•JUGADA ECONOMICA

El fondo del Bicentenario y la sustentabilidad

La decisión de crear el Fondo del Bicentenario (FBDE) con reservas del Banco Central (BCRA), que pasarían al Tesoro, nos reenvía al crucial tema de la sustentabilidad económica –como marco más amplio del repunte en ciernes– que enfocamos en notas previas.

24-08-2026 | 00:38

La decisión de crear el Fondo del Bicentenario (FBDE) con reservas del Banco Central (BCRA), quepasarían al Tesoro, nos reenvía al crucial tema de la sustentabilidad económica –como marcomás amplio del repunte en ciernes– que enfocamos en notas previas.

Adviértase alguna analogía de esta operación con aquella de 2006, cuando se pagó íntegra ladeuda con el FMI, por más de US$ 9.500 millones, por medio de reservas del BCRA (a cambio de untítulo o “constancia” del Tesoro). Ahora, la apropiación de reservas es vía un fondocontingente. Lo que sí difiere fuerte es el contexto.

En aquel entonces, el modelo competitivo productivo neodesarrollista funcionaba a pleno, con suspuntales ligados al tipo de cambio competitivo (con la acumulación de reservas consecuente) y a ladisciplina fiscal en nivel robusto. Atravesábamos el vórtice del sobrecrecimiento sostenido. Hoy,esa plenitud modélica se resintió y la robustez de las citadas variables decayó.

Ciertamente, se defendió en general las reservas del BCRA durante la crisis externa y el tipo decambio, transitoriamente, y quizás a contrapelo de la postura inicial del BCRA y de lasautoridades, mostró un ponderable ajuste de alrededor del 26%, que lo ubica en el presente en unsitial competitivo, no óptimo pero sí interesante. Revirtiendo algo el sesgo de apreciaciónevidente a comienzos de 2008.

En otras palabras, en 2006, la operatoria traducía, prima facie, una imagen de rebosamiento, derobustez estratégica y modélica apuntando al desendeudamiento, “descontándose”,entonces, el expedito ulterior reciclaje de las reservas usadas.

Hoy, el panorama es diverso, y la situación refleja, claramente, más estrecheces que en 2006.Fiscalmente, hemos seguido pagando vencimientos, en general, con recursos propios, pero, elsuperávit fiscal de base, como fuente medular al respecto, se contrajo nítidamente.

Luego, ¿hizo mal el Gobierno al plantear esta nueva operación? En sí mismo, ¡no! Pero paracompletar el “paquete”, debe cuidar seriamente las condiciones de sustentabilidadeconómica general. Por eso, volvemos al tópico tratado en otras entregas.

Incluso, en nuestra propuesta macroeconómica de meses atrás, expuesta también en esta columna,la recurrencia a las reservas del BCRA para encarar pagos figuraba como opción.

Pero esto se perfilaba en el seno de un esquema bastante más resuelto–anticipadamente– en lo cambiario y en lo fiscal de lo que ahora tenemos y con unaatención menos enfática en la vuelta a los mercados financieros externos.

La idea básica era que la detracción de un montante de las reservas del BCRA debía funcionar enun marco de convicción severa acerca del pronto reestablecimiento del mismo.

Hoy por hoy, las precisiones en materia cambiaria y fiscal existentes son menores y la vuelta alos mercados financieros externos, por su parte, se elevó a un verdadero leimotiv. Incluso, elmensaje oficial, con la medida asumida, sería éste: “Siendo tan recia nuestra decisión depago, al punto de afectar reservas ad hoc (más otros pasos en curso), seguramente, ustedes–los financistas externos– no dudarán en financiarnos y a tasas moderadas; luego, elreferido fondo podría no usarse”.

Esta es una lógica hábil, sobre todo en lo inmediato. Pero no es una nave que, por sí, asegurela travesía larga. Aquí es donde pide pista la cuestión de la sustentabilidad y de lo que llamamosel “segundo mejor”, como su resorte instrumental.

No es aconsejable creer que esa lógica es el pasaporte automático a la reedición de unendeudamiento externo militante, a “tirar la chancleta” en materia fiscal y a dejarhacer al proceso de apreciación cambiaria real, como fórmula exitosa. La actual jugada con lasreservas del BCRA terminaría como un tiro fallido, de asimilársela a ese pasaporte.

Por el contrario, cerraría mejor, cual un “compacto”, si, con el repunte en 2010, semejora algo lo fiscal, se usa sobriamente el endeudamiento externo y se preserva en serio laparidad cambiaria residual. En fin: se aseguraría la sustentabilidad, aún a nivel del“segundo mejor”.

*Economista.

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