultado de que lo que está enfrente no lecompite en su terreno, o en algunos terrenos le compite sin superarlo.

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