•las relaciones internacionales y el legado del kirchnerismo

El mundo según Kirchner

25-08-2026 | 07:43

El llamado venía de la Casa Rosada y el canciller suspendió sus tareas para atender alpresidente Néstor Kirchner. “No tenés que opinar de todo lo que pasa en el país –acusóel mandatario–. ¿Acaso yo me meto con lo que vos hacés?” El jefe de la diplomaciaargentina sólo atinó a responder con un largo silencio, mientras la incertidumbre invadía el piso13 del Palacio San Martín.

La anécdota sirve para dibujar la concepción que el ex presidente argentino tenía de la políticainternacional, una arista que siempre interpretó ajena y lejos de la política local y del armadoterritorial en el que se sentía más cómodo. A decir vedad, la agenda mundial era algo que nuncadesveló al ex presidente y que, sólo sobre el final de su vida, decidió cabalgar para que la Unasursirviera como trampolín de lujo en la construcción de poder con vista a la Argentina.

Hay que decirlo: la diplomacia no fue nunca una virtud de Kirchner. Antes de ser presidente, elsantacruceño había mostrado poco interés por los contactos internacionales y su primera visita aEstados Unidos y a Europa se produjo luego de haber asumido la presidencia. El mundo siempre estuvolejos, muy lejos de Santa Cruz.

Las reiteradas ausencias en la presentación de credenciales de los embajadores que llegaban aBuenos Aires fueron una lamentable destinción de los primeros años kirchneristas. El abandono delas formas generó varios conflictos bilaterales: con el desaire no se desdeñaba al enviado de unpaís, sino precisamente a ese país.

La Unasur tampoco fue un anhelo kirchnerista. A pesar de lo que el relato oficial dicta porestos días, Kirchner siempre denostó a ese bloque. Desde un principio desconfió de un espaciomotorizado por Lula porque sospechó que el brasileño lo impulsaba para propulsar su propioliderazgo regional.

Kirchner fue el único presidente sudamericano que no estuvo en el primer acto de la Unasur enCuzco en 2005. Y tampoco participó en Santiago de Chile, en 2008, de su inauguración formal. Pero,sorpresivamente, el año pasado decidió jugar fuerte y –a riesgo de quebrar el bloque por lasdiferencias con Uruguay– lanzó su candidatura a la Secretaría General.

Sin embargo, esta semana, varios de los presidentes sudamericanos que llegaron a Buenos Airespara despedirlo destacaron el rol de Kirchner en la reciente crisis entre Colombia y Venezuela. Lacordialidad de los jefes de Estado distó mucho de lo que recuerdan los diplomáticos caribeñoscuando se apagan los grabadores: Kirchner hizo poco y nada en aquella trifulca y hasta faltó a laCumbre Extraordinaria que se convocó de urgencia en Ecuador para tratar el tema. Mientras laretórica chavista anunciaba una guerra entre Caracas y Bogotá, el ex presidente encabezaba actoscon intendentes justicialistas del Conurbano bonaerense.

La distancia del kirchnerismo con Estados Unidos, China y Europa también ha sido otra muestra defalta de destreza internacional. En cambio, Brasil usó el mismo tiempo para tejer una alianzaprivilegiada con las principales potencias. Y cosechó los réditos. Barack Obama destaca la figurade Lula en todos los foros internacionales en los que se encuentran, Hu Jintao refuerza la relaciónestratégica del BRIC para que el mercado brasileño sea la puerta de entrada del comercio de Chinacon la región, y hasta Brasilia han peregrinado los líderes de Alemania, Francia, Gran Bretaña eItalia.

Fue, paradójicamente, el canciller Héctor Timerman el que anunció que el kirchnerismo habíanacido el mismo día que moría Néstor Kirchner. En la la política internacional, sin embargo, eselegado todavía es incierto.

También en Perfil