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El mudo de Berlín

El mudo de Berlín
24-08-2026 | 18:38

Tengo un día en Berlín antes de volver. La hipertrofia vincular de la Feria del Libro deFrankfurt me quemó la simpatía, la capacidad de sonreír, de interesarme por el prójimo literato, elprójimo editor, el prójimo periodista. Me subí al tren y ya no hablé con nadie más y llegué mudo aBerlín, y analfabeto, porque no puedo ni pronunciar el nombre de la calle donde estoy parando, nipreguntar por estaciones de subte, ni pedir la comida sin señalar con el dedo la foto del menú. Esmentira que todos los alemanes hablan inglés, al menos no conmigo. Ya caminé la ciudad, vi laarquitectura de la reunificación, crucé el río Spree y el Havel y los canales, pasé por la puertade Brandenburgo, ya me embebí con el peso de nuestra cultura occidental que de vez en cuandotermina haciendo eclosión en guerras mundiales. Hoy renuncio al Potsdamer Platz y al Alexanderplatzy a los museos y pinacotecas y a Nefertiti y a la historia de la humanidad, pido disculpas, soy unabestia, y por eso mismo quizá en un impulso de rechazo por lo humano entro en el zoológico. Mequedo largo rato ante las jaulas de los monos. Qué alivio no entender lo que dicen las familiaseste sábado, ni captarles sus matices. Son primates albinos frente a los primates encerrados. Unachica pelirroja se acerca al vidrio donde está el macho orangután. Los dos con el mismo tono depelo. Los niños se cuelgan de las barandas, se balancean, los monos también. Una vieja muypintarrajeada le hace muecas al gorila, le saca la lengua de manera bastante obscena. El gorilaensimismado escupe el vidrio y lo lame recuperando su escupida, varias veces. Un chimpancé deambulacon una bolsa sobre la cabeza, una nena arrastra un suéter. Me pongo a sacar fotos, no tanto de losmonos, sino de los humanos frente a los monos, de la continuidad entre ambos. Alguna gente se poneincómoda cuando se da cuenta de que está dentro de mi encuadre. Voy al acuario y miro las medusas,como latidos de gelatina, el puro corazón latiendo hacia adelante. Me pregunto si no somos eso alfin y al cabo, corazones que laten hacia adelante. Ya hace quince días que estoy de viaje y loextraño a mi hijo.

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