| CINTURON ANCHO PARA DAMA Y GUANTES PARA CABALLERO fue el regalo del campeón de boxal matrimonio. |
El “Roña” Castro es el deportista más famoso de Santa Cruz. Pendenciero y guapo, loque dio origen a su apodo, se consagró para siempre en una famosa pelea en Filadelfia cuando, apunto de perder su título de campeón mundial de los medianos (1994-1995), con un ojo cerrado por lapaliza que venía recibiendo y el otro apenas medio abierto, sacó un derechazo que dejó knock-out aJohn David Jackson, quien hasta entonces era el cómodo ganador. Ya antes Jorge–“Locomotora” o “Roña”– Castro se había erguido cuando todohacía suponer lo contrario al recuperarse de un grave accidente en bicicleta. Quizás esa recurrenteidentificación con la resurrección impulsó al “Roña” el miércoles pasado a llevar comoregalo, justo ahora, a la también vapuleada Cristina su cinturón de campeón y a su marido, elverdadero gladiador, sus guantes de box aprovechando el cumpleaños número cincuenta y nueve del expresidente.
El mito de renacer de sus cenizas lo encarna la conocida Ave Fénix, cohabitante de Adán y Evaen el paraíso terrenal, a quien Dios le concedió la inmortalidad por haber sido el único animal queno se tentó con los frutos del árbol prohibido. Así, cada 500 años, ella misma pone un huevo que seprende fuego y al arder quema al ave por completo, la que luego surge totalmente nueva peroidéntica, siendo una verdadera estrella, y compite con las otras por la duración de su existencia.
Este Kirchner actual, abandonado y políticamente cada vez más solo, para quien no pasa un díasin que un senador, un diputado, un ministro, un gobernador o un intendente se aleje de él, debeprecisar creer en el ave mitológica o, al menos, en repetir al “Roña” Castro, y quecuando menos se lo esperen sacará una “mano de Dios” que de un golpe noqueará a toda laoposición. Desgraciadamente para él, si bien en política, más aún que en el box, se generandesenlaces inesperados y surgen como campeones los menos pensados, nunca nadie pudo ganarle al pasodel tiempo, ni sobreponerse al desgaste y al deterioro que produce el ejercicio del poder.
El mito del líder también requiere de un individuo inmortal, quien todo lo puede y todo losabe porque posee la verdad revelada a la que acceden los dioses. Cuando el líder está en la faseascendente, eso se lo hacen creer sus propios seguidores porque es la forma que tienen de lucharcontra su propia castración y finitud (“las masas adhieren a alguien que viene asalvarlas”), para luego acusarlo de lo que siempre fue y no les convino ver en su momento.
La soledad y el totalitarismo suelen potenciarse. Hannah Arendt explicó que la soledad es elterreno propio del terror, la esencia del gobierno totalitario. Al no haber saber, poder o ley quele sea externo, la propia ruptura de lazos del líder con los demás, la falta de algo que loconfronte con lo otro y con lo ajeno, lo lleva “al pensar rumiante del obsesivo, o a lasustracción histérica, o a la evitación fóbica”. Es en la democracia, con verdaderaseparación de poderes y límites al gobernante, donde saber, poder y ley están separados haciendomentalmente más saludables no sólo a los ciudadanos sino, también, a sus gobernantes.
Nada más enfermizo que un poder sin límites al que nada le es exterior porque al no existirotros la soledad es lo natural. Ahora, ¿podrá darse cuenta Kirchner de esta diáspora que lo rodeao, formateado para ser líder hegemónico, ni siquiera podrá dimensionar su importancia? ¿Los demásson importantes? El totalitarismo hace superfluos a los hombres: no hacen falta ministros ni jefede Gabinete. Sólo el líder tiene la verdad divina.
Soledad y autoritarismo se retroalimentan en forma de espiral alejando de la realidad alconductor, que se hace cada vez más totalitario y se vuelve a quedar cada vez más solo,desembocando en caídas muy sonoras. En un comentario sobre la célebre sentencia de la Biblia quedecía “no es bueno que el hombre esté solo”, el inspirador de la Reforma Protestante,Martín Lutero, escribió que el hombre solitario “siempre deduce una cosa de otra y piensa entodo hasta llegar a lo peor”. Lo que en la vida personal es la soledad, en políticacorresponde al aislamiento.
En el ciclo político en que se encuentra Néstor Kirchner, en lugar de los guantes de box del“Roña” Castro le hubiera sido más útil recibir de regalo de cumpleaños un ejemplar de Autobiografía de un yogui, considerado uno de los libros espirituales más importantes porteólogos y académicos, del gurú hindú Paramahansa Yogananda, el introductor del yoga en Occidente,a principios de siglo pasado, y el más importante propagador de la meditación fuera de India.






