•LAS REACCIONES POR LOS DICHOS DE MARADONA

Elijo a Diego, aunque se equivoque mil veces más

La saga de Diego Maradona continuó esta semana. A diferencia de lo que ocurrió cuando Argentina perdió con Bolivia, Brasil y Paraguay, Diego salió a hablar.

23-08-2026 | 17:46

La saga de Diego Maradona continuó esta semana. A diferencia de lo que ocurrió cuando Argentinaperdió con Bolivia, Brasil y Paraguay, Diego salió a hablar. Lo hizo con sus periodistas amigos(Gol de medianoche, TyC Sports), con los periodistas que respeta (Víctor Hugo Morales) y, el últimomiércoles, en el programa Seis, siete, 8:00 que emite diariamente Canal 7. Analizar nuevamente suspalabras podría llevar un tiempo precioso. No tendría sentido. Diciendo cosas como que“Bilardo y Vila (N de R: dueño del Grupo Uno de Medios, uno de los dueños de América 2)querían voltear a Grondona”, “Si Bilardo le dijo algo a Lemme (sobre los cambios en elpartido con Uruguay), tenemos un problema”, “Bilardo tiene que estar de saco y corbatacon Grondona, allá arriba. Del equipo me encargo yo”. O sea: admitió que su relación conBilardo pende de un hilo. Reitero que estoy harto de este matrimonio, a veces por conveniencia, aveces sincero, pero siempre problemático y cansador. Y ratifico que ya no hay lugar para los dos enel cuerpo técnico. Para ser más claros: si Bilardo no puede ser mánager “porque le sale eltécnico de adentro”, y quiere ser el técnico alterno, pues que lo sea. O que se vaya. Peroesta historia de meter la idea de que “te querían limpiar” con que arengó a un Maradonairracional ya es antigua, además de inútil, y ante todo, falsa. Lo mismo que Lemme. ¿Por quéperiodistas que trabajan honestamente tienen que bancarse a un tipo como Lemme, de quien se tendríaque buscar muy a fondo algún antecedente que le permita, al menos, discutir con un periodista?

Nada de esto libra a Diego de responsabilidad. Su carácter, sus pocas pulgas y sus eternoschispazos generan reacciones como las que tuvo en Montevideo. Maradona, por su condición de“villero que llegó a ganar una fortuna”, sigue generando odios en la pendular clasemedia argentina. Y los medios que responden a ese estrato social –Clarín, La Nación, ÁmbitoFinanciero– lo castigaron durísimo. Es más, Ambito anticipó, en su edición del jueves, que“Maradona podría quedarse sin Mundial”. Y en la volanta del título principal, se leíauna frase con el pedido de la clase media cacerolera: “Lejos de callarse, etc.”.

¿Por qué la clase media argentina –sobre todo la porteña– pretende que Maradona nohable, si le asiste todo el derecho? ¿Por qué se insiste con la historia de que “tomaba drogay tiene las neuronas destruidas”, si no es así? En todos los medios más vinculados a laderecha, se lo atacó de manera despiadada con cuestiones que lejos estaban de su actuación comotécnico. En esas publicaciones, por ejemplo, Carlos Reutemann –un genial piloto de F1, unpolítico de ideología y actuación híbrida– dijo una grosería “porque estabaenojado”. Increíble.

Después sí, los noticieros explicaron que “Diego le habló al mundo” y que aReutemann y a De Narváez –otro que se refirió a un adversario político sin respeto– los“sacaron de contexto”.

Que se entienda: los periodistas que nos especializamos en fútbol tenemos muchas fallas. Los deesta generación, tal vez tengan demasiadas. Cuando Juan Carlos Pasman, enviado de América 2 aMontevideo, le dijo a Diego en la conferencia de prensa: “Verón dijo que está todomal”, cometió un serio error profesional. No se puede citar a alguien si no es textualmente.Verón había dicho, en realidad: “Hay que revisar todo, desde Grondona hasta el últimojugador”. Pero no son todos iguales.

Y los periodistas que se dedican a “interés general” son aún peores. Porque hoyhablan de Maradona, mañana de un incendio en Sarandí y pasado de un choque de trenes en Seattle. Yen ninguno de los casos son precisos, porque picotean y no profundizan.

Estamos en manos de ellos, sin embargo. Los periodistas especializados en fútbol conocemos lainterna, podemos ver un partido de fútbol, analizarlo y entregarlo para que lo lean tipos quepretenden que uno les mienta a favor; tipos irracionales que proliferan desde que se habilitaronlos malditos “foros de Internet”. Estos lugares deberían ser sitios de reflexión y deaporte de ideas. En cambio, jamás leí una sola opinión con un fundamento real, sólo agresiones yfracasos individuales no asumidos. Pero nosotros tenemos un público bien definido, más acotado.

En esos “foros de Internet”, uno puede leer una consigna a favor de Hitler, porejemplo. Y también es en donde más se utiliza la adicción a las drogas de Maradona para castigarlo.No sirve. El problema es que algunos medios de comunicación reales, verdaderos, importantes,tomaron el mismo camino.

El reportaje que Maradona le concedió al programa Seis, siete, 8:00 puso el conflicto en otrolado. Lo politizó, porque tiene una definida línea que simpatiza con el Gobierno nacional;entonces, Diego quedó del lado “K”. Por eso vimos en los últimos días cómo los diariosopositores castigaron a Maradona sin piedad, al punto de pedir que no vaya al Mundial. Todo seempezó a mezclar: los Kirchner, la oposición, la Ley de Medios, el fútbol televisado por el canalpúblico, Maradona. Todo.

Lo único claro es que los años van a pasar y Maradona –aunque se equivoque, como enUruguay– seguirá representando al sector más humilde de la sociedad. Así será, aunque seamillonario, aunque fume habanos carísimos, aunque maneje autos lujosos. Diego jugó al fútbol comonadie y representó a la patria deportiva como nadie. Es un ser especial. Desde los 15 años, esacosado por la prensa. Desde los 15 años, las chusmas quieren que sea rubio y de ojos celestes,como un Reutemann. Desde los 15 años, la derecha de este país quiere que Maradona haga con sudinero lo mismo que hace De Narváez.

Prefiero a Diego un millón de veces antes que Reutemann “enojado” o De Narváez“fuera de contexto”. Maradona de vez en cuando le entrega una alegría a la gente.

De Reutemann y De Narváez lo que más se conoce es el pelaje ideológico de la gente que lossigue. Y eso es lo que más me preocupa.

Por eso elijo a Diego, aunque se equivoque mil veces más.

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