•LA FINAL MAS IMPENSADA DEL FUTBOL NATIVO

El cielito de los pobres

Los goles son como el poder. Los goles se hacen, no se merecen, y el poder se ejerce o no existe más. Es así de sencillo y brutal: lo tenés o lo perdiste.

El cielito de los pobres
23-08-2026 | 01:26

Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar; y hay momentos en los que debeaceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que sólo un iluso seguiría insistiendo.Pues bien: yo siempre he sido un iluso.”

Albert Finney en el papel de Ed Bloom, “Big Fish” (2003), dirigida por TimBurton


Los goles son como el poder. Los goles se hacen, no se merecen, y el poder se ejerce o noexiste más. Es así de sencillo y brutal: lo tenés o lo perdiste. La estrategia del juego y lapolítica se convierten en simples vehículos para alcanzar la gloria, esa euforia fugaz. Con ellallegan –oh no– los festejos: tipos que se chupan el dedo, pasitos de baile, karaokescon temas de Queen, discursos baratos, bla, bla, bla. Uf... La borrachera del éxito esconde debajode la alfombra lo que de verdad importa, lo esencial. Eso que irrumpe mientras se desanda elsinuoso camino hacia la cima: el estilo.

Cada candidato carga con su propia estética: la vulgar, la obvia, la brillante, la voraz, laapenas digna. La políticamente correcta que exhiben pour la gallerie y la real, que de todos modosquedará a la vista en cuanto la pelota ruede y las papas quemen. No se trata sólo de ganar operder; la cosa es cómo hacerlo. Como bien decía Kipling, la victoria y el fracaso son dosimpostores; dos atorrantes que se roban lo mejor de cada guardarropa y dejan al buen simulador así,desnudo; como siempre ha sido y seguirá siendo. Aj...

¡Otro domingo decisivo, compatriotas! El efecto Pino llegó al fútbol y los dos tapados que hoydisputarán el primer puesto la pelearon bien de abajo, con muchísimos menos recursos que los ricospero con un puñado de jugadores jóvenes de notable calidad. Huracán, el asombro de la escasez,contra Vélez, el milagro del esfuerzo. Nada de Cristianos Ronaldos ni Beckhams, por acá. Ceromarketing. Sólo músculo nativo.

Vélez es la Argentina soñada; una isla exótica en un universo de clubes desquiciados, llenos dedirigentes venales que confunden pasión con furia y picardía con corruptela de cuarta. Si este paíshubiese sido construido con la honestidad y el esfuerzo que guió a su prócer local, don PepeAmalfitani, otra historia hubiese sido, amiguitos. Vélez ha crecido sin anabólicos, chequerasvoladoras o presidentes de paso hacia otros poderes. Después de disfrutar una arrasadora rachatriunfal en los años 90 decidió achicarse para “ganar el campeonato económico”, comoalguna vez dijo su ex presidente Raúl Gámez. Superó el 2001 y volvió a lo más alto en 2005. Hoytendrá otra chance. Los guía un espíritu racional, ordenado, bastante más japonés que argentino.Esfuerzo y premio, superación y logro; Cubero y Nicole. Exóticos.

Huracán es la bohemia, bares discepolianos, una profunda pasión por las causas perdidas, elirrefrenable impulso del hoy... y mañana vemos. Carlos Babington paró en todas antes de llegar apresidente: fue hincha, jugador y también técnico. Hace un año lo querían matar: el equipo habíaascendido pero deambulaba sin brújula, frágil de espíritu, sin resultados ni estadio, clausuradopor razones de seguridad. Un desastre. Cappa llegó como esos viejos amigos que aparecen en lasmalas; juntó tres o cuatro futbolistas fantásticos, les dio libertad, bajó línea y convenció alresto, hoy convertidos en partisanos en lucha por la causa de la dignidad futbolera. ¡Una idea!Wow. ¿Se acuerdan? Bueno, eso: una idea.

Vélez es un buen equipo, compacto, con moral suficiente como para dar vuelta resultados adversosy una defensa confiable: un buen arquero y dos centrales como muros. Llegan por los costados,pelean en el medio, tienen un creativo siempre a mano y un goleador en racha, a falta del Batistutaal que se le mojó la pólvora. Sólo el insólito Racing carusiano los superó en juego. Para losdemás, alcanzó y sobró.

Huracán es puro jazz: un leitmotiv, base rítmica, armonía y solistas en acción. Pastore es Monktejiendo acordes; Defederico es Miles y Bolatti, Mingus. ¿Exagero? Sin duda. Ese es otro síntomadel efecto Huracán: el entusiasmo medio loco. ¿Araujo y Arano parecen Cafú y Roberto Carlos pero noson? No importa. Tampoco Cappa es Menotti, por suerte y por desgracia. Uno puede no apostardemasiado a su futuro, pero difícilmente se resista a este presente encantador. Así son.Brillantes, fugaces. El ahora, ya. La vieja utopía que regresa, circular como el tiempo.

Vélez es el proyecto, el matrimonio feliz. Huracán, la pasión insensata. Mmm... Difícilelección, muchachos. A mí, como a muchos, me ilusiona más la gesta heroica que las victoriaslógicas. Son estilos. Quizá por eso no tengo un favorito. Me caen simpáticos los dos y disfrutarésea cual fuere el resultado. Entre una y otra bandera prefiero imaginar que, al menos por una vezen estas playas de gripe y crisis, el que se quede con la más linda será el casi mejor y no elmenos malo.

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