•KIRCHNER ELIGE A MACRI, y viceversa

El gran enemigo del momento

El matrimonio gobernante se viste de amianto y no mide los destrozos. Se eligen mutuamente con el jefe de gobierno porteño, acusándose de espías o corruptos. Banelcos hubo siempre, pero...

El gran enemigo del momento
23-08-2026 | 21:37

El matrimonio Kirchner se ha puesto un traje de amianto que no les permite detectar losaltísimos niveles de irritación social que han cosechado. Es el principal subproducto de su bulimiade poder. De esa carrera desenfrenada en círculos concéntrico cada vez más chicos, que les haceperder el olfato político y la sensibilidad popular necesarios para discernir lo que es bueno omalo para ellos mismos. Han multiplicado los gestos autodestructivos y suicidas. Todas suszancadillas y presuntas avivadas han logrado erosionar la confianza del ciudadano hacia ladirigencia política. Eso es muy peligroso porque astilla el valor de las institucionesrepublicanas. Y es una de las peores herencias que van a dejar: la sospecha permanente de que todoslos políticos tienen precio.

El ejemplo más caricaturesco fue el triste espectáculo boxístico que ofrecieron Aníbal Fernándezy Mauricio Macri. Parecían escenas del viejo cine en blanco y negro donde dos grandotes parados enel centro del ring se intercambiaban mamporros cada vez más fuertes esperando que el otro se caiga.Una irresponsabilidad parecida a una ruleta rusa. Una lucha en el barro para ver quién es másdestituyente. ¿El Watergate o Collor de Melo? ¿El espionaje o la corrupción? La impericia delgobierno de Macri (como se lo enrostró Jaime Durán Barba, su principal asesor rentado), la falta deiniciativa política que lo llevó a correr detrás de los acontecimientos para tapar agujeros, ciertaingenuidad imperdonable a esta altura y una gestión que no despega le produjeron su mayor herida.Néstor Kirchner, ni lerdo ni perezoso, olió sangre y, como buen tiburón, se le tiró a la yugular.Cree que Macri es el enemigo perfecto. Pero su gran problema es la falta de credibilidad de suvocero, Aníbal Fernández. Ambos están entre los argentinos con mayor imagen negativa. Y Macri aúnocupa los primeros lugares en la consideración pública, aunque la valoración de su gobierno vienecayendo. El jefe de Gabinete dijo que el jefe de Gobierno manejaba las escuchas telefónicasdirectamente con el actualmente detenido comisario Jorge Palacios. ¿Tiene información calificadapara probar semejante acusación? También vaticinó que Macri va a tener que responder personalmenteante la justicia. ¿El juez Norberto Oyarbide le habrá anticipado que lo va a citar? ¿O AníbalFernández tira al bulto, por las dudas?. Ya lo hizo en otras ocasiones. Responsabilizó a militantesde Pino Solanas de la quema de vagones en Haedo y negó terminantemente que Antonini Wilson hayaestado en la Casa Rosada al día siguiente de ingresar la valija de la alegría chavista. Como siesto fuera poco, desafió a los periodistas a que buscaran en todas las fotos y filmaciones. Lascámaras de Canal 7 se encargaron de desmentirlo. La realidad es más tozuda que las operaciones.Kirchner monitorea los acontecimientos porque está convencido de que el “Macrigate”puede ser el Cromañón que se lo lleve puesto o que, por lo menos, lo obligue a olvidarse de sussueños presidenciales. Macri ya decidió dar la pelea también en el plano político. Por esoreaccionó denunciando un complot para destituirlo y estudia otros pasos, como convocar a laciudadanía a que manifieste su hartazgo hacia el kirchnerismo o un plebiscito que ratifique que losporteños quieren su policía propia para combatir la inseguridad y que, de paso, lo legitimenuevamente en las urnas. Eugenio Burzaco se hará cargo de la Policía Metropolitana cuando vuelva deIsrael y en los próximos días, Macri va a renovar su gabinete con, por lo menos, tres cambios deministros. Hay que ver si puede resolver la encrucijada de tener a su principal figura lejos de losacontecimientos y en silencio. Gabriela Michetti bajó su perfil a cero porque tuvo algunosproblemas de salud, pero también porque han aparecido ciertas diferencias políticas.

La denuncia y advertencia de Macri a los Kirchner porque “van por todo” incluyó loque llamó “la compra del gobernador de Corrientes”. Fue obscena la sobreactuación deRicardo Colombi, que pasó por los despachos de todos los ministros. La frutilla de la torta fue suencuentro con la presidenta Cristina, pero su maratón pro Kirchner 2011 la inició cuando llevó surendición incondicional a Néstor, apenas un diputado nacional electo, pero que comparte el lechopresidencial de la quinta de Olivos. Borocotear al apellido del gobernador que en 45 días rompió sucontrato electoral es forzar demasiado el idioma en vano: ¿Colombianizar se podría inventar? No escorrecto, pero dibuja en el inconciente cierta pátina para definir su actitud de “vototraficante” para ingresar al “Cartel de Calafate”.

Los Kirchner celebran cada vez que le birlan un diputado, un intendente o un gobernador a laoposición. O sienten que fue genial su idea de las candidaturas testimoniales. Pero no alcanzan aregistrar el daño que le generan al prestigio de la política que los lleva a ellos adentro. Lasensación es que han perdido sintonía fina acerca de las demandas populares y que todo lo piensancontra alguien y no a favor de un reclamo legítimo de la gente que es –o debería ser–su principal preocupación. Ya está claro que tiraron por la borda la intención de tener el respaldode las mayorías. Por eso se atreven a pelearse por nada grave con las figuras más populares de latelevisión. Lo más grave es que le transmiten ese blindaje a muchos de sus compañeros de ruta queinmolan su carrera en el altar patagónico. Daniel Scioli es el ejemplo más claro, pero no el único.Su descenso en las encuestas, también. Aunque, dicho sea de paso, hay que reclamar la“aparición con vida de las encuestas” porque no están en los lugares que solíanfrecuentar. Dentro de la lógica negadora de los K, era esperable que secuestraran las encuestas.Abandonaron definitivamente la pelea por la opinión pública y prefieren apropiarse de todas lascajas y colonizar todos los aparatos del poder corporativo que les sirven como anclaje peromultiplican las antipatías en la sociedad. Sólo así se entiende que hayan permitido que la foto deMoyano y D’Elía los representara en la tapa de los diarios. Santiago Kovadloff escribió alrespecto: “Ya bastante deshilachados están sus estandartes progresistas como para que se lessume el riesgo adicional de semejante parada mussoliniana.” Algo similar ocurrió con laexpedición punitiva que Néstor hizo contra la rebeldía autonomista del gobernador Mario Das Neves.En Chubut hubo heridos de bala, tiroteo a un local, camionetas con molotov, armas de fuegotradicionales, tumberas y carteles amenazantes en las paredes porteñas. Es la confirmación de quehay grupos sindicales y sociales que prefieren resolver con plomo lo que no pueden con palabras. Yque el kirchnerismo no tiene prejuicios en ofrecer su estructura generosa en prebendas parareconvertir las barrabravas de la patota futbolera en mano de obra barata para las elecciones y losactos. Marcelo Mallo, ex funcionario de Aníbal Fernández, pero soldado de Néstor y Rudy Ulloa enCompromiso K, se ofrece como el pastor de ese rebaño de paz y amor. Un viaje al mundial deSudáfrica no se le niega a nadie, aunque el prontuario de muchos no les permita ni siquiera entrara las canchas locales.

Otra vez, la desmesura de Néstor se hizo acompañar a Comodoro Rivadavia por cinco gobernadores yla chequera de Julio de Vido. Y Daniel Scioli estaba en esas tribunas de internas partidariascuando en Wilde los vecinos movilizados reclamaban su presencia aterrorizados por la inseguridad yel brutal asesinato de la arquitecta. Scioli ató definitivamente su suerte a la de Kirchner y esole achica su horizonte. Sobre todo, si se mimetiza con una metodología que va en contra de supropia génesis. El tema de la inseguridad lo tiene a maltraer y le hace pagar costos políticos portodos lados. Hace un tiempo se reunió con Carlos Ruckauf que le recomendó “meterle bala a losdelincuentes” y resolvió restituirle a la policía la posibilidad de hacer detenciones porportación de cara, color de piel o tipo de vestimenta. Horacio Verbitsky, como titular del CELS,dijo que reinstalar las contravenciones “es una herramienta para la recaudación policial, sincontrol judicial y una vuelta al siglo pasado en materia de seguridad” . Por eso, Hebe deBonafini habló del “costado fascista” del principal ladero partidario de Kirchner, pesea que considera a Néstor como una especie de Che Guevara pingüino. Algo muy contradictorio con laimagen del acto en Jose C. Paz del día de la militancia. Néstor bajó de un flamante helicóptero quedecía “Presidencia de la Nación” junto al jefe de los servicios de inteligencia, HéctorIcazuriaga y se abrazó con el caza traidores Mario Ishi que prometió hacer tronar el escarmiento enlas calles contra los desestabilizadores.

Esa lógica de no resolver problemas y ocultar realidades es la que despierta su instinto asesinocon el periodismo independiente. La Ley de Medios fue pensada para controlar la radio y latelevisión y no para democratizarlas. Hoy se ve más claro cuando académicos progresistas quelucharon desde un principio con honradez como Guillermo Mastrini, entre otros, tienen que salir adenunciar que la célebre “autoridad de aplicación” se integró sin consultar a nadie yque los codazos para integrarla se dieron hasta entre distintas líneas del propio kirchnerismo.

Pero falta algo. Los diarios y las revistas. Kirchner quiere derrumbar el Muro deClarín. Metafóricamente, no divide las calles de Berlín y ni siquiera la ideología del capitalismoy del comunismo. El Muro de Clarín, según su primitivismo binario carente de matices, divide losamigos de los enemigos. Por eso avanza a paso redoblado y a tambor batiente sobre Papel Prensa ysobre la distribución de los diarios. Su beligerancia apunta a quebrar las dos espinas dorsales quearticulan el periodismo gráfico: el papel y los camiones que trasladan esos papeles impresos alconsumo popular. Es tan grande su fanatismo vengativo que ni siquiera le interesa disimular. Mandaun grupo de tareas de la AFIP a invadir el diario, ordena a Guillermo Moreno que hostigue desdearriba y que le pase por encima a todo el que se oponga. Y empuja a Moyano para que serruche desdeabajo en las puertas de las plantas distribuidoras. Todo muy grosero y a la vista. Pero a Néstornunca le interesaron las normas ni la prolijidad. Está formado en la ideología del desprecio a lademocracia formal, burguesa o partidocrática y nunca se preocupó por sus sacos abiertos o mocasinesnegros. En eso es coherente.

El alquiler de conciencias o el tráfico de votos es un síntoma de una grave enfermedad social.Sincericida, Ricardo Colombi dijo: “Estas son las condiciones y hay que aceptarlas.”Esa actitud de resignación de la dignidad y sometimiento al poder central del dinero siempreexistió. Coimas hubo siempre. Banelcos también. Pero fueron excepciones o emergentes de situacionescoyunturales. Lo desesperanzador es que Néstor Kirchner las convirtió en políticas de Estado, en unplan sistemático que, por ahora, funciona a la perfección. En un modelo de conducción. Variosquieren denunciarlo ante la Justicia como un delito. Dicen que retener fondos de otros oningunearlos es un abuso de poder y mucho más si se ejerce desde el cargo de esposo en jefe.Prostituir a la política es entrar en la lógica de los infames traidores a la patria. Por mástrajes de amianto que se pongan.

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