•LA PLATA, CIUDAD DE LOCOS

El oro y el bronce

La estética de la celebración no me atrae. Detesto los festejos masivos, las multitudes repletas de colados y arribistas, los discursos sensibleros, los cantitos pícaros y el exceso de cotillón.

El oro y el bronce
23-08-2026 | 03:27

No se trata de ser el primero, sino de llegar con todos y a tiempo.”

León Felipe (1884-1968)


La estética de la celebración no me atrae. Detesto los festejos masivos, las multitudesrepletas de colados y arribistas, los discursos sensibleros, los cantitos pícaros y el exceso decotillón. Por el contrario, es la imagen de la derrota –las lágrimas de Maradona en aquellafinal perdida del Mundial de Italia, por ejemplo– la que logra fascinarme; por lo abismal delconflicto, la tensión poética que subyace y una visión algo trágica de la vida. No es tan raro: soyde Racing.

Sin embargo, las gestas protagonizadas por los equipos platenses me han emocionado hasta laslágrimas. Primero Gimnasia, salvado milagrosamente en el minuto final cuando la derrota y eldescenso parecían inevitables. Después Estudiantes, campeón de la imposible Copa Libertadores, comohace 40 años. Dos conquistas épicas que pasarán a la historia por agónicas, sorprendentes ypolíticamente incorrectas. Para ellas no podía haber –ni hubo– fiestitas de cuarta. Lacosa fue en serio. En ambos casos hubo amor; y el amor, se sabe, es lo único importante en estavida, muchachos. Todo lo demás es consuelo.

Gimnasia empezó la temporada casi descendido. La cosa pintaba tan mal que varios ex jugadores dela casa, amantes de las causas perdidas, se juramentaron volver sólo para salvar al club de susamores. Debieron descontar muchos puntos, sufrieron como parturientas, se salvaron del descensodirecto en la última fecha y en Rafaela, en el primer partido por la Promoción... se comieron tres.Chau.

Ay, ay, ay. Nada hay peor que perder así, en un flash, con todo para ganar. Lo supo Brasil en elMaracanazo de 1950, Herminio Iglesias después del cajón en llamas; Carrascosa, que otra vez tuvoque armar el bolsito, y ahora los jugadores de Atlético, dos goles arriba faltando tres minutos ycon un hombre de más, insólitamente liquidados por dos cabezazos de Niell, un delantero de... 1,62.Horror.

La resurrección estalló con la pasión contenida que provocan los amores esquivos y la entrega desu gente fue conmovedora. ¿Que el premio era un modesto último lugar en la fila? Quizá. No meimporta. Cuando está en juego el ser, uno es… o deja de ser. Y resulta que a la sufrida gentede Gimnasia se le cantó seguir siendo. Brindo por ellos.

Estudiantes es un club bárbaro. Es cierto que para consagrarse en los años 60 quitaron del medioa mi amado Equipo de José (y se ganaron mi odio de niño), pero su peso histórico es importantísimo.Todo nació con Osvaldo Zubeldía, un entrenador injustamente estigmatizado, atacado como pocos. Suestrategia de jugar aprovechando la ley del offside fue calificada como “antifútbol”mientras que cuando la usó Menotti pasó a ser un “achique ofensivo”, estandarte delfútbol progre. Mirá vos.

Poco ha ayudado a la reivindicación histórica de aquel equipo el irritante discurso de Bilardo,el hombre que ignora la metáfora. Una lástima, porque jugaban bárbaro. Tenían a Poletti en el arco,mezcla de Gatti y Chilavert en un mal día; a Madero, médico y pianista, que salía jugando a loBeckenbauer; a Flores como creador, y arriba, suelto, a la Bruja, Juan Ramón Verón, un zurdo hábil,zigzagueante y goleador. Con él ­–gracias a él–, ganaron tres Libertadores y unaIntercontinental en Old Trafford, contra el Manchester United. Wow. ¿Qué se sentirá ser tan, perotan grande? Eso debe haber fantaseado Seba, su hijo y máximo fan, cada vez que llegaba a la canchade su mano. ¿Alguna vez lo sabría?

Juan Sebastián Verón es, lo he dicho ya, un caso extraordinario: un tipo de jugador enorme,superior incluso a su propio talento. Lo que hoy significa para propios y extraños no es, creo,comparable con ningún otro futbolista. El padre fue solista, él es compositor; el padre fue el armasecreta para alcanzar la victoria, él es un líder. El proyecto mismo.

Volvió de Europa con 30 años, millonario y con la misma idea que sus colegas y amigos PiojoLópez, Simeone y Kily González; retirarse en el club de sus amores. Pequeño detalle: el único queseguía en el primerísimo nivel como para seguir facturando allá, el único que de verdad podíaelegir, era él. Y eligió. Lo ilusionaba algo más importante que el oro o el bronce. Queríaprobarse. Quería ser como su papá.

No es por la copa, entonces. Ni por las banderas, las multitudes y el balcón o los previsibleselogios. Es sólo por aquel sueño tan imposible y cumplido que yo celebro a Juan Sebastián Verón,señores. Esa medalla sí es sólo suya, campeón.

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