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El riesgo inflacionario sigue siendo alto

En septiembre del año pasado, cuando terminé de escribir el libro Estanflación, los precios de la soja y los demás productos de exportación aún no habían bajado significativamente y tampoco se tenía la sensación de que la crisis financiera de los EE.UU.

21-08-2026 | 22:41

En septiembre del año pasado, cuando terminé de escribir el libro Estanflación, los precios dela soja y los demás productos de exportación aún no habían bajado significativamente y tampoco setenía la sensación de que la crisis financiera de los EE.UU. provocaría una recesión tan profundacomo la que ya se está observando en todo el mundo globalizado. Yo advertía que Argentina entraríaen estanflación porque el Gobierno, luego de permitir el aumento precios y tarifas atrasados, paraevitar la espiralización de la inflación se vería obligado a aplicar frenos fiscales y monetariosque siempre tienen efectos, inicialemente, mucho más recesivos que anti-inflacionarios.

En los últimos meses, muchos de los lectores me preguntan si el riesgo de espiralizacióninflacionaria no desapareció como consecuencia del proceso recesivo que está produciendo en laeconomía argentina la fuerte caída de los precios de la soja y del resto de los productos deexportación. La pregunta es lógica, porque en EE.UU., Europa y Japón, nadie habla de riesgoinflacionario sino de riesgo “deflacionario”, algo que llevaría a que la recesión setransforme en una depresión económica como la de los años 30.

En este artículo quiero responder a ese interrogante generalizado. Mi respuesta esContundentemente: no, el riesgo inflacionario no ha disminuido sino, por el contrario, estáaumentando. Y está aumentando porque el pronóstico sobre deterioro fiscal durante el año 2009 eshoy mucho más pesimista que cuando terminé de escribir mi libro, en setiembre de 2008.

Mi argumento sobre los riesgos de espiralización inflacionaria no se basaba en el aumentomundial del precio de los alimentos, del petróleo y de las materias primas. Mi argumento se basabaen la combinación de tres particularidades de la situación argentina: inflación alta y noreconocida, inflación reprimida y deterioro fiscal sin crédito público.

La inflación alta (del orden del 20% annual) y no reconocida (porque el INDEC la sigue estimandoen menos del 7% anual), crea inflación inercial, porque obliga a todos los que deben negociarcontratos anuales, como los contratos laborales, a demandar aumentos nominales de alrededor del 20%.

La inflación reprimida, es decir aquella que no afloró hasta ahora porque el gobierno logró quelos precios se mantuvieran por debajo del nivel de equilibrio de los mercados, no puede mantenerseindefinidamente, por la simple razón que los instrumentos de represión: congelamiento de tarifas,controles de precios y restricciones cuantitativas a las exportaciones terminan obligando a pagarsubsidios que se tornan fiscalmente muy onerosos.

El deterioro fiscal es una consecuencia inexorable de las responsabilidades de gastos que vanasumiendo el gobierno central y los gobiernos provinciales, no sólo por los subsidios emergentes delas distorsiones de precios sino también de las inversiones en infraestructura que antes hacía elsector privado y que ahora debe hacer el sector público. La pérdida del crédito público esconsecuencia de la falta de voluntad de pago que se puso de manifiesto desde 2002 en adelante,agravada por la distorsión de los índices de precios del INDEC y la estatización de los fondos depensiones.

El deterioro fiscal combinado con la ausencia de crédito público provoca necesariamente emisiónmonetaria, porque no hay otra forma de financiar el déficit fiscal. La emisión monetaria, en uncontexto en el que no hay demanda por liquides en pesos se transforma en demanda de dólares,provocando la devaluación acelerada de la moneda nacional. Si el gobierno trata de reprimir esadevaluación con controles de cambio, la devaluación del peso se producirá aún más aceleradamente enel mercado paralelo de cambio, estableciendo una brecha con la cotización oficial.

La recesión global y la caída de los precios de exportación agravarán el deterioro fiscal yharán aún más difícil la recuperación del crédito público. Tanto el Gobierno Nacional como losgobiernos provinciales verán disminuidos sus ingresos tributarios y tendrán que atender mayoresdemandas sociales derivadas del aumento del desempleo y el agravamiento de la pobreza.

Hay una única forma de contrarrestar este riesgo inflacionario: recuperar el crédito público.Pero ello sólo será posible si se cambia en 180 grados el discurso del Gobierno y la organizaciónde la economía argentina, tal como lo propongo en mi libro “Estanflación”. Si en lugarde seguir este nuevo rumbo, el Gobierno sigue empeñado en reprimir la inflación o esconderla através de las mentiras del INDEC, lo único que conseguirá será transformarla en una enfermedad cadavez más grave y de consecuencias más depresivas del nivel de actividad económica.


*Ex ministro de Economía y autor del libro Estanflación.

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