•reflexiones de una noche historica

El monstruo del palacio

Los propios diputados oficialistas vislumbran preocupados los tiempos que se les vienen. El desafío opositor de encontrar consensos y no decepcionar a quienes los votaron el 28 de junio pasado.

23-08-2026 | 23:12

Estábamos todos de acuerdo menos uno”, confesaba un diputado del oficialismoafectado por el duro golpe que le asestó la oposición en las últimas horas del jueves pasado. Ese“uno” fue Néstor Kirchner, quien, en su debut como legislador, demostró tener unperfecto desconocimiento de cuáles son las reglas que rigen el funcionamiento de un cuerpocolegiado como es la Cámara de Diputados. Exhibió, además, una fenomenal falta de informaciónacerca de cómo había sido la trastienda de una larga negociación que los principales opositoreshabían trabajado con paciencia de orfebre a fin de adoptar una conducta compartida que, en susaspectos esenciales, fue respetada a rajatabla en la sesión de asunción de los nuevosdiputados.

Es que la oposición, en su diversidad, tuvo conciencia de que el día jueves debía producir unhecho que restaurara la vigencia del resultado de la elección del 28 de junio, el que venía siendoolímpicamente ignorado por el oficialismo en estos seis meses de interregno; interregno que, a laluz de la experiencia, habrá que evitar en el futuro a fin de salvaguardar el respeto a la voluntadpopular libremente expresada en las urnas a través del voto. Impactada por la política de arrasarcon todo lo que impuso el oficialismo en ese lapso, azorada por las maniobras de cooptación delegisladores de otros partidos en base a plata y a la oferta de cargos que el ex presidente enfunciones desplegó y despliega con total descaro, la oposición finalmente se dio cuenta de quedebía prepararse para producir un hecho contundente que pusiera algún freno a ese ejerciciodesenfadado del poder. Por lo tanto, desde hace unos quince o veinte días, los principales líderesopositores comenzaron a mantener una serie de reuniones a fin de compatibilizar posiciones yarribar a un acuerdo.

Hubo dos grupos: uno integrado por la UCR, PRO, la Coalición Cívica y el PJ Federal; el otro,por Proyecto Sur, SI, Libres del Sur y otros diputados como Graciela Iturraspe y Miguel Bonasso.Hubo allí de todo un poco. Los primeros, con la excepción de la Coalición Cívica, pretendían ir portodo, es decir la presidencia de la Cámara, una mayoría en proporción 60-40 y la titularidad de lascomisiones claves. Los segundos entendían que al Gobierno le correspondía la presidencia de laCámara –en lo que coincidía la Coalición Cívica– pero aspiraban a una composición delas comisiones representativa del resultado de los comicios de junio pasado. Hubo reuniones entreOscar Aguad, jefe del bloque de diputados de la UCR, Elisa Carrió y Felipe Solá. Hubo también unareunión del presidente de la Cámara, Eduardo Fellner, con el diputado Claudio Lozano, de ProyectoSur. Allí no hubo acuerdo y Fellner optó por negociar con parte del primer grupo. Como ahí seencontró con una posición más dura, decidió retomar las conversaciones con Lozano.

En la oposición, a su vez, se arrimaron posturas y finalmente se acordó lo siguiente: lapresidencia y la vicepresidencia segunda de la Cámara de Diputados para el Frente para la Victoria;la vicepresidencia primera para el radicalismo y la vicepresidencia tercera para el justicialismodisidente; la presidencia de las comisiones claves para el kirchnerismo pero con una composición enla que el oficialismo tendría la mitad menos uno de los integrantes.
Llegado el momento, el libreto fue seguido al pie de la letra. La primera consecuencia deello fue que se llegó a un entendimiento con el oficialismo sobre el tema de la composición y latitularidad de las distintas comisiones así como también sobre la presidencia y las tresvicepresidencias de la Cámara.
Se pensó también qué hacer si el kirchnerismo tomaba la determinación de romper el acuerdo. Yeso fue lo que se puso en marcha en la tarde-noche del jueves.
En el oficialismo, todos menos uno comprendieron que el acuerdo al que se había llegado conla oposición era el que, a la luz de la nueva realidad política, imponía la lógica. Pero luegollegó Néstor Kirchner, y con él, la lógica de la ilógica. Su “no”, rotundo ydespectivo, produjo malestar en muchos miembros de su bloque. Entre ellos estuvo el del presidentede la Cámara, Eduardo Fellner, quien amenazó con renunciar. “Si querés, andá a negociarvos”, le enrostró el diputado jujeño al ex presidente en funciones, a quien algún compañerode su bloque se refiere habitualmente a través de un mote ya bien conocido por muchos en lospasillos del Congreso: “el monstruo”. Otro que habría expresado su desacuerdo–hecho que él niega pero varios de sus pares confirman– habría sido el jefe del bloquedel Frente para la Victoria, Agustín Rossi.

Lo cierto es que se impuso, una vez más, la voluntad de Néstor Kirchner y, por lo tanto, eloficialismo decidió no bajar al recinto.
Ahí fue que la oposición puso en marcha sus acuerdos y produjo un hecho que no se verificabaen la Cámara de Diputados desde hacía seis años: el de dar quórum con la prescindencia deloficialismo. Se suscitó, pues, un momento de gran tensión ya que una vez alcanzado el quórum, yante la ausencia de las autoridades de la Cámara, que no bajaban por presión de Néstor Kirchner, nose podía iniciar la sesión. Allí fue entonces cuando la diputada justicialista Graciela Camaño lesadvirtió a los integrantes del bloque oficialista que, según el reglamento, una vez obtenido elquórum, y ante la ausencia de las autoridades de la Cámara, le correspondía iniciar la sesión aella en su calidad de presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales. “Tienen quinceminutos para bajar al recinto”, les dijo a sus ex compañeros de bloque. Unos minutos después,alguien del oficialismo le devolvió el llamado diciéndole que quince minutos era muy poco tiempo.“No, quince no; ahora quedan diez”, respondió sin inmutarse la diputada Camaño, cuyaaparición en el proscenio que corresponde a la presidencia de la Cámara para dar comienzo a lasesión produjo una escena de alto impacto político. Ya iniciada la sesión, le correspondiópresidirla a la diputada Lidia Satragno, “Pinky”. Su performance fue impecable, no sólopor el temple y la firmeza con la cual la condujo, sino también por el conocimiento que demostróposeer del reglamento, evidencia clara de la dedicación con la que se preparó para afrontar unmomento clave y difícil. Por eso fue que en los cinco días previos trabajó con un grupo decolaboradores a fin de profundizar sus conocimientos de los aspectos reglamentarios delfuncionamiento de la Cámara. Hay que tener en cuenta que, de haber cometido algún error deprocedimiento, la sesión podría haber sido impugnada. Y eso no ocurrió.

Con esta situación, al oficialismo no le quedó otro remedio que bajar al recinto.
De lo que se vio, se escuchó y se vivió en la sesión, hay varias cosas para señalar. Una espreguntarse quién autorizó la entrada de las barras del kirchnerismo que, a la manera de unaverdadera turba, se dedicaron a insultar y descalificar a Elisa Carrió, a Felipe Solá, a Franciscode Narváez y a otros tantos legisladores opositores.
Otra es lo sucedido en el cuarto intermedio, en donde se vio claramente al jefe del bloquedel Frente para la Victoria, Agustín Rossi, consultar todo con Néstor Kirchner.
“Todo pudo haber sido tanto más fácil de no haber estado Néstor”, se lamentaba undiputado oficialista que reconocía que “la oposición nos pudo haber dado una verdadera palizay quedarse con todo”.
La diputada Camaño fue más lejos cuando dijo que no entendía qué hacía Néstor Kirchnerformando parte de la Cámara de Diputados para agregar, sin tapujos, que “está buscandofueros”.

Se plantean hacia adelante interrogantes de significación. Hay que dejar algo en claro: hablarde la oposición como entidad estable y consolidada es hablar de una irrealidad. El actual Congreso,con un poder tan repartido, habrá de ser un terreno movedizo en el que las mayorías seráncircunstanciales. Néstor Kirchner, conocedor de esto, seguirá apostando a la cooptación a través deplata y cargos. “Toda negociación va ser muy difícil con el monstruo”, se escuchósincerarse a un conspicuo diputado oficialista.
La fortaleza de la oposición será la de tener la capacidad de reconocer su diversidad yobtener acuerdos de mínima sobre unos cinco o seis asuntos claves; al día de hoy esos asuntos sobrelos que habría una base de entendimiento son:

El Consejo de la Magistratura.

El INDEK.

La asignación universal a todos los menores.

La modificación de los porcentajes de distribución entre las provincias de los ingresosobtenidos a través del impuesto al cheque.

Si logra este objetivo de anudar acuerdos en medio de sus disensos, dará muestras de habercomprendido el mensaje de las urnas del 28 de junio pasado. Si no, hará un aporte más a ladecepción colectiva. El Gobierno apostará a su división. Hasta el jueves, hay que reconocer que lohabía conseguido a repetición. Tal vez por eso Néstor Kirchner, en su arrogancia y obcecación,creyó que todo seguiría igual y que el resultado electoral del 28 de junio sería, al final, unaentelequia. Sólo así se puede llegar a entender la torpeza política de haber desconocido lostérminos de un acuerdo decoroso para transformarlo en una estrepitosa derrota.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

También en Perfil