En los procesos electorales los votantes eligen entre candidatos que están en oferta.Finalmente, hay ganadores y perdedores. Una manera de no perder es impedir que haya elecciones; nopocos gobiernos en el mundo perduran a través de ese método. Habiendo elecciones, los candidatoshacen uso de distintas herramientas para comunicar sus propuestas a los votantes y tratar depersuadirlos. Ninguna de ellas asegura por sí misma buenos resultados, pero un uso profesional dela conjunción de ellas ayuda mucho. No sorprende entonces que haya gobernantes –y políticosen general– que imaginen maneras de controlar el uso de tales herramientas, buscando impedirque los votantes sean influidos o que sólo ellos puedan ejercer alguna influencia. Detrás de todoslos intentos regulatorios anida la fantasía de que es posible “controlar” a losvotantes a través del control de los medios de influencia.
El recurso más común al que se apela para hacerlo es el control de la prensa. Suele suponerseque la opinión pública es muy sensible a la influencia de esta y que poniendo límites a sus gradosde libertad se neutraliza esa influencia. Otro recurso es apuntar a la publicidad paga –queposiblemente es, o fue, más influyente que la prensa–. Para controlarla hay tres métodosprincipales: controlar los medios por donde se transmite la publicidad (en el caso extremo,expropiándolos), regular el tiempo autorizado para transmitirla (en minutos o en días), limitar lacantidad de dinero que puede volcarse a la compra de espacios en los medios.
Otra herramienta temida por muchos políticos –aunque usada por doquier–es laencuesta de opinión. Es un tema interesante. En un aspecto sucede algo parecido a lo que ocurre conlas drogas o la pornografía: más se le teme o se la declara peligrosa, más crece la avidez porconsumirla. La regulación de las encuestas se fundamenta en el supuesto muy extendido y nuncaprobado de que su difusión influye en los votantes. Como con las drogas o la pornografía, la lógicade la prohibición (ya se aplique ésta en grado total o parcial) apunta a “proteger” alpúblico, pero no a los dirigentes; se prohíbe la difusión de encuestas x días antes de unaelección, pero no se priva a los dirigentes del derecho de usarlas hasta el último minuto. Estáclaro que es muy difícil regular las encuestas en el punto de producción; cuando algún gobiernointenta hacerlo, habitualmente fracasa. Por eso se busca limitar su distribución. En definitiva,hay pocas cosas tan elitistas como regular la difusión de encuestas en medios masivos mientrasquienes las regulan –los dirigentes– pueden hacer uso de ellas irrestrictamente.
La herramienta más eficaz para influir en los votantes, la comunicación boca a boca entreellos, es la más difícil de controlar. Más bien, es incontrolable. Lo que sucede en ese plano de larealidad tiene una fuerza extraordinaria. De hecho, todas las otras herramientas son eficaces en lamedida en que logran llevar sus mensajes a ese plano, al habla cotidiana entre la gente. Losregímenes de gobierno más autoritarios, los que fueron capaces de controlar la prensa, lapublicidad y las encuestas, inclusive aquellos que fueron capaces de impedir que haya elecciones,no pudieron impedir que la gente hablase entre sí –y que algunos líderes locales,territoriales, hablasen con la gente y la persuadiesen de lo que creían correcto oconveniente–. Y esto es tanto más pronunciado desde la aparición de la herramienta Internet,que hace posible que la gente, además de hablar persona a persona, chatee a la distancia,multiplicando la capacidad de comunicación horizontal y la potencia de los mensajes que circulan através de espacios que no hay gobierno ni poder en el mundo capaz de controlar.
Hay una conclusión que, si fuese aceptada con más consenso, mejoraría la calidad de laselecciones y en definitiva, de la política: es poco conducente regular demasiado lo que puede serregulado, porque lo que no puede ser regulado siempre es más poderoso. Sería mejor pensar menos encontrolar y regular, y en cambio volcar los esfuerzos a hacer un uso inteligente de lasherramientas de comunicación disponibles.
*Rector de la Universidad Torcuato Di Tella.





