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El pabellón pavote

En septiembre, aquí mismo, preguntábamos: “¿Sin una Brasilia, una Tour Eiffel ni un delta artificial como el de la próspera Qatar, qué mostrarán en la celebración del Bicentenario?”.

El pabellón pavote
24-08-2026 | 07:26

En septiembre, aquí mismo, preguntábamos: “¿Sin una Brasilia, una Tour Eiffel ni un deltaartificial como el de la próspera Qatar, qué mostrarán en la celebración del Bicentenario?”.Seguro que a las comitivas les harán una gala en el Colón a medio terminar, pero a la sociedadargentina, el Gobierno nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires sólo le mostrarán su inepcia. Esque los gobernantes tienen tan poco que decir sobre los pasados doscientos años como sobre elpróximo bienio. Como se dijo a propósito de la Flor Motorizada que estropeó la Plaza NacionesUnidas, todo es irreversible en nuestra gestión pública. Ahora, en Libertador y Godoy Cruzemplazaron un monumento portátil. Tiene forma de stand: es una de esas jaulas de aluminio y telasde bajo costo que se arman para las exposiciones bajo techo. Llamado Pabellón Nacional delBicentenario, parecería otro engendro del Gobierno nacional y hasta el policía privado empleado quelo custodia está convencido de eso. Pero los cartelitos color amarillo PRO que lo rodean indicanque es fruto de la imaginación y la pereza mental del Gobierno porteño. El engendro tuvo lapicardía de hacerse pasar por otra cosa bajo el nombre de Punto de Encuentro. Pero, ¿quién va aquerer “encontrarse” con alguien bajo un techo semicubierto y entre unas tiras de lonasucia que imitan las viejas cortinas que en las verdulerías dificultaban la entrada de las moscas?Nadie va, molesta el sol, molesta el viento, molesta la lluvia. El vigilante se aburre solitario enun sillón con propaganda de Coca Cola y el enorme generador –alquilado– está a laintemperie funcionando toda la noche para iluminar la ausencia de público. Diseño de losarquitectos Frangella, Sardin, Del Puerto y Berson, el stand fue premiado por la Sociedad Centralde Arquitectos. Sospecho que los profesionales ignoraban que se emplazaría usurpando el espaciopúblico, cegando la visión del monumento a Avellaneda tallado en noble piedra por José Fioravanti ydescalabrando la armonía paisajística de Palermo. También sospecho que los diseñadores previeronque sus tiras de tela tuvieran la nobleza de las que usó su probable inspirador, el venezolano Sotocon su Penetrable, que exhibió durante meses en el MALBA. En tal caso, la intención sucumbió alhábito municipal de bajar costos. Adentro (entiéndase que para esta carpa de lona y aluminio“adentro” significa “también a la intemperie”), han dispuesto veinte cubosdel tamaño de una mesa ratona, sobre los que han escrito una lista de eventos de cada década. Setrata de un folleto tridimensional encubierto que a nadie –ni al vigilante ocioso– leinteresa leer.

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