El pulpo Paul

El pulpo Paul
24-08-2026 | 15:09

Muchos años después de haber visitado la alta cama de Victoria Ocampo, Roger Caillois(1913-1978) publicó El pulpo (1973), un “ensayo sobre la lógica de lo imaginario” queretomaba un debate muy anterior, con Sartre, a propósito de la imaginación.

Cofundador con Bataille y Leiris del Collège de Sociologie (1937-1939), Caillois había roto alos 21 años con los surrealistas. Discípulo de Dumezil, Kojève y Marcel Mauss, se interesó por elmundo mineral, los juegos, los rituales, las comunidades y, fatalmente, la literaturasudamericana.

En contra de Sartre, Caillois propuso que la imaginación no es un hecho de conciencia sino quelo imaginario es una de las prolongaciones posibles de la naturaleza. La imaginación se vuelve,así, presubjetiva y forma parte de un “lenguaje natural” que coagula en formacionesimaginarias que le dan su consistencia. El ser humano es sólo un medium (intermediario) entre lascosas y las palabras.

En El pulpo, Caillois traza la historia de esa figura desde la antigüedad mediterránea, cuandoes una constante decorativa (sin estatuto mitológico o ritual) hasta el monstruo urdido por elpositivismo decimonónico, pasando por el cristianismo, que dota a la figura de astucia, lubricidady avaricia (sin ponerla, sin embargo, en el lugar de lo temible sino meramente advirtiendo de lastrampas de las que es capaz).

En 1802, Denys-Montfort es el primero en hacer del pulpo un monstruo en sentido moral: vengativoy feroz y con una propensión irresistible a la destrucción y a la matanza que es correlativa de suinteligencia sobrehumana. En 1861, el gran historiador Michelet, para quien el pulpo, “másque un ser” es “una máscara”, dirá que el monstruo “necesitadestruir”.

Para Lautréamont, en los Cantos de Maldoror (1868), los moluscos alados (la imagen es muyasquerosa) que planean en el cielo para advertir a los seres humanos que cambien de conducta soncomo inmensos y grandes espermatozoides salidos “de los grandes labios de la vagina desombra”. Como el pulpo es la antítesis de la divinidad (limita su poderío y la hiere en carnepropia), Maldoror se metamorfosea en pulpo para atacar a Dios.

Jules Verne, en Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), abrevará en esa tradicióndemoníaca, monstruosa y capitalista al mismo tiempo.

Caillois se entusiasma con la posibilidad de captar una mitología “en su estadoincipiente”, fenómeno que rara vez ocurre. Después, dice, el triunfo del racionalismo, laciencia y la técnica obligan a la mitología a nuevos medios de expresión (el psicoanálisis viene asubrayar el carácter “polifálico” del pulpo).

Pero como a Caillois le importa destacar la continuidad entre la materia y la imaginación, diceque la conversión del pulpo en monstruo, en Mal, en vehículo de la destrucción y la catástrofe, esun corolario de su morfología corporal: ni fauces, ni dientes ni garras, lo que asusta del pulpo essu succión, sus ojos patéticos, sus tentáculos y sus ventosas, la blandura de su abrazo lúbrico y,finalmente, su capacidad mimética.

En todo caso, la postura de Caillois liga con la teoría del don y del gasto (de Mauss a Metrauxy Bataille): el gasto, el suplemento barroco, lo gratuito (es decir, lo imaginario) están ya en lanaturaleza, una de cuyas funciones es carecer, precisamente de función.

Una nueva transmutación del molusco viene a iluminar nuestros días tristes: el pulpo Pauladivina. No adivina cualquier cosa, sino resultados deportivos y, en particular, futbolísticos. Ytampoco adivina en cualquir dirección, sino que, usando sus capacidades miméticas (ya probadas porla biología marina), puesto a decidir si ganará tal o cual escuadra deportiva, Paul fatalmentecoincide con los favoritos en los mercados de apuestas. “España”, dijo. Y ganó España,para algarabía de los Borbones y para tristeza de la casa de Orange.

La plebe, que es capaz de sostener ideas contradictorias, al mismo tiempo que se ríe de laimpostura, se maravilla por los aciertos (que ahora se retrotraen, inverosimilmente, hasta laEurocopa y, quien sabe, hasta los últimos Juegos Olímpicos).

Lo único que quiere Paul es que lo dejen comer tranquilo en su pecera las almejas previamenteseñaladas según el progreso de las apuestas, las mismas que, pronto, nos dicen, se instalarán entrenosotros gracias a la mediación de los amigos del poder regente.

No hay mitología en esta última transfiguración del Kraken fatal, y tampoco grandeza. Gana lacopa, el mundial, el campeonato, la liga, el match o las elecciones aquel que mejor se adecua a lasaguas heladas del cálculo egoísta.

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