Uno de los temas decisivos de nuestro orden institucional es el federalismo. Como se recordará,Alberdi pensó en el federalismo, en la descentralización, y en la división de poderes comoherramienta de control para evitar el exceso de poder del gobierno central.
El concepto más democrático y avanzado es aplicar el principio de subsidiariedad. Realizarlas tareas al nivel más bajo de gobierno, donde las instituciones estén más cercanas a losciudadanos y donde se puede llevar a cabo un control más específico y estricto por parte de lasociedad.
El principio central del federalismo es la equidad horizontal. En cualquier lugar geográficodel país, a las mismas tasas tributarias, se debe tener acceso al mismo nivel de provisión debienes públicos para los ciudadanos del mismo nivel de ingreso.
Lógicamente, las comunidades pobres requerirán transferencias de las comunidades ricas, yaque a la misma tasa impositiva no podrían financiar el mismo nivel de bienes públicos.
El segundo principio importante en materia federal está relacionado a las actividades que porsu naturaleza presenten ciertas indivisibilidades. Esto ocurre en la recolección de ciertostributos, y es por eso que se prefiere llevarlos a una recaudación centralizada. En tal caso, hayuna necesidad de transferencias verticales porque puede estar más concentrada la recaudación anivel central que a nivel municipal. En consecuencia, resulta necesario una transferencia de lajurisdicción superavitaria, que sería el gobierno central, hacia las jurisdicciones de menor nivelque tienen una mayor proporción de gastos y una menor proporción de recursos.
El tercer punto, y en ello hay un consenso básico, es que los gobiernos locales no debenhacer políticas macroeconómicas, que es una responsabilidad del gobierno federal. Por otro lado,dada la naturaleza de las erogaciones, servicios de seguridad, educación, administración general,justicia, ninguno de ellos tienen componentes cíclicos.
El esfuerzo de gasto y de financiación a nivel municipal debe carecer de componentesmacroeconómicos, siendo el mecanismo por excelencia de las políticas contracíclicas el Tesoronacional y la autoridad monetaria. Este marco de principios, de fuerte base doctrinaria en laArgentina, desgraciadamente no es respetado en nuestro país, básicamente por tres conceptos.
El primero es que la regla de distribución de recursos de carácter federal incumple losmandamientos constitucionales. En la Constitución está establecido que al 31 de diciembre de 1996debía dictarse un régimen de distribución de recursos federales. Esto nunca se ha cumplido, aúncuando el oficialismo contaba con mayorías muy abrumadoras, durante los últimos seis años. Esa esla razón que le ha permitido al gobierno de los Kirchner manipular fuertemente los recursos quedisponen.
El segundo concepto por el cual no rige el régimen federal es por la existencia de la ley desuperpoderes, que les permite hacer letra muerta del presupuesto. De esta manera, la distribuciónde transferencias es sumamente arbitraria y discrecional. Por esta razón se construye y se gastaunas cifras fabulosas en caminos en Santa Cruz donde no hay autos, y no se hacen rutas dondetenemos congestionados el transporte de la producción como el transporte de ciudadanos.
En tercer lugar, la concentración de deudas con el gobierno federal les permite chantajear alas jurisdicciones provinciales y someterlas a la situación de pagar la deuda o alinearse con elGobierno nacional, y eso genera de nuevo un proceso de subordinación que desvirtúa todo elcontenido de la propuesta institucional de Alberdi.
Como ejemplo contrario, en la presidencia de Fernando Henrique Cardozo, Brasil logró generardos principios fundamentales de su estabilidad: un orden en su federalismo fiscal y una ley deresponsabilidad fiscal, que impidieron la inconducta y el descontrol en todos los niveles degobierno.
¿Qué hacer? Derogar superpoderes y hacer que el presupuesto fije las transferencias a todoslos niveles gubernamentales, que es donde se debe pactar el consenso republicano, en el Congreso dela Nación. En segundo lugar, debería devolverse a las jurisdicciones provinciales la recaudación yla potestad sobre distintos recursos que hoy integran la coparticipación federal. Esa devolución derecursos evitaría que el régimen de coparticipación federal se convierta en un mecanismo dedesigualdad e inequidad horizontal como es en la actualidad. Por ejemplo, en este momento laprovincia de Santa Cruz recibe siete veces más transferencias por habitantes que lo que recibe laprovincia de Buenos Aires. Esa herramienta, absolutamente inequitativa, sólo es posible por lasarbitrariedades que se han cometido.
En último lugar, hay que aprovechar –como un elemento central del acuerdoparlamentario– el dictar esa ley de coparticipación federal, que si el monto a distribuir essignificativamente menor, dada la devolución de tributos, va a ser más sencillo resolverlo.
*Economista. Ex candidato a presidente.




