•Semana 13

El dengue y la vinchuca son clásicas plagas de nuestra desidia argentina

El país lleva 200 años fijándose un perfil, pero vive en babia como ninguna otra nación.

22-08-2026 | 07:12

El Dengue y la Vinchuca se comen el país. No es casual. Ambas plagas son un clásico de nuestradesidia. Sea en lo social o en lo ambiental, la pareja hace estragos. Basta que una esperanza debonanza alegre el ego público para que de sopetón irrumpan ellos, y a cantarle a Gardel.

No bien se intenta redondear un amago de futuro surge del magma de la argentinidad un lídervotable y tiempo después, indeseable. El fenómeno se da con frecuencia mortal. Promete en elCongreso liquidar todas las plagas y los bichos y ya en el sillón pone freno de mano y se creeNapoleón.

Si hay una comunidad en Babia en el mundo, es la nuestra. Lleva 200 años (con una previa deotros 200) sin darse un objetivo ni fijarse un perfil. Solo se distingue por ser distinta. La más“distinta” del mundo. No se sabe bien de qué. A los turistas les place y mucho“eso distinto” que encuentran aquí. A nosotros nos embola. No nos deja salir de lainfancia social. Es un tira y afloja letal. Basta que alguien proyecte para que otro desproyecte.Siempre fue así.

“Lo de los gringos no nos sirve. Ellos pueden hacerlo porque tienen 15 puertos de mar.Nosotros sólo uno.” Así le carteó el Restaurador (sic) de las Leyes (sic) al Facundo riojanocuando Quiroga le proponía copiar el modelo federal del norte. No era un pánfilo político nitampoco un Tigre a secas: vestía calzoncillos (y otras priendas de seda) traídas de París. Y leíabastante, como también Rosas. Hábito que no consta en los curriculums de Menem ni de Kirchner.

Más allá de esta anécdota curiosa la (pre) república del Dengue y la Vinchuca siempre fue lo quehoy es. Ademán. Palo en la rueda. Truco. “Hay que dejar todo como estaba” es la mássocorrida chicana del “deshacer” nacional. Por eso argentinidad y mismidad sonsinónimos. Nunca somos más argentinos que cuando rezamos ante otro argentino (varias veces al día)nuestra oración madre: “Siempre pasa lo mismo”.

La Constitución será bella, pero pertenece a otro país. Alberdi debió arrancar con versículo defierro que precediera a todos sus artículos diciendo: “Nos, etc., etc., disponemos ydecidimos de ahora en más, dejar de ser los mismos” De haberlo incluído, y cumplirse, noserían hoy Dengue y Vinchuca nuestras símbolos patrios. No seguiríamos siendo (como tan nítidoresalta en este ácido, torpe 2009) los tontos mayores del planeta. Ni vamos “a lascosas” (como nos aconsejó Ortega) ni a nosotros, ni a nada. Lo prueba esta semana ríspida, demal olor, de angustia y desvarío.

Se agudiza la porfía del País Central encastillado en Buenos Aires y el País Lateral encrespadoen el campo. Dos mitades de país “unidas” por la espalda. Un esperpento social acosadopor Dengues y Vinchucas de variadas especies. De insectos que encuentran en la miseria su caldo decultivo. Y de humanos que cultivan la miseria como estrategia de poder.

El pingüino que brotó de un hongo peronista y se aclimató en Buenos Aires se recluyó en el picodel Obelisco y desde los 4 ventanucos vigila al país que él dio vuelta como una media. En esa puntaincómoda se mantiene ofuscado y gritón. Teme lo quieran bajar. Menem, la Ferrari. Kirchner, elObelisco. Son así.

*Columnista de Perfil.com.

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