El Gobierno fija más prioridades en el nivel de consumo de la población –que haaumentado– que en la misma inversión, indispensable para la reproducción de los bienes. Sinduda hay, detrás de esa estrategia, una intencionalidad política. Se piensa más en crear un“ambiente de distensión” antes que en tapar las grietas de la economía que existen yson muchas.
Pero en su búsqueda, el Gobierno está des- cuidando otros indispensables reclamos de losempresarios que esta semana se manifestaron con voz cantante en el encuentro de IDEA, en Rosario, yen el almuerzo que reunió a dirigen- tes de la Unión Industrial Argentina con los de la AsociaciónEmpresaria Argentina, las dos estructuras de mayor concentración de lobby y de mayor jerarquía.Pidieron seguridad jurídica y respeto por la actividad privada. Las pequeñas y medianas empresas nofueron representadas.
¿Cómo, dónde y por qué creció el consumo privado, principal motor de tracción en estos meses?Son varias las razones: los aumentos salariales, las amplias facilidades crediticias de hasta 50cuotas en varios casos, la asignación universal por hijo, el mayor gasto público, la demandapostergada en 2009. Se deben tener en cuenta los subsidios del Estado al empleo en sectoresindustriales, más los subsidios a la energía y el transporte.
Como señala el profesor Ernesto O’Connor, varios datos son elocuentes. Lospatentamientos de automóviles y la confianza del consumidor evidencian subas claras, de dosdígitos, por encima del 20% anual. Las ventas de supermercados han mejorado, lo mismo que lademanda de los servicios públicos. La AFIP, en coincidencia, informa subas de recaudación enimpuestos que están reflejando el alza en el consumo, como el IVA y los internos, entre el 20 y el35% anual, hasta junio pasado. Los planes crediticios ofrecidos por los bancos y las cadenascomerciales minoristas cargan con tasas elevadas pero los plazos son atractivos en el caso de loselectrodomésticos, viajes y turismo y préstamos personales.
Un importante usuario del transporte aeronáutico al exterior me comentó: “Cada vez seviaja peor, con incomodidades, pero como contrapartida se ha democratizado el servicio. Es decir,son muchos los argentinos que pueden salir al mundo”.
Desmenuzando los tipos de consumo, las adquisiciones en supermercados y en shoppings muestrancomportamientos diferentes. El ritmo fue mejor en lo que va de 2010 en los shoppings que en lastransacciones de los supermercados. Según Finsoport, esa asimetría se explica por las“diferentes elasticidades” respecto al nivel de los ingresos que caracterizan a esosdistintos consumos. Con la recesión del año pasado las ventas de los supermercados se desacelerarony ahora se expanden a un ritmo moderado. La recuperación del salario y la asignación universal porhijo permitieron que los trabajadores en negro pudieran comprar alimentos y otros artículos deprimera necesidad.
En los shoppings los electrónicos (televisores LCD), los aparatos de aire acondicionado, laropa deportiva y la indumentaria contaron con descuentos y promociones que impulsaron a las clasesmedias a acercarse y tentarse en las estanterías. Estas “ventajas” tienen, sin embargo,su lado oscuro. Pensando en un futuro cercado, el endeudamiento privado puede crecer en demasía,una muralla que limitará la capacidad de consumo (en junio la tasa de crecimiento de los shoppingsse redujo 14 puntos porcentuales). Paralelamente, la inflación que se viene padeciendo desde 2009puede coartar el poder adquisitivo tanto de trabajadores formales como informales.
Con seguridad el Gobierno no abandonará el “arma electoral” del consumo: aumentaingresos a jubilados, mejorará la asignación universal por hijo y hará otras maniobras. Mirando elpanorama con calma, ese “bienestar” que trae el consumo no permitió una mejoraconsiderable del empleo ni eliminó bolsones de pobreza. La economía podrá crecer al 7% anual peroapenas se crearon un poco más de 100 mil puestos. Sólo 1,5% más respecto del mismo período delalicaído año pasado.
* Periodista




