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El nuevo ministro y un gran desafío

Un gran desafío signa el arribo de la nueva conducción económica. Naturalmente, surge una lógica expectancia en cuanto al rumbo que le será impuesto a la política económica. Objetivamente, y tal cual lo venimos expresando por este medio, la situación económica se presenta muy delicada, sometida a un equilibrio lábil.

23-08-2026 | 03:27

Un gran desafío signa el arribo de la nueva conducción económica. Naturalmente, surge una lógicaexpectancia en cuanto al rumbo que le será impuesto a la política económica. Objetivamente, y talcual lo venimos expresando por este medio, la situación económica se presenta muy delicada,sometida a un equilibrio lábil. Una vacilante y hasta controversial mejora de la economía mundialno implica por sí una recomposición automática de la economía argentina. En realidad, lo esencialson los deberes propios a cumplimentar para poder acoplarnos a esa eventual mejora.

Aun atenuándose algo el rigor de la desaceleración interna –aunque lamentablemente ahorase suma la negativa incidencia de la epidemia en curso–, la economía trasunta un desencuadregeneral del conjunto de las grandes variables macroeconómicas. Hemos transitado una severa dinámicade fuga de capitales que aun muestra resabios, arrastramos una política cambiaria problemática y delimitado realismo, sufrimos una ralentización de la monetización de la economía, se percibe unpronunciado deterioro fiscal con un serio capítulo provincial, se despliega un comportamientoinercial de la inflación pese a la desaceleración (persistiendo la puja de precios y salarios),sobrellevamos la cuestión de la credibilidad del INDEC.

Hay algunos aspectos más airosos, como la relativa contención del empleo (aun sin coincidir conalgunos números oficiales demasiado optimistas) y la existencia de un fuerte superávit comercialexterno. No obstante, el temor es que en defecto de un rápido y probo intento de recomposiciónmacroeconómica, el mercado laboral puede sufrir adicionalmente. Por otra parte, el superávitcomercial es, en gran parte, corolario del bajón económico y de medidas trabantes de determinadasoperatorias, las que, en algunos casos, pueden molestar al propio proceso de recuperación.

El grado de sensibilidad del cuadro económico en el que nos movemos se aprecia aun mejor siencaramos un breve ejercicio comparativo. Cotejando con la instancia de fines de 2007 (en ocasiónde la rotación presidencial), las adecuaciones a imponer ahora en el marco macroeconómico general,y en sus variables integrantes, son mucho más entitativas que las útiles en aquel momento paraponer a punto el modelo. Aquí se trataba de aplicar un service o recurso de sintonía fina. Noconcretado esto, con las ríspidas ulterioridades que se fueron jalonando, más la radicalización dela crisis externa, la situación económica se resintió visceralmente. A fines de 2007 bastaba conencarar el service del modelo competitivo productivo; hoy, éste se desvaneció. La alternativapreferible es buscar reciclarlo pero, sin duda, el reto es muy superior.

Con relación a la bisagra 2001-2002, la actual situación objetiva, aunque fastidiosa, es menosdramática. Aunque el modelo competitivo productivo que signó el gran éxito de 2003 (2002)-2007, talcomo se dijo arriba, se desdibujó o desvaneció, sus potentes residuos permitieron sobrellevar hastacierto punto los embates negativos. Pero, ¡ojo!, porque el sentido de la trayectoria es crucial. Alcomenzar 2002, la “ventaja” que se tenía era que, luego de un largo período dedescomposición, se hacía nítido el desahucio del régimen de esa época. Por el contrario, hoy, dadoque todavía resuena reciente la destacada performance del lustro aludido y hemos palpado lapotencia de sus residuos, corremos el riesgo en el plano subjetivo de subestimar el delicado cuadroactual.

En fin: es de desear el éxito de la nueva gestión ministerial, acompañando, entonces, con elplausible margen de expectancia que corresponde. Sin duda, el contexto económico tangible–con sus contenidos estanflacionarios y de desencuadre de variables–, que fija lascoordenadas de aquélla, registra una pronunciada complejidad. Véase que la amplitud y profundidadde la exposición que pesa sobre el marco macroeconómico y sobre las distintas variables sonseveras. Por lo tanto, se requieren respuestas de política económica rápidas y contundentes, con unclaro sentido de integralidad.


*Economista.

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