•ley de reforma financiera

El derecho universal al lomo y al crédito

En la industria de la carne, el Gobierno frenó los precios con una política fatal para la cadena productiva. Existen riesgos en aplicar la misma matriz al mercado crediticio por mejores intenciones que se exhiban.

24-08-2026 | 14:16

Hace unos años, acompañado por una buena parte de la dirigencia política argentina, nuestrogobierno decidió “proteger la mesa de los argentinos” e impedir que los precios de lacarne vacuna reflejaran la mejor demanda internacional y la suba generalizada del preciointernacional de los alimentos. Todos los argentinos tenían derecho a consumir lomo a preciosbajos. Pero para que el lomo no faltara en la mesa de los argentinos, era necesario que sobraranvacas en los campos de los argentinos. En cambio, mientras se procuraba el “libre acceso allomo”, se desincentivaba con restricciones, prohibiciones, impuestos a la exportación, etc.la producción de vacas, la materia prima que genera el lomo.

Poco a poco, los resultados de esta incompatibilidad empezaron a manifestarse. Los productorescomenzaron a vender las “máquinas de fabricar terneros” y, donde pudieron, se dedicarona otras actividades más rentables. Hubo intentos de mejorar la oferta“artificialmente”, subsidiando el engorde de ganado a corral (corrupción en la Onccamediante), pero este mecanismo “apura” el engorde pero no “inventa” nuevasvacas.

A principios de este año, la realidad se impuso. El precio de la hacienda explotó, el de lacarne se duplicó, y la demanda cayó 20 por ciento. La mesa de los argentinos se quedó con menoslomo y más caro.

En los países limítrofes, en cambio, como dejaron producir vacas libremente, los precios seajustaron a la nueva realidad internacional de manera gradual. Además, como las vacas producen,simultáneamente, lomo y asado, se produjeron muchos lomos para exportar y sobraron asados para elmercado interno, de manera que el precio del asado cayó sustancialmente.

Pero esto, que ya sucedió en forma evidente en el mercado de la carne, también está sucediendoen la Argentina en el mercado de combustibles y energía y en otros donde el tipo de intervenciónestatal busca proteger la demanda sin alentar la oferta.

Pero pese a estos ejemplos tan evidentes, los argentinos no escarmentamos o, lo que es peor, noaprendemos.

Ahora, lo que se nos promete desde el Gobierno, desde varios proyectos de ley en el Congreso yno sólo de legisladores oficialistas, o desde “consensos de políticas de Estado”, es“facilitar el acceso al crédito a todos los argentinos”.

Pero esto es exactamente igual al caso de la carne. Para que haya más crédito y a costosrazonables, para los individuos y las empresas nacionales (más lomo), hace falta que haya másahorro en pesos en el mercado de capitales local (las vaquitas).

No hay más crédito en pesos si no hay más ahorro en pesos. Y en la Argentina no hay más ahorroen pesos, primero, porque nos encargamos de destruir la moneda local durante décadas y segundo,porque hemos atacado, sistemáticamente, los derechos de propiedad de los ahorristas e inversores.El ahorro es la materia prima del crédito. No se puede inventar de la nada. Y en un contexto dealta inflación, de tasas de interés negativas en términos reales, de tipo de cambio nominalcreciendo por debajo de la tasa de inflación, generando expectativas de mayor devaluación en elfuturo, con índices de ajuste de los instrumentos de la deuda pública manipulados explícitamente,etc., los argentinos no ahorramos en pesos en el sistema financiero local y buscamosdesesperadamente sustitutos o gastamos en activos reales (lo mismo que hizo el productor ganaderocuando le quitaron rentabilidad a la cría y engorde de vacas).

Es porque no hay ahorro de largo plazo en pesos que el crédito en la Argentina es caro y escaso.De la misma manera que sin vacas el lomo es más caro, o sin exploración y producción de petróleo,tarde o temprano, la energía será más cara.

Como en el caso de los feed lots, como no se quiere reconocer y actuar sobre el tema de fondo(la inflación y la seguridad jurídica), se inventan mecanismos artificiales de generación decrédito –redescuentos del Banco Central–. Ahora, si fuera tan fácil“inventar” crédito emitiendo dinero desde el Banco Central, ¿por qué no emitimoscuarenta billones de pesos y permitimos que cada argentino acceda a un crédito de un millón depesos? Hasta mi abuelita se da cuenta de que esto es absurdo.

Sin ahorro abundante, no habrá crédito barato para todos, por más leyes, normas y regulacionesque inventemos. Como no hay lomo barato y como no habrá energía barata.

También en Perfil