Es tiempo de hacer presupuestos en las empresas y hay que mirar en primer lugar cómo sigue laeconomía internacional, para encarar el planeamiento de 2011. El mundo está creciendo al 4%. Nocayó tanto la actividad en 2009, aunque hay sectores que se redujeron en forma significativa. Nohay en Estados Unidos ni en Europa riesgos importantes de W. Observamos una L en Japón, es unaeconomía anémica desde 1990, una U en Europa y en Estados Unidos, una recuperación en V en losemergentes y en particular en China e India, crecimiento vigoroso sin haber pasado por larecesión.
En los EE.UU. se advierte un deterioro de la imagen de Obama. La recuperación no es sólida. ElTea party expresa esta reacción y los republicanos capitalizarán la post crisis. La reforma Volckerprocura volver a regular al sistema financiero. El capitalismo no es intrínsecamente un casino, hayque encontrar los incentivos correctos que eviten la especulación que deteriora luego el resto delos mercados, pero no es correcto demonizar Wall Street.
Se observan problemas estructurales en Europa. La “euroesclerosis” se asocia en unamirada de largo plazo con el proceso de envejecimiento, con la rigidez laboral y con el exceso deregulaciones. El proceso europeo es a dos velocidades. Krugman en su habitual exageración presentaa España como lo más dañado. Grecia, que está objetivamente peor, es una economía más pequeña.Alemania guía el proceso de reactivación y retoma el liderazgo indiscutido, creciendo al 8% en elsegundo trimestre de este año. Existe mucha deuda y déficit fiscal en Grecia. Un artículo recienteplanteaba: ¿cómo se dice patacón en griego?, por la tentación de devaluar una moneda propia que esinexistente.
No se quiebra la construcción del euro. Fue un susto grande, se dio un proceso de socializaciónde las pérdidas y el crecimiento mundial ayuda. Europa es mucho más que una unión económica. Lospaíses desarrollados, en definitiva, están en una fase amesetada de crecimiento.
Esta crisis ha sido un punto de inflexión para posicionar a los emergentes que crecen con tasasde ahorro diferentes a las de los países centrales, asociadas a la juventud de su población. Lamitad del crecimiento mundial en este momento corresponde a los Brics. Esto anima a reposicionar laorientación comercial de nuestro país y a seguir muy de cerca la evolución de Brasil. Con PIB altoen dólares por la apreciación del real, es un comprador natural de empresas argentinas. Presenta undéficit de cuenta corriente de 2,5% del PIB, déficit fiscal y retraso cambiario. No se advierte unaburbuja pero su crecimiento a tasas elevadas, sustentado por la inversión, no es del todosostenible.
En el largo plazo, los hallazgos de petróleo son muy promisorios. Brasil supone un efectoarrastre a la región, algo que Chile nunca asumió debido a su tamaño francamente menor.
Argentina sigue aprovechando el viento de cola ya que en toda la región hay muy buen desempeño,salvo en Venezuela, que está embarcada en la aventura populista. La oportunidad de disminuir amediano plazo la pobreza en este contexto de precios internacionales es entusiasmante. Brasil, porejemplo, logró pasar de 35% de hogares pobres cuando inició Lula su gestión a 20% al final delmandato. En esto influyó decisivamente la creación de puestos formales de trabajo.
El debate sobre el futuro de las commodities es clave. La visión de los alimentos caroscreciendo en volumen frente a los que postulan que China no será un importador significativo dealimentos deberá ser seguida.
El sector real vuela en nuestro país. El consumo lidera el crecimiento. No hay crisis a medianoplazo aunque la inflación no es neutral ni a la política ni a la economía. El consumo va a cederpor menor poder adquisitivo de la mayoría de la población con ingresos erosionados por la inflaciónen 2011. La restricción energética frenará en parte a la industria pero será administrada sinllegar a un colapso del sistema. El crecimiento estará muy explicado por el efecto arrastre en 2011y se amesetará.
El sistema financiero está sólido, solvente y líquido pero es un actor de reparto en el procesode crecimiento. El crédito sigue en 13% del PIB. El proyecto Heller es voluntarista orientado haciapymes y dirigista en cuanto a tasa de interés de referencia. Es forzada también la nuevainstitucionalidad que se pretende para el Banco Central, al querer tener una mezcla de Bundesbank yde Bndes del Brasil. Falta desarrollar el mercado de capitales, en otras latitudes este mercado esmucho mayor en comparación al sistema financiero.
El balance comercial de 2011 seguirá siendo muy positivo en el agregado con déficit a nivel dealgunos sectores, pues el costo laboral en dólares es superior al de la convertibilidad. El dólarseguirá estable con un nivel de fuga moderado de 15 mil millones el año entrante pero conexcedentes de dólares por el efecto soja que compensan la fuga. En 2012, el dólar de fines de laconvertibilidad estará otra vez con nosotros.
La inflación se postula para 2011 similar al 2010, con tendencia a crecer pero sin ajustesseveros. La inflación se mantiene ya que no cede el gasto público ni la expansión monetariarepresentada por la dinámica de M2 y por una expansión importante de la Base Monetaria. Siguecayendo el superávit fiscal primario, a pesar del crecimiento de la recaudación apalancado por lainflación.
Para presupuestar, es obvio que el año 2011 será eminentemente político, esto influirá en unretraso prudencial de la tasa de crecimiento de la inversión.
El próximo gobierno tendrá que capitalizar en particular en lo referente a la infraestructuraenergética. Habrá que desactivar el subsidio energético que se lleva hoy 5% del gasto primarioconsolidado del país.
El índice de Competitividad WEF, de reciente aparición, coloca a Argentina en el puesto 87 de139 países; los factores institucionales han sido una vez más los que ponderan en contra, es unaseñal para tener en cuenta al reflexionar sobre 2011.




