•tocadas

El todo y sus partes

El todo y sus partes
24-08-2026 | 16:09

La predilección de nuestros gobernantes nacionales y provinciales (vial costero, etc.) y enparticular del alcalde de la Ciudad de Buenos Aires por las autopistas y las“ciclovías”, en lugar de los trenes de superficie y los subterráneos, me digo en lasnoches de domingo durante las cuales tengo que rumiar los temas sobre los que podría escribir paraesta página, debería de tener alguna explicación.
Me lanzo, una vez más, a la especulación psicológica que mis lectores tanto odian, esta vezcon pruebas irrefutables. La manía macrista asocia seguridad y encapsulamiento, y por esoprivilegia el transporte individual y no el colectivo. Como la movilización en automóvil tiene malaprensa (contamina y congestiona), el alcalde admirador de Cacciatore inaugura bicisendas a ritmo devértigo, para contentar a los hippies y los enamorados de la tracción a sangre. Pero en el fondo,se trata del mismo pánico a la muchedumbre y el amontonamiento que, creo, va mucho más allá delmero clasismo (en el auto y en la bici, cualquiera puede fingirse millonario; en el subte, no).
Macri conoce bien las calamidades que pueden suceder en un tren atiborrado de pasajeros y poreso patrocina el traslado individual y está dispuesto a poner su gestión entera al servicio de esagarantía. Lo sabe, porque sufre de esa tentación irresistible que ha demostrado ante las cámaras detelevisión durante la inauguración de la última edición de ArteBA: si hay amontonamiento, es muyprobable que te metan una mano en el culo (como hizo el alcalde con el periodista que loentrevistaba in situ, provocando el destrozo de una delicada instalación especulativa que, todavía,no ha pagado a la galería MiauMiau).
¿Por qué no ha comprado Macri la obra que, entonces, ante las cámaras, se comprometió apagar? Tal vez porque, en su imaginario de concheto revoltoso que se aburre durante las leccionesde historia y literatura, le parece que una tocada de culo (que ningún varón le niega a nadie: enejercicio de sus funciones presidenciales, Néstor Kirchner solía hacer lo mismo) no debería tenerconsecuencias de tan larga proyección.

También en Perfil