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El festival que nos salva

El miércoles que viene arranca la 12ª edición del Buenos Aires Festival de Cine Independiente (Bafici), que se ha convertido en el evento cultural más destacado de la Argentina.

24-08-2026 | 10:42

El miércoles que viene arranca la 12ª edición del Buenos Aires Festival de Cine Independiente(Bafici), que se ha convertido en el evento cultural más destacado de la Argentina. El Bafici logrósortear, no sin dificultades, crisis económicas, cambios de autoridades (primero fue dirigido porAndrés Di Tella, después por Eduardo Antín, más tarde por Fernando Martín Peña y ahora por SergioWolf) y titubeos y trabas de gobiernos de distinto signo ideológico. Y no sólo sobrevivió, sino quecreció de manera sostenida. Sus principales debilidades fueron superadas: evitar el peligro deconvertirse en un festival de cinéfilos (en 2008 reunió a 220 mil personas, y en 2009 unas 245mil), la descentralización de las sedes (hoy se proyecta en el Abasto, pero también en el AtlasSanta Fe, en los Arteplex de Belgrano y Caballito, en el Teatro 25 de Mayo, en el MALBA y hasta alaire libre) y la multiplicación de los puntos de venta de entradas (se pueden comprar por Internet,en la Casa de la Cultura, en la sede central y en cada una de las salas). El contraste entre ladeprimente oferta de la cartelera porteña durante el año y las cientos de películas que se muestranen doce días de festival habla por sí mismo.

Este año habrá en el Bafici al menos tres importantes puntos de contacto entre cine yliteratura. Para empezar, sorprendió a muchos la inclusión del esquivo César Aira como uno de losjurados de la selección oficial internacional. Además, los días 10, 11 y 18 de abril se exhibiráCinco, un largo realizado por cinco jóvenes directores de la Universidad del Cine y basado, a suvez, en cinco cuentos de corte erótico escritos por autores jóvenes (Oliverio Coelho, Pedro Mairaly Marina Mariasch, entre otros). Y, dentro de la selección oficial argentina, se podrá ver una delas películas más esperadas de los últimos tiempos: Ocio, el filme dirigido por Alejandro Lingentiy Juan Villegas, inspirado en la novela del mismo nombre escrita por Fabián Casas.
Como siempre, lo más interesante del festival estará en los resquicios, en las sorpresas, enesas películas que de otra manera jamás podrían ser vistas por el público argentino y en esostítulos y apellidos de directores muchas veces impronunciables. Pero como una de las virtudes de laprogramación es su amplitud de miras, también se podrá acceder (antes de su estreno comercial) afilmes como La cinta blanca, del austríaco-alemán Michael Haneke, que ganó la Palma de Oro enCannes en 2009. Una vez vista la silenciosa, oscura, asfixiante película de Haneke, es fácilentender por qué El secreto de sus ojos de Juan José Campanella se llevó el Oscar a la mejorpelícula extranjera. En la producción argentina el mundo es binario, como sólo sucede en laficción: buenos de un lado, malos del otro, una fotografía de colores saturados para una trama enla que la redención es posible y la justicia siempre equiparará las cosas.

Haneke, por su parte, es implacable desde el blanco y negro, en una historia donde las palabrasno abundan y los misterios son siniestros. En el pueblo de La cinta blanca uno no sabe a quiéntenerle más miedo: a los adultos, a los niños, a los curas, a los médicos, a los gobernantes, a losterratenientes. Si después de El secreto de sus ojos la gente salía del cine reconfortada, listapara una discusión liviana en familia durante la cena, después de La cinta blanca lo único quequeda es el recogimiento y la pregunta por el destino final del género humano.

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