El movimiento perpetuo

Se acaba de publicar En la carretera, de Jack Kerouac, que no debe confundirse con En el camino, de Jack Kerouac. En inglés, el segundo (en realidad, el primero) se llama On the Road y el otro On the Road: The Original Scroll.

El movimiento perpetuo
23-08-2026 | 05:26

Se acaba de publicar En la carretera, de Jack Kerouac, que no debe confundirse con En el camino, de Jack Kerouac. En inglés, el segundo (en realidad, el primero) sellama On the Road y el otro On the Road: The Original Scroll. Es que Kerouac escribió el manuscrito en tressemanas de 1951, sin puntos ni separación de párrafos, en un rollo de papel del que usan (o usaban)los arquitectos. Pero luego, en parte por la dificultad de encontrar un editor, fue corrigiendo eltexto hasta convertirlo en el que se publicó por primera vez en 1957, vendió millones de copias yse transformó en un ícono de la rebeldía juvenil. La nueva edición restaura los nombres reales delos personajes, aunque a esta altura todo el mundo sabe que Sal Paradise es el propio Kerouac, queCarlo Marx es Allen Ginsberg y que Bull Lee es William Burroughs. También reaparecen ciertasescenas de sexo homosexual, aunque la homosexualidad tiñe de punta a punta la novela. En realidad,habría que hablar más bien de homofilia, de un mundo en el que las mujeres ocupan un papel muysecundario y los hombres provocan pasajes como éste: “Tuve de pronto la visión de Dean, comoun ángel ardiente y tembloroso y terrible que palpitaba hacia mí a través de la carretera,acercándose como una nube, a una enorme velocidad, persiguiéndome por la pradera como el Mensajerode la Muerte y echándose sobre mí”.

Dean, el centro de gravedad de la novela, el hombre al que el narrador ama con pasión sublimaday sigue con obediencia perruna, es Dean Moriarty, un personaje exaltado e hiperquinético que en lavida real se llamó Neal Cassady y sobrevivió lo suficiente a sus excesos como para llegar hasta loscuarenta años y reaparecer en obras de Bukowski, Tom Wolfe y Hunter Thompson, en Howl, el famosopoema de su amante Ginsberg, y hasta en su propia autobiografía póstuma. El personaje contribuyósin duda al prestigio que adquirieron en los cincuenta figuras de una vida intensa y unfallecimiento prematuro como James Dean y Charlie Parker (ambos muertos en 1955). Parker y el bebopson una gran inspiración para Kerouac, y la presencia del jazz moderno en la noche americana es elmarco sonoro en el que transcurre la novela.

Es toda una experiencia releer hoy En el camino en la vieja versión expurgada, la que tuvo tantaresonancia en los sesenta, cuando los hippies sustituyeron a la casi secreta vanguardia de losbeatniks como emblema de una vida libre, alocada y optimista. El individualismo de On the Road nosólo apuesta por el consumo irrestricto de sustancias y por los autos veloces sino por lasreivindicaciones sociales, raciales, sexuales y hasta ecológicas que se harían explícitas en ladécada siguiente.

Si una frase resume la novela, es ésta: “No había adónde ir excepto a todas partes”.Como en una canción de Chuck Berry, Kerouac disfruta al mencionar cada pueblo del mapa de losEstados Unidos, cada movimiento hacia cualquiera de los puntos cardinales con un fervor extremo yhasta un poco falsificado. Truman Capote decía que Kerouac no practicaba el arte de escribir sinoel de tipear. Es posible, aunque sea difícil determinarlo a partir de una traducción hispánica queno acierta con el lugar de las comas y en la que uno empieza por preguntarse qué diablos será“un joven taleguero”. Kerouac era hijo de canadienses francófonos y se afirma quecomenzó a escribir On the road en el dialecto anglofrancés de la clase obrera de Quebec emigrada alos Estados Unidos. Tal vez su inglés siga la melodía de una lengua extranjera que ha perdidoincluso los oídos capaces de apreciarla. De todos modos, En el camino resulta un libro raro, de unaespecie que en Latinoamérica ha dejado alguna descendencia como Andrés Caicedo, y en la Argentinaninguna: es imposible imaginar una novela con esas ráfagas de alegría en un país donde los jóvenesescritores sufren tanto.

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