•ISRAELIES Y PALESTINOS

El dilema de Sansón

Domingo 4 de enero de 2009. El sargento asistente Dvir Emmanueloff, de la Brigada de Infantería Golani, entra en el campo de refugiados Jabalya, al norte de la Franja de Gaza. Se mueve como una plataforma táctica en sí mismo, emitiendo datos sobre su posición, observaciones acerca del terreno, recibiendo alertas. A su alrededor otros integrantes de la Tzahal (Fuerzas de Defensa Israelíes, IDF por su sigla en inglés) aferran sus fusiles de asalto Tavor mientras que los transportes blindados de tropas Achzarit (“crueldad” en hebreo), saltan como langostas sobre las vigas y los bloques de concreto. El sargento asistente Dvir Emmanueloff, de veintidós años, va a morir.

El dilema de Sansón
21-08-2026 | 16:56

Domingo 4 de enero de 2009. El sargento asistente Dvir Emmanueloff, de la Brigada de InfanteríaGolani, entra en el campo de refugiados Jabalya, al norte de la Franja de Gaza. Se mueve como unaplataforma táctica en sí mismo, emitiendo datos sobre su posición, observaciones acerca delterreno, recibiendo alertas. A su alrededor otros integrantes de la Tzahal (Fuerzas de DefensaIsraelíes, IDF por su sigla en inglés) aferran sus fusiles de asalto Tavor mientras que lostransportes blindados de tropas Achzarit (“crueldad” en hebreo), saltan como langostassobre las vigas y los bloques de concreto. El sargento asistente Dvir Emmanueloff, de veintidósaños, va a morir. Será el primer militar israelí caído en acción durante la invasión desatada el 3de enero al atardecer, segunda fase de la operación llamada Plomo Endurecido.
Jabalya fue conocida por su suelo fértil y por sus árboles cítricos, pero eso sucedió en elsiglo XIV. Ahora es un centro de refugiados, el más grande de Gaza, en el que viven más de ochentamil personas. De la celebrada mezquita Omeri sólo han quedado el pórtico y el minarete. Cuandollueve torrencialmente las aguas lo arrastran todo a su paso. Faltan los alimentos, los cadáveresse amontonan en los pasillos de los hospitales, hay energía eléctrica un par de horas al día. Lacasa de un taxista, una vez que se ha transpuesto el trapo suspendido que oficia de puerta, constade una habitación a cielo abierto donde se come y se conversa, una pequeña cocina, un baño decoradocon un par de hileras de mosaicos, y una pieza donde duermen siete niños apilados, ya que suspadres lo hacen en el ambiente delantero en camas separadas. Las calles son en su mayoríaestrechas, de tierra arenisca, y en algún edificio de cuatro pisos suele verse una antena detelevisión satelital.
El sargento asistente Dvir Emmanueloff, oriundo de Givat Ze’ev, cerca de Jerusalén,trata de iniciar una corrida paralela a un escenario al aire libre, pintado de verde esmeralda consus escaleras laterales rosa té, cuando los disparos de los francotiradores lo alcanzan. Mientrascae, tal vez piensa en las frases alentadoras que se decían ayer entre camaradas (“¡…volveremos con la victoria en nuestras manos!”; “… no estoy asustado, estoyexaltado”). Toca el piso, golpea contra él, se desmorona. Pierde la vista por décimas desegundo; se queda ciego. La vida lo deja a raudales y se lleva consigo la luz.
“Ciego en Gaza, en la noria con los esclavos”, escribió el poeta inglés JohnMilton, que nació en Londres en el siglo XV, en su obra Sansón Agonista. En Gaza, una ciudadenemiga, las desdichas se acumulan sobre Sansón. Ciego, como Dvir Emmanueloff en los instantesfinales de su vida breve. Ciego como el propio Milton y como Borges, que sostenía que había queañadir dos comas al verso: “... ciego, en Gaza, en la noria, con los esclavos”, paraque sonara sufrido y redundante, en línea con el padecimiento de Sansón.
La figura de Sansón jugó un papel trascendente en la construcción de la memoria colectiva delsionismo. Algunas unidades de combate israelíes han sido bautizadas “Sansón”, y elprograma nuclear de ese país fue llamado “Opción Sansón”. Hijo de Manoa, nació en Zora;el ángel de Jehová predijo que libraría a Israel del yugo filisteo. Tras muchas peripecias, sedirigió a la ciudad filistea de Gaza donde cayó en pecado con Dalila, quien reveló que el secretode su fuerza colosal residía en su cabellera, la que le fue cortada. Los filisteos le arrancaronlos ojos y lo llevaron a la cárcel de Gaza para que hiciera girar una rueda de molino. Durante unafiesta fue traído para que se burlara de él la multitud. Pero entretanto sus cabellos habían vueltoa crecer. Flavio Josefo, un académico judío de comienzos de nuestra era, relata que las agresionesbrutales del gentío desataron en Sansón un descomunal deseo de venganza, por lo que a tientasencontró las columnas del recinto, las desmanteló y murió aplastado junto con tres mil de susenemigos. A pesar de sus flaquezas morales, ocupa un lugar destacado entre los héroes de la fe (He.11:32).
Como un Sansón simultáneo, la invasión israelí produce temblores más allá de Gaza. En Egipto,donde Mohammad Mahdi Akef, adversario de Hosni Mubarak y jefe de la Hermandad Musulmana, acusa alpresidente de complicidad con la dirigencia israelí. En Ramallah (Cisjordania), donde el jefe de laAutoridad Nacional Palestina Mahmoud Abbas es descalificado por “dialoguista enexceso”. En Jordania, que junto con Egipto firmó su acuerdo de paz con Israel. En los EstadosUnidos, donde el silencio de Obama –que no se privó de condenar los atentados enMumbai– es mucho más sublevación muda ante un hecho consumado que condiciona su políticaexterior, que delicadeza para no superponerse al saliente Bush. En el Israel interior, que tendráelecciones en febrero y su ministro de Defensa y líder del Laborismo, Ehud Barak, junto con lacanciller y miembro del nuevo partido Kadima, Tzipi Livni, disputan el revaluado sustantivo“halcón” con Bibi Netanyahu, ex primer ministro y miembro del partido conservadorLikud.
Y, ¿por qué no?, en todos aquellos sectores para quienes es una buena perspectiva que losintérpretes más extremos del Islam transformen Medio Oriente, Asia Central, Sur de Asia, y hastalas grandes capitales del mundo, en una sucursal terrícola del infierno.
Seguramente el sargento asistente Dvir Emmanueloff murió por su patria. Se puede suscribir(con Viviane Forrester) que en el transcurso de la Segunda Gran Guerra se combatió más contra laAlemania expansionista que contra el racismo, su sustancia y sus raíces, y que la victoria no fueuna conclusión ni la paz fue inocente, porque sólo se juzgó la desmesura más excesiva delgenocidio, el Holocausto, pero no el antisemitismo. Se puede coincidir con que Occidente no lo haerradicado suficientemente hasta el día de hoy. Ahora bien, John Bolton –ex embajador de Bushante la ONU– ha denominado con insolencia “Virtuosos del Mundo”, a quienesdesespera la crisis humanitaria provocada por la política “sansoniana” del Estado deIsrael mediante su desproporcionada operación “Plomo Endurecido”. Ni es necesario ni esaceptable ser irrespetuoso con los que tienen un sentido de la justicia y de la decencia diferentedel que exhibió Bush.
Golda Meir, la líder sionista laborista, diplomática y cuarta primera ministra de Israel,dijo en una oportunidad: “Podemos perdonar a los líderes árabes que maten a nuestros niños.No podemos perdonarles que al defendernos, contra nuestros sentimientos, matemos niñosárabes”. Si estas palabras conservan su valor para la autoridad moral del Estado de Israel,entonces en estas horas fatídicas puede decidir librarse de la necesidad de tener que perdonar alos árabes.

•Ex canciller.

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