•la latina sotomayor, rumbo a la corte

El rostro del futuro de los Estados Unidos

En 1956, el presidente Dwight Eisenhower nominó a William Brennan como juez de la Corte Suprema. El episodio mereció que el Chicago Tribune lo informara en la tercera sección, debajo de las historietas.

El rostro del futuro de los Estados Unidos
23-08-2026 | 03:27

En 1956, el presidente Dwight Eisenhower nominó a William Brennan como juez de la Corte Suprema.El episodio mereció que el Chicago Tribune lo informara en la tercera sección, debajo de lashistorietas. Cuando George Bush padre propuso en 1990 a David Souter para suceder a Brennan, elproceso de selección (hearings) ocupó la tapa de todos los diarios. Ahora le llegó el turno deretirarse a Souter, uno de los cuatro jueces “liberales” en una Corte de nuevemiembros. Como ya lo informara este diario, el período de la Corte Suprema que terminó en junio de2008 fue excepcionalmente bueno para los negocios norteamericanos. Habida cuenta de lo que hasucedido desde entonces, lo que fue bueno para la economía norteamericana no lo es más ni para ellani para la planetaria, sumida en la crisis. Por el rol que jugó la Corte Suprema en el proceso yporque los norteamericanos se han interesado más y más en el papel de la Corte, la presentación deBarack Obama de su candidata a suceder a Souter, la jueza Sonia Sotomayor, desencadenó unasecuencia que no ha abandonado las primeras planas.

Primera latina en recibir esta distinción en un país en el que de cada cinco niños uno eslatino, Sotomayor afronta un puntilloso escrutinio. Dueña de un brillante historial académico(Princeton y Yale) y de una impecable foja de servicios como jueza (fue nominada a la Corte deDistrito por un presidente republicano, George Bush padre, y promovida a la Corte Federal deApelaciones por un demócrata, Bill Clinton), nació en el sur del Bronx y se crió en un complejo deviviendas subsidiadas junto a su familia, que llegó a Nueva York procedente de Puerto Rico. Supadre trabajaba en una fábrica, tenía una educación de tercer grado y no hablaba inglés, lo que nole impidió –al igual que la madre de Sonia– tener un fuerte sentido de familia.

A Sonia Sotomayor le fue diagnosticada diabetes a los ocho años. Uno más tarde, murió su padre yla madre trabajó seis días a la semana como enfermera para mantenerla junto a su hermano, hoymédico. Mandó a sus hijos a una escuela católica, porque consideraba que todo era posible con unabuena educación. Si bien la solidez de la formación de Sonia es compartida por muchos otroscolegas, ninguno de ellos hizo su tesis sobre Luis Muñoz Marín, el fundador del Estado LibreAsociado de Puerto Rico.

Cuando Obama presentó a su candidata, manifestó que pocas responsabilidades presidencialesgeneran más consecuencias que elegir un miembro para la Corte Suprema de Justicia. Ello es así,toda vez que dicha dignidad se les otorga de por vida –mucho más tiempo que un mero períodopresidencial– con la inherente misión de “bajar los principios al papel”. Afirmóque de las muchas cualidades que admiraba en quienes integran el espectro de la filosofía judicial,quería resaltar especialmente su conocimiento de la ley y su convicción de que el juez es quieninterpreta la norma pero no la crea. Citando a Oliver Holmes, quien decía que la vida de la ley noera consecuencia de la lógica sino de una experiencia probada por obstáculos, barreras einfortunios, señaló que Sotomayor podía dar testimonio de ello.

Desde que comenzaron las audiencias de confirmación ante el Senado, medios y público se han dadoinfatigable cita; las audiencias para evaluar a la candidata se prolongarán por varios días. En elmaratónico proceso tendiente a consagrarla la primera jueza hispana del tribunal, Sotomayorcontestó uno a uno los duros cuestionamientos de senadores republicanos que dudan abiertamente desu capacidad e imparcialidad a la hora de juzgar por considerar que no será capaz de distanciarsede sus creencias personales para decidir los casos basándose únicamente en aspectos legales. Es poreste repetido argumento que la jueza puso especial énfasis en destacar que su filosofía judicial esmuy simple: ser fiel a la ley. “La labor de un juez no es formular leyes sinoaplicarlas”, manifestó.

La candidata ha respondido a las más variadas preguntas, y hasta tuvo que aclarar una polémicadeclaración de 2001, cuando afirmó que una mujer latina podía tomar mejores decisiones (como juez)que un hombre anglosajón. La magistrada insistió en que sus palabras habían sido mal interpretadaspero que por la atención que habían recibido y por la manera en que algunas personas lasentendieron, fueron poco felices. Según varios expertos, jamás dejó traslucir su identidad a travésde sus fallos.

En materia de derecho internacional, Sotomayor sostuvo que los magistrados podrían tener encuenta las leyes de otros países para cuestiones en las que no haya o sean escasos los precedentesen Estados Unidos, pero rechazó la idea de que leyes extranjeras pudieran fundar la decisión de unmagistrado estadounidense, salvo en el caso de tratados internacionales que el país pudiera haberfirmado. El juez Anthony Kennedy, al fallar en 2005 a favor de prohibir las ejecuciones estatalesde menores de edad, escribió que el tribunal debería “tener en cuenta el aplastante peso dela opinión internacional” en contra de ese proceder. Por el contrario, los juecesconservadores Antonin Scalia y Clarence Thomas consideran que la ley de otros países nunca deberíaser citada en fallos estadounidenses.

Los demócratas tienen los 60 votos que hacen falta para impedir cualquier acción dilatoria delos republicanos y convertir a Sotomayor en la tercera mujer en llegar al máximo tribunalestadounidense; el senador republicano Jeff Sessions repite como un mantra: “Yo no votaré yningún senador debería votar por una persona nominada que cree que es aceptable para un juezpermitir que su historia personal, género, prejuicios o simpatías balancee su decisión en favor oen contra de una parte en la Corte”.

Lo que Sonia Sotomayor lleva a la Corte no es solamente el conocimiento de una brillante vidajurídica sino la sabiduría adquirida en su propio e inspirador camino de vida: ningún propósitoestá nunca más allá de lo posible. Tal vez termine por ser cierto que, como ha dicho el periodistaJorge Ramos, uno de los 25 hispanos más influyentes de Norteamérica: “Ella es una mezcla y seautodefine como nuyorican (mestiza de Nueva York). El rostro de Sotomayor es el rostro del futurode los Estados Unidos”.

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