•que pasara el 29 de junio

El swap con China y la economía profunda

Para interpretar el acuerdo de préstamo contingente chino-argentino, conviene arrancar desde la situación económica que afronta el país, enmarcada por la crisis global.

22-08-2026 | 09:20

Para interpretar el acuerdo de préstamo contingente chino-argentino, conviene arrancar desde lasituación económica que afronta el país, enmarcada por la crisis global.

En nuestra nota del 21/3 en PERFIL, citamos ciertos dilemas o tensiones que ceñían el alcance dela política anticíclica oficial ante la dura desaceleración en curso. Un ejemplo clave era lapolítica cambiaria. Esta buscó evitar un sinceramiento cambiario al momento de agudizarse la crisismundial, aplicando una fórmula (cambiaria) de represión-gradualismo.

Dicha política, que no esquivó cierta pérdida de reservas y de depósitos, y que sí mostró unasituación de fulgor transitorio en la bisagra 2008-2009, contrarió la necesidad, con respecto a losestratégicos sectores productores de transables –industria y campo–, de buscar moderarel duro golpe que marcó la crisis, complicando adicionalmente las perspectivas de actividad, deempleo, fiscales y de aporte de divisas. De todos modos, aquella situación no pudo perdurar, y elpropio Banco Central aceleró los miniajustes cambiarios en febrero, a lo que se añadieron otrosresortes.

El hecho es que arreciaron las presiones cambiarias, usándose reservas para paliarlas. Sedesaceleraron los depósitos y hay una cierta dolarización de carteras. Si las tasas no despegaron,fue por la alta liquidez bancaria todavía existente, mientras se presta poco. El dólar se valorizóbastante en el año, pero el horizonte sigue dudoso, algo molesto para la producción y lamonetización de la economía.

Aquí es cuando surge el citado acuerdo de préstamo contingente o swap. Una versión“mezquina” de él es tomarlo, meramente, como una línea de financiación –enyuanes– de sus importaciones que nos brindaría China vía el canje, justo cuando ese paísempieza a tener superávit en la balanza comercial bilateral y se notan roces relativos a lasimportaciones, por sus condiciones, que provienen de China. En esta versión tan estrecha,ahorraríamos dólares en tanto compráramos productos chinos. Esta finalidad, como se ve, no seducemucho.

Una versión más abarcativa del acuerdo lo asimila a otras experiencias mundiales en las que unospaíses reciben, dada la crisis, asistencia financiera de otros. En este orden, entre China yArgentina, aunque se trate de un canje, se sabe “quién es quién”. China, por medio desu moneda, que es casi una moneda de reserva mundial, nos pone a disposición recursos por unos US$10 mil millones. En su caso, podríamos requerir los recursos (dando pesos) y cambiar los yuanes pordólares, sumando éstos a nuestras reservas, para mejor encarar las vicisitudes del mercado decambios.

Este enfoque, de confirmarse, tendría más relieve. En medio de la crisis, por las contingenciasen danza, es útil contar con un “palenque donde rascarse”. No obstante, a la hora desopesar el uso efectivo del instrumento, son el estado profundo de nuestra economía y superspectiva hacia adelante los factores que merecen crucial atención para decidir.

De cualquier modo, este tipo de mecanismo, por sus rasgos –un canje de monedas con cargode devolución, incluido un costo–, es más operable en instancias problemáticas que, aunqueríspidas, sean más bien circunstanciales, que en las asociadas a temas de viabilidad económicaprofunda. Por ende, la gran pregunta es si los ruidos cambiarios en danza reflejansusceptibilidades epidérmicas –vgr., comicios inminentes– o estos elementos sonsobrepasados por factores más hondos.

En este orden, datos tales como la incertidumbre y el cambio de carteras, la fuertedesaceleración económica, un sector fiscal nacional que ve erosionar el superávit, vencimientos dedeuda densos, un tipo de cambio poco realista, un balance básico de divisas apretado, una caída delsuperávit comercial que “se limita” por la recesión e inercias inflacionarias marcaninquietudes de tenor sustantivo.

Si así fuera, la utilidad del swap con China, como de eventuales fondos del G-20 dependerá, másque de sí mismo, de la contundencia con que se aborden esas inquietudes. El gran desafío al otrodía de los comicios. 4100


*Economista.

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