El domingo pasado, Roberto Guareschi publicó en este diario una columna con un título simple ydirecto: “¿Cómo salvar al periodismo?”. En ella recuerda algunas de las muchas cifrassobre la situación de los diarios en el mundo, que con razón el autor califica de“tremendas”: caída de la circulación y de la publicidad, reducción drástica de recursosy de servicios, despidos, quiebras y, como consecuencia, creciente pérdida de la calidad delproducto. “Los diarios no tienen un gran futuro” pero “la idea no es salvar a losdiarios sino al periodismo”, subraya Guareschi invitando a los propios periodistas, a losempresarios, a las universidades, a los intelectuales y también a los políticos “capaces depensar más allá de la coyuntura” a abrir el debate. Yo me sentí interpelado –el lectorme colocará en la categoría que le parezca mejor.
Guareschi no discute el periodismo digital; sólo señala al pasar que los diarios “noemigran bien a Internet… y lo que allí ganan no llega a compensar lo que pierden en elpapel”. Así planteada, la cuestión está pensada desde el diario papel. Como el propio autorlo sugiere, para pensar su situación la imaginación profesional tiene que salir del diario. MichaelMassing, un editor de la Columbia Journalism Review, acaba de publicar en la New York Review ofBooks (www.nybooks.com) un artículo sobre el periodismo en Internet y es más optimista queGuareschi: “La práctica del periodismo, lejos de ser parasitada por la Web, está allí siendoreinventada, con una variedad de experimentos fascinantes en la recolección, presentación ydifusión de las noticias”. Massing describe en su trabajo numerosos sitios y blogs dondeestán ocurriendo cosas nuevas e importantes, que era difícil (si no imposible) imaginar en lapráctica tradicional del periodismo.
Mencionaré aquí algunos temas que me parecen significativos para una discusión sobre elfuturo de la profesión.
Articulación individuo/organización. Internet está generando un proceso dedesinstitucionalización: se podrá ser periodista profesional con mayor independencia respecto delas grandes organizaciones (durante mucho tiempo, freelance ha sido una expresión peyorativa). Elperiodismo se estaría transformando en una profesión liberal, como los abogados o los arquitectos,que tienen diferentes opciones sobre el contexto institucional donde ejercer su actividad. Haocurrido lo contrario, por ejemplo, en el caso de los médicos, cuya dependencia de las grandesorganizaciones es cada vez mayor.
Articulación mercancía/bien público. La información es sin duda una mercancía, aunque para serpolíticamente correctos hay que agregar: pero no es sólo una mercancía. El problema ha dado lugar ainfinitas polémicas, pero no es específico del periodismo. Tal vez no haya mercancía que sólo seamercancía: todos los productos asociados al cuerpo plantean la cuestión de la salud, y todos losinmateriales (como el discurso de los medios), la cuestión del funcionamiento mental. Lainteracción de la lógica del mercado con los valores públicos es una problemática política queatraviesa hoy todas las instituciones de la modernidad tardía (piénsese en la bomba que tiene ensus manos Obama con el proyecto de reforma de los servicios de salud). En el caso del periodismo,Internet está desdibujando la figura “masivo-industrial” de la información comomercancía.
Rol de la innovación tecnológica. Contrariamente, de nuevo, a la medicina, donde el equipamientotécnico es cada vez más caro, sofisticado e inaccesible fuera de las grandes organizaciones, elavance tecnológico favorece la autonomía del periodista: los dispositivos técnicos son cada vez másmanejables, simples y baratos. Claro, decir que “todos podemos ser periodistas” es unamanera bastante infantil de resumir este aspecto de la situación.
Condiciones de producción del discurso informativo. Hasta ahora, la profesión nunca llegórealmente a admitir que la “objetividad” es una ilusión. Massing comenta que la mayoríade los bloggers interesantes no busca escribir textos “bien balanceados”: el periodismodigital tiende a volver más explícitos los puntos de vista a partir de los cuales se construye lainformación. Buena noticia: tal vez la evolución en curso pueda darle el golpe de gracia al mito dela objetividad y la profesión termine reconociendo que, en su historia, estuvo siempre muy cerca dela política: que informar fue siempre comunicar, es decir construir mundos.
*Profesor plenario, Universidad de San Andrés.




