•tenencia de drogas II

El consumo, un eslabón crucial

Arrecia una vez más la campaña por la legalización del consumo de drogas. No es algo novedoso: los enormes intereses que alientan el negocio del narcotráfico son insistentes, tercos. Y tienen ingentes recursos para sostener sus campañas.

23-08-2026 | 08:34

Arrecia una vez más la campaña por la legalización del consumo de drogas. No es algo novedoso:los enormes intereses que alientan el negocio del narcotráfico son insistentes, tercos. Y tieneningentes recursos para sostener sus campañas.
Internet está saturada de páginas de apología del consumo y las fábricas de ideologíafinanciadas por los zares de la droga no descansan en la producción de argumentos de todanaturaleza destinados a combatir las prevenciones y los valores de la sociedad. Hay que admitir queesa obstinada política consigue triunfos: el uso de estupefacientes ha sido banalizado ytransformado en “un hábito más”, sus consecuencias malignas son minimizadas mientras seembellecen perversamente sus efectos, asignándoles rasgos “liberadores”,“potenciadores de creatividad y energías interiores” y patrañas de idéntica naturaleza.
Esa acción pertinaz y de interesada influencia ha erosionado las defensas: hoy registramoscambios en la opinión de personalidades de las que se esperan rectitud y juicios levantados yobservamos en muchas familias una actitud liviana y en el fondo irresponsable ante la paulatinageneralización del consumo de drogas, que prefiere ignorar sus deletéreas derivaciones, tanto en elplano de las personas como en el del tejido social y la convivencia.
La legalización del consumo se apoya en sofismas. Si bien se mira, el consumo es el eslabónen el que la “cadena de valor” del narcotráfico realiza su rentabilidad. Los piadososargumentos de disfraz individualista (“libertad de opción”) o los que aducen unaprotección del consumidor (“es una crueldad penalizar a un enfermo”) son un maquillajeque termina encubriendo la defensa del momento crucial del negocio del tráfico.


Los grandes intereses detrás de la droga emplean argumentaciones a medida de cada público,sin preocuparse demasiado en buscar una coherencia entre ellos. Cuando se busca golpear alnarcotráfico en los centros de producción de la droga, se alzan racionalizaciones como ésta: ¿porqué combatir a los que producen, si el centro del mal está en los grandes focos mundiales delconsumo? La idea procura sacar la pelota afuera y, de paso, cargar culpas en los Estados Unidos:que Washington sancione a los consumidores norteamericanos, y no moleste a los productores de cocay sus derivados.
Pero cuando se trata de combatir el consumo en la sociedad propia, el argumento se invierte:hay que atacar a “los grandes del narcotráfico” (¿los centros y financistas de laproducción y el comercio, las fuerzas guerrilleras y los gobiernos que los protegen? No entran endetalles). Hay que dejar el consumo tranquilo. Así, el negocio de la droga es defendido módulo pormódulo: se protegen por separado el eslabón del consumo individual, el de la producción, el delcomercio; se protege a los protectores y a los gobiernos socios. A ese discurso encubridor loconfunden con “progresismo”.
Países de cuyo progresismo real nadie puede dudar, como es el caso de Suecia, actúan de unmodo distinto a partir de sus propias experiencias. A principios de los años 90 las autoridadessuecas llegaron a la conclusión de que debían ser una sociedad libre de drogas. La tenencia y elconsumo fueron sancionados. Por supuesto, también están penalizados –y con mucho rigor–otros pasos del comercio de estupefacientes. El resultado es un descenso marcado del consumo quehoy es tomado como un ejemplo a seguir por Naciones Unidas.
Los argentinos debemos tomar conciencia del constante bombardeo propagandístico al que nossometen los intereses del negocio del narcotráfico. Hay que devolverle a nuestra sociedad lasolidez de sus valores y custodiar la salud de nuestros hijos, el orden y la seguridad en nuestrascomunidades. Tenemos que combatir con sabiduría, energía (y en muchos casos, piedad) todos loseslabones de la cadena del narcotráfico. No se debe legalizar el consumo de estupefacientes. LaArgentina también puede ser una sociedad sin droga.

*Ex presidente de la Nación, senador por La Rioja.

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