•EL ECONOMISTA DE LA SEMANA

El “modelo” y la política

La Argentina va a ser impactada por un tsunami verde de soja y dólares.

24-08-2026 | 09:18

La Argentina va a ser impactada por un tsunami verde de soja y dólares. Y de no ser por unmodelo que pide la toalla y por un sistema político que aún no ha terminado de procesar lasconsecuencias de la derrota oficial en las elecciones de medio término de mediados del 2009,podríamos estar hablando de un crecimiento del producto bien por encima del promedio regional y deuna tasa de inflación en dicho promedio. Sin embargo, la Argentina exhibirá un crecimiento delproducto del orden del 4% (se espera que Latinoamérica crezca en promedio también un 4%) y una tasade inflación del orden del 25% (más de 4 veces el promedio de la región). Tener presente estasituación resulta clave. Hemos caído en la trampa de creer que en la Argentina hay un divorcioentre la dinámica económica y la dinámica política, y que ese divorcio podría continuar al menosdurante este año. Pero en realidad, dicho divorcio no existe.

En 2010, la Argentina volverá a desperdiciar condiciones excepcionales. No sólo para crecer atasas chinas este año, sino también y aún más importante, para construir una plataforma sólida deincentivos que permita que despeguen los sectores donde es verdaderamente productiva, y que son losque podrían permitirle crecer sustentablemente en las próximas décadas.

Estamos frente a un mundo que favorece el crecimiento de los países que más necesitan de losproductos de exportación de la Argentina (las condiciones financieras son favorables para lospaíses emergentes más grandes) y que se preocupa de manera creciente por el aprovisionamientosustentable de alimentos. Pero las políticas internas impiden que los recursos se vuelquenmasivamente a esos sectores.

La única ventaja es que a los argentinos no nos gusta la soja en ninguna de sus formas, salvocuando se “transforma” en carne y siempre que ésta no tenga ningún residuo de gusto apescado... Culpa del contenido de omega 3 de esa oleaginosa... La sojización es una respuestanatural a incentivos en el marco de tanto intervencionismo. Imaginemos, por un momento, el tamañode las cosechas y de las exportaciones (no sólo de soja) si el sector agropecuario no estuvierasujeto al intervencionismo y a la discrecionalidad que hoy le toca sufrir.

Tsunamis. Una reducción de los impuestos sobre el sector agropecuario debería irnecesariamente acompañada por una profunda modificación de la política de subsidios estatales; enparticular, dando de baja a aquellos destinados a sectores sociales medios/altos y altos que no losnecesitan, de forma tal de minimizar el impacto sobre la posición fiscal.

El tsunami verde de 2010 alcanza para financiar la continuidad de una salida de capitales de“baja intensidad” de unos US$ 1.000 millones mensuales y para que el fisco puedaaumentar su gasto a un ritmo similar al del PBI nominal, sin que ello ponga en riesgo el pago delos intereses y vencimientos de la deuda pública (con o sin DNUs). Sin embargo, la Argentinaseguirá viviendo al borde del peligro.

Con una tasa de inflación alta y en ascenso, no se puede descartar que en algún momento sesupere el umbral a partir del cual la demanda de pesos tiende a colapsar. Y la dolarización deflujos que se produjo hasta acá, se puede transformar rápidamente en una dolarización de los stocksmucho más preocupante.

Es cierto que esta vez es diferente a otras oportunidades donde se conjugaron inflacióncreciente e incertidumbre política de final de mandato. Esta vez hay dólares tanto en la forma dereservas internacionales del BCRA como de ingresos de dólares producto de una balanza comercialaltamente superavitaria. Pero, aun así, un colapso de la demanda de pesos y una llamaradainflacionaria no pueden descartarse.

De la misma manera que en materia de inflación el Gobierno promete esforzarse en medirla mejorpero no hace nada para controlarla, en materia fiscal los esfuerzos no deberían estar puestos en elfinanciamiento, sino en cómo recomponer el ahorro arriba de la línea. El problema está en elcrecimiento del gasto. Si no se pone un límite a la expansión fiscal y a su financiamiento,utilizando el balance del BCRA, del BNA o de la ANSES, el año que viene (un año con compromisos dedeuda pública mucho mayores que los de 2010) se correrá un peligro aún mayor en materia de desbordeinflacionario.

El problema radica en que la incertidumbre creciente y la necesidad de convalidar inflación cadavez más alta son inherentes al modelo económico y político vigente desde 2002. Y la única manera deevitar tal desborde inflacionario es modificando la política económica de trazos gruesos, seguidahasta el momento con el objetivo de mantener a flote dicho modelo. Desde el mismo momento en quefue puesto en vigencia, la economía tomó un sendero de colisión; la cual se fue posponiendo graciasa condiciones externas excepcionales, sólo interrumpidas por la crisis financiera global.

Mucho antes del conflicto con el campo, los controles de precios primero y el engañoinflacionario del INDEC después, pusieron de manifiesto que algo no andaba bien, incluso con unmundo que claramente jugaba a favor. El modelo genera la necesidad de compensar el peso débil conpolíticas de precios e ingresos distorsivas y con gasto público e intervencionismo creciente. Todolo cual conspira contra la inversión de riesgo y la competitividad; lo que hace aún más necesariala política de peso débil.

La apuesta del Gobierno argentino en 2010 pasa por utilizar: 1. Los recursos fiscales quetraerán una cosecha y una balanza comercial récord para financiar la continuidad del incremento delgasto público compensatorio (subsidios, gasto social); 2. Los dólares de dicha cosecha parafinanciar la salida de capitales; y 3. El tipo de cambio nominal como ancla de las expectativas yde la inflación como sustituto del ancla fiscal ya desgastada (lo cual si bien no modifica,desnaturaliza el modelo). Eso es todo. Y aunque no es poco, no alcanza cuando la inflación amenazacon superar los umbrales de la tolerancia en materia de demanda de pesos y de cohesión social.

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